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Para el perdón de los pecados

Publicado el 18/04/2015

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Ésta es la Pascua de la Nueva Alianza

“Los cincuenta días que van desde el domingo de Resurrección hasta el domingo de Pentecostés han de ser celebrados con alegría y exultación, como si se tratase de un solo y único día festivo, más aún, como un gran domingo. Los ocho primeros días del tiempo pascual constituyen la octava de Pascua y se celebran como solemnidades del Señor”. NUALC, núm. 22. 24.

1. Lecturas del Domingo III de Pascua

[Ciclo B: Hechos 3, 13-15. 17-19; 1 Juan  2, 1-5a; Lucas 24, 35-48].

Apóstol: “En esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: ´Yo le conozco´ y no guarda sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no está con él”.

Evangelio: “Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: ´Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén”.

2. Meditación

1.- Juan escribe en la misma aparición a los discípulos de Mateo y Lucas: «Como el Padre me envió, yo os envío a vosotros» (Juan 19,21). A continuación Jesús sopla sobre ellos. El mismo gesto hace Dios para crear al hombre (cf. Génesis 2,7) y para revitalizar a los muertos (Ez 37,1-14). El encuentro de Jesús resucitado con sus discípulos los transforma en criaturas nuevas, y al infundirles su Espíritu les capacita para llevar a cabo la misión. Y el Espíritu es la clave de su recreación y misión, además de la experiencia pascual de la cual son testigos para todo el mundo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los mantengáis les quedan mantenidos» (Juan 19,22-23). Como en la narración de Lucas que hemos escuchado, el perdón universal indica la garantía de un Dios que es de todos, vivido y proclamado por Jesús y cuyo Espíritu asegura a lo largo de la historia humana la salvación ofrecida permanentemente a sus hijos. La comunidad cristiana, representada en los Doce (cf. Juan 1,24), es la depositaria de este don inconmensurable del perdón, y por eso Jesús expresamente ora al Padre: «No sólo ruego por ellos, sino también por los que han de creer en mí por medio de sus palabras» (Juan 17,20).

 2.- La Iglesia, con el Colegio Apostólico al frente, debe seguir la proclamación de la resurrección que Jesús le ha encargado. La presencia del Dios del amor misericordioso, dispuesto siempre al perdón , ya no es una cuestión de Israel, sino de todos los pueblos. Y la Iglesia tiene el sagrado deber de hacerlo saber al mundo entero. Explicar las Escrituras desde la luz de Cristo resucitado y ofrecer el perdón por las propias culpas y dar el perdon por los males que recibimos, es el mejor vehículo para experimentar la nueva vida de resurrección; la vida nueva que transmitirá la mayor esperanza humana: vivir en paz con nosotros mismos, con Dios, con los demás.  

 3.- El testimonio de la experiencia del Resucitado de los discípulos  y su comunicación por la Palabra y la Eucaristía hace posible nuestra experiencia de la vida nueva que el Señor le da a Jesús y a la que nos incorporamos por el bautismo. Las increencias de los discípulos, sus dudas, sus incertezas van desapareciendo porque Jesús resucitado se les impone y lo hacen suyo por la fe, el don del Señor. Y lo participan a cada uno de nosotros ofreciéndonos la conversión y el perdón, dos acciones divinas que nos introducen en la vida nueva que ahora tiene el Jesús. La acción divina que nos cambia poco a poco nos hace divulgarlo, porque el amor se difunde por sí mismo. No lo podemos frenar, o silenciar, o esconder. Nuestra vida debe pasar de la incredulidad a la fe; de la muerte a la vida; de la culpabilidad a la paz; y con nosotros transformándonos, vamos cambiando nuestro entorno, hasta alcanzar a las instituciones sociales que puedan ofrecer una esperanza de paz para todos los hombres. No podemos esperar nada nuevo de los políticos y agentes sociales, si los que los sustentamos somos irresponsables en la defensa de los derechos humanos y la paz. Y al revés, si tenemos instituciones podridas, más se extenderá el mal entre nosotros.  

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.blogspot.com.es/2015/]

 3. Contemplación

La cieguecita que creyó ver a Jesús

Un grupo de comerciantes fue a una convención de ventas. La convención se alargó, y llegaban con retraso  al aeropuerto para tomar el avión de vuelta. Entraron todos corriendo por los pasillos. De repente, y sin quererlo, uno de los comerciantes tropezó con una mesa que tenía una canasta de manzanas. Las manzanas rodaron por el suelo. Sin detenerse, los comerciantes siguieron corriendo para subirse al avión.

Todos menos uno. Éste se detuvo, respiró hondo, y experimentó un sentimiento de compasión por la dueña del puesto. Le dijo a sus amigos que siguieran y le pidió a uno que le dijera a su esposa que llegaría en el siguiente vuelo. Volvió sobre sus pasos, encontrándose todas las manzanas tiradas por el suelo. Su sorpresa fue enorme cuando vio que la dueña del puesto era una niña ciega. La encontró llorando, con enormes lágrimas corriendo por sus mejillas. Tanteaba el piso, tratando de recoger las manzanas, mientras la multitud pasaba, sin detenerse ni importarle su desdicha. El hombre se arrodilló con ella, juntó las manzanas, las metió a la canasta y le ayudó a montar el puesto. Mientras lo hacía, se dio cuenta de que muchas estaban magulladas. Las tomó y las puso en otra canasta. Cuando terminó, sacó su cartera y le dijo a la niña:

— Toma, por favor, estos cien euros por el daño que hicimos. Ella, llorando, asintió con la cabeza. Conforme el comerciante se alejaba, la niña ciega le gritó: — Señor…, ¿es usted Jesús…?

Recogido por Fray Francisco Arias Marcelo, ofm  [Parroquia Santa María de Guadalupe (Córdoba)]

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este día en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. Por él, los hijos de la luz amanecen a la vida eterna, los creyentes atraviesan los umbrales del reino de los cielos; porque en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida y en su resurrección hemos resucitado todos. [Prefacio Pascual II].

Agenda del Santuario

 
Reina del cielo, alégrate, Aleluya,
porque el Señor, a quien has merecido llevar, Aleluya,
ha resucitado según su palabra, Aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, Aleluya.
Goza y alégrate, Virgen María, Aleluya.
Porque ha resucitado el Señor. Aleluya.
 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo III de Pascua, 19 de abril (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe.  A todos deseamos una gozosa y santa Pascua y una agradable estancia entre nosotros cargada de dones espirituales. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

El último número de la revista GUADALUPE, decana de las revistas de Extremadura, puede leerse desde hace días en la pestaña “revista” de esta página electrónica. Pero si se suscribe a ella, la recibirá en casa, la leerá y consultará más cómodamente y… nos ayudará a crecer.  Nacimos por Ella. ¡Ayúdanos a crecer!

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 9:00, 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 9:00, 11:00, (12:00, Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Todos los días, media hora antes de la misa vespertina, se reza el Rosario Mariano.
  2. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

Pascua sagrada, ¡oh fiesta universal! Del seno de las aguas renacemos al Señor. Aleluya. Aleluya

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