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Lázaro (“Dios ayuda”)

Publicado el 24/09/2016

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

La santa Iglesia celebra la memoria sagrada de la obra de la salvación realizada por Cristo, en días determinados durante el curso del año. En cada semana, el domingo —por eso es llamado “día del Señor”— hace memoria de la Resurrección del Señor, que una vez al año, en la gran solemnidad de la Pascua, es celebrada juntamente con su santa Pasión. Durante el curso del año despliega todo el misterio de Cristo y conmemora los días natalicios de los Santos. En los diversos tiempos del año litúrgico, según las prácticas tradicionales, la Iglesia va instruyendo a los fieles por medio de ejercicios piadosos del alma y del cuerpo, de la enseñanza, de la oración y de las obras de penitencia y de misericordia. (NUAL. núm. 1).

1. Lecturas del Domingo XXVI “durante el Año”

[Año C: Amós 6, 1a. 4-7; Timoteo 6, 11-16; Lucas 16, 19-31].

Apóstol: “Busca la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y que tú profesaste delante de muchos testigos”.

Evangelio: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”.

2. Meditación

1.- La separación drástica que se muestra en la vida entre ricos y pobres funda el relato de la parábola del rico y el pobre Lázaro, cuyas condiciones vitales y destinos históricos contrapuestos los describe Jesús gráficamente: mesa y suelo, comida y hambre, vestido y desnudez, salud y enfermedad. A ello se añade que el mismo significado de su nombre, Lázaro, «Dios ayuda» para nada tiene una verificación histórica, como lo muestra su estado de postración y abandono. Hay, sin embargo, un momento que comparten los dos protagonistas: el de la muerte. Nada más morir cambian sus destinos, aunque Jesús no indica la causa por la que van a lugares tan contrapuestos, porque ni el rico aparece como un malvado ni el pobre como un bendito. Pero hay que recordar lo que dice la Misná: «José, hijo de Yojanán, de Jerusalén, solía decir: esté abierta tu casa de par en par, que los pobres sean familiares de tu casa» (Abot 1,5); es decir, hay que compartir los bienes.

2.- Seguimos con el relato. El rico entabla un diálogo con Abrahán en el que se subraya que no basta el estatuto de filiación de Israel para asegurarse los judíos la salvación, además de comprobar que la situación escatológica impide cualquier comunicación entre los salvados y condenados y con ello la dificultad de cambio alguno. El rico pide al Patriarca que avise a sus hermanos para que no corran la misma suerte que él. Lo que está aquí en juego es la futura condena de la familia: es la razón por la que solicita que vaya Lázaro para convertirla, ya que en la historia aún es posible la comunicación entre las personas en condiciones vitales diferentes y, por consiguiente, se ofrece la probabilidad de una enmienda. Abrahán contesta que escuchen la Palabra de Dios; no hay necesidad de que Lázaro vaya en busca de los cinco hermanos, porque en la Escritura se encuentran los elementos suficientes para discernir lo que es el compartir lo bienes con los necesitados, no volverles la espalda (Eclo 4,4) y convertirse (cf Lc 16,29; Is 58,6-7). Se entiende que la ayuda a los necesitados entraña una dimensión escatológica: «Quien se apiada del pobre presta al Señor y Él le dará su recompensa» (Prov 19,17).

3.– La conclusión que debemos extraer de la parábola es muy clara. Dios no tiene que hacer signo alguno extraordinario para provocar nuestra conversión, por ejemplo resucitar un muerto (cf Lc 16,31), como solicitan el rico o los escribas y fariseos; basta la consabida respuesta que da Jesús a los mensajeros de Juan Bautista: «Ciegos recobran la vista, cojos caminan,…» (Lc 7,22; Mt 11,4). Es la escucha de la Palabra acompañada con signos de amor que la verifican en nuestra vida.

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.es/]

3. Contemplación

La respuesta es Co-mo-di-dad

Un hombre sabio y piadoso clamó al cielo en busca de una respuesta. Encabezaba un grupo de misioneros que oraban por la paz del mundo, para lograr que las fronteras no existieran y que toda la gente viviera feliz. La pregunta que hacían era: –¿Cuál es la clave, Señor, para que el mundo viva en armonía? Entonces, los cielos se abrieron y después de un magnífico estruendo, la voz de Dios les dijo: –Comodidad.

Todos los misioneros se miraban entre sí, sorprendidos y extrañados de escuchar tal término de la propia voz de Dios. El hombre sabio y piadoso preguntó de nuevo: –¿Comodidad, Señor? ¿Qué quieres decir con eso? 

Dios respondió: –La clave para un mundo pleno es: Como di, dad. Es decir, así como yo os di, dad vosotros a vuestro prójimo. Como di, dad vosotros fe; como di, dad vosotros esperanza; como di, dad vosotros caridad; como di, sin límites, sin pensar en nada más que dar: dad vosotros al mundo… y el mundo, será un paraíso.

 Fray Francisco Arias Marcelo, ofm [San Francisco (Mérida)]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo, 25 de septiembre (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe y a ganar la Indulgencia del Jubileo de la Misericordia. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros, cargada de dones espirituales. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
El Arzobispo Primado ha dispuesto que la basílica de Guadalupe sea templo jubilar de la Misericordia

Misericordiosos como el Padre

Categoría : Lectio dominical
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