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El talento no se entierra

Publicado el 18/11/2017

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Por una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la Resurrección de Cristo, el primer día de la semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual. Por eso el domingo debe considerarse como el día de fiesta primordial. Dada la importancia del domingo, sólo tienen prioridad, sobre él, la celebración de las solemnidades y las fiestas del Señor. Pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y Pascua tienen prioridad sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan con esos domingos se trasladan al lunes siguiente, a no ser que coincida con el Domingo de Ramos o el Domingo de la Resurrección del Señor. (NUAL, núm. 4-5).

El color litúrgico de este tiempo es el verde.

1. Lecturas del Domingo XXXIII durante el Año

[Año A:Proverbios 31,10-13.19-20.30-31 ; Tesalonicenses 5,1-6; Mateo 25,14-30]

Apóstol: «Sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «Paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar. Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados.».

Evangelio: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos».

2. Meditación

1.– El Señor nos ha creado y nuestra familia, nuestra sociedad y nuestro esfuerzo personal han desarrollado los valores que poseíamos en germen desde el momento en que fuimos concebidos. Tenemos que arriesgarnos y luchar por corresponder al don del Señor. Es cierto que nos exigirá al final de nuestra vida lo que hayamos hecho por la comunidad, por la familia, por la sociedad. Pero también es innegable que nos recompensará con creces. El Señor nos invita a no ser egoístas, a salir de nosotros y entregarnos enteramente a todos, como hizo su Hijo Jesús, que murió en la cruz por amor y amor salvador por cada uno de nosotros.

2.- Cada uno de nosotros formamos parte de la Iglesia, porque pertenecemos a instituciones religiosas, o colaboramos en las funciones que tienen las parroquias, o somos activos en asociaciones benéficas, o trabajamos en ONG’S, o sencillamente seguimos el Evangelio con nuestras responsabilidades familiares, sociales y cristianas. Pues bien, también la Iglesia en bloque debe dar cuenta de su responsabilidad en la Evangelización, y cada uno de nosotros según el puesto que ha ocupado en ella. Ha habido épocas que hemos estado dormidos; no nos hemos dado cuenta de los desastres humanos que ocurrían a nuestros vecinos. Y debemos tener los ojos bien abiertos para poner nuestro grano de trigo para que todo el mundo coma, beba, se forme y tenga su salud cuidada.

3.– La parábola que hemos escuchado responde a la pregunta sobre qué debemos hacer o de qué debemos responsabilizarnos mientras esperamos el encuentro definitivo con el Señor. El Señor puede tardar mucho, como en el relato, o poco. Lo importante es corresponder a la responsabilidad histórica que nos ha confiado, no pensando en la recompensa momentánea que nos pueden dar las personas a las que servimos. Las retribuciones pueden ser escasas o generosas, pero jamás igualarán a las que Señor nos dará al final de nuestros días. Lo importante es confiar en Él, fiarnos de Él, no tenerle miedo, sino caminar en la vida sabiendo que nos mira, nos quiere y nos abrazará cuando nos encontremos con Él. Y debemos evitar que nuestra vida resulte vacía para nosotros y para los demás, porque sería una existencia inútil; vida perdida para Dios y para todos.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

Dos niños prodigiosos

Eran dos niños de una inteligencia y capacidad increíbles. Los dos, sin embargo, crecían de forma distinta. El primero utilizó toda su habilidad e inteligencia para desarrollar una carrera meteórica y mostrar a todos su superioridad: participaba y vencía en todo tipo de concursos, frecuentaba todas las personas y lugares importantes. Desde muy joven nadie dudaba de que algún día sería la persona más sabia e importante del país.

 El segundo sentía una gran responsabilidad por los dones que el Señor le había dado. Se sentía obligado a ayudar a los demás y apenas podía dedicar tiempo a sus sueños de grandeza, tan ocupado como estaba buscando soluciones y estudiando nuevas formas de arreglarlo todo. Por eso era una persona querida y famosa, pero sólo en su pequeña comarca.

 Quiso el destino que una gran tragedia azotara aquel país. El primero aplicó sus brillantes ideas y consiguió paliar un poco la situación. En cambio, el segundo, acostumbrado a resolver problemas, consiguió que en su región apenas se notara aquella tragedia. En todas partes adoptaron sus soluciones, y su fama de hombre bueno y sabio se extendió por todas partes, llegando a ser elegido para gobernar el país.

 El primero de aquellos grandes hombres de increíble inteligencia comprendió entonces que la mejor fama y sabiduría es la que nace de las propias cosas que hacemos en la vida, de su impacto en los demás y de la exigencia por superarnos cada día. Cuentan que nunca más participó en concurso alguno ni volvió a hacer demostraciones vacías, y que desde entonces siempre iba acompañado por sus libros, dispuesto a echar una mano a todos.

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 19 de noviembre (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
Quinto Centenario de la muerte del cardenal Cisneros (1517-2017)
Exposición en la Santa Iglesia Catedral Primada

Cisneros: arquetipo de virtudes, espejo de prelados

Organiza Cabildo Catedral Primado
Colabora Real Monasterio de Guadalupe [7 obras del siglo XV]
Toledo, 8 de noviembre 2017-18 de febrero 2018
 
 
 
Categoría : Lectio dominical
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