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Con la oración sí podemos

Publicado el 23/07/2016

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

La santa Iglesia celebra la memoria sagrada de la obra de la salvación realizada por Cristo, en días determinados durante el curso del año. En cada semana, el domingo —por eso es llamado “día del Señor”— hace memoria de la Resurrección del Señor, que una vez al año, en la gran solemnidad de la Pascua, es celebrada juntamente con su santa Pasión. Durante el curso del año despliega todo el misterio de Cristo y conmemora los días natalicios de los Santos. En los diversos tiempos del año litúrgico, según las prácticas tradicionales, la Iglesia va instruyendo a los fieles por medio de ejercicios piadosos del alma y del cuerpo, de la enseñanza, de la oración y de las obras de penitencia y de misericordia .(NUAL. núm. 1).

1. Lecturas del Domingo XVII “durante el Año”

[Año C: Génesis 18, 20-32; Colosenses 2, 12-14; Lucas 11, 1-3].

Apóstol: “Estabais muertos por vuestros pecados; pero Dios os dio vida en él, perdonándoos todos los pecados. Borró el protocolo que os condenaba; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz”.

Evangelio: “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide, recibe, quien busca, halla, y al que llama se le abre [...] Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden”.

2. Meditación

1.- Lucas piensa en Jesús como modelo de oración, y expone su enseñanza a los discípulos con el Padrenuestro (cf Lc 11,2-4; Mt 6,7-13). Une esto a lo escrito antes sobre la perseverancia, con la parábola del amigo inoportuno (cf Lc 11,5-8), y la exhortación a la petición (cf Lc 11,9-10; Mt 7,7-8), con el ejemplo sobre la respuesta segura que el padre da a las peticiones de sus hijos. Y Dios es más Padre que los padres humanos. Así se demuestra la eficacia de la oración (cf Lc 11,11-13; Mt 7,9-11). Lucas trae la plegaria al principio de una enseñanza de Jesús a sus discípulos: situación (Jesús orando), pregunta del discípulo (enséñanos a orar), y contestación del maestro. Después de la invocación a Dios como Padre, Lucas distingue los deseos o anhelos, que al final se convierten en peticiones dirigidas a Dios, y  las necesidades humanas. En Mateo, cuya versión es más larga, hay tres peticiones a Dios: santificar su nombre, venida de su Reino, cumplimiento de su voluntad. Las dos primeras son las que trae Lucas. En cuanto a las solicitudes sobre la vida humana, hay cuatro en Mateo: el pan cotidiano, el perdón de las ofensas, no caer en la tentación y librarse del mal.

2.- El Padrenuestro enuncia el núcleo básico de la experiencia creyente de Jesús, experiencia que quiere transmitir a sus discípulos dentro de la tradición judía. A esto se añade la novedad de la revelación de la paternidad divina, y la paternidad en cuanto ilumina y determina la misión de Jesús y la de sus discípulos. La enseñanza se envuelve en un clima de diálogo y confianza en las que no se eluden las responsabilidades históricas que Dios, por una parte, y Jesús y sus discípulos, por otra, adquieren en las peticiones de la plegaria. El Padrenuestro alcanza por igual la relación de Dios con los hombres; de estos con Dios, y sus identidades y destinos en el mundo. Por eso, no solo es la oración del cristianismo por antonomasia (en Mateo para los judíos; en Lucas para los paganos; todos, judíos y paganos, seguidores de Jesús), sino que constituye el fundamento y la estructura de toda posible oración sentida, vivida y elaborada por los creyentes. De ahí, que se mantenga el uso que se comprueba en los mismos inicios: el Padrenuestro afecta a la piedad personal, a la piedad comunitaria en la liturgia y a la catequesis.

a.-  Comienza la plegaria con la invocación al Padre. La apelación de Jesús a Dios como Padre, Abba, supone la continuidad de su piedad judía con los matices específicos que le da su experiencia personal. Padre designa bondad, misericordia, en definitiva, cuidado y atención a su creación y a sus criaturas. Padre indica respeto a su dignidad, obediencia y adhesión a su autoridad. Padre entraña protección y cuidado de los débiles. Padre es una figura universal, es de todos, aunque, con la presencia y mensaje de Jesús, habla en las situaciones de aquellos a quienes se les ha despojado de su dignidad de hijos. Mateo (6,9) escribe «Padre nuestro». Subraya la cercanía divina en la comunidad de la que es consciente el seguidor de Jesús; pero, a la vez, el Padre está en lo alto, «que estás en los cielos» (cf Mc 11,25); está más allá de la historia para no confundirse con ella y perderse en las vicisitudes humanas, pero siendo Soberano y Providente. Está pendiente de su creación.

b.- . «Sea respetada la santidad de tu nombre». El nombre dice la naturaleza y la identidad de la persona. Es una fuente de conocimiento y conduce a la posesión por parte del que lo pronuncia. De esta manera, nombrar a alguien adquiere especial importancia cuando se refiere a Dios, puesto que es la realidad de Dios que Él da a conocer; es Dios comunicándose. El nombre revelado a Moisés es el Señor, cuyo sentido se relaciona con su acción de liberar al pueblo de Egipto. La existencia, pues, de Dios va ligada a la historia del pueblo, y, además, a la consistencia frente a la nada y vulnerabilidad que manifiestan los ídolos. Habida cuenta de esta consistencia, alejada de la debilidad y transformación de la historia, no es extraño que se una el nombre a la santidad, cuando esta incluye la trascendencia de Dios, que le aleja de toda mezcla con la creación. Así se le da el honor debido

c.- «Venga tu Reino». El Reino de Dios es el centro de la predicación de Jesús. El Reino se fija en el horizonte inmediato del pueblo por su cercanía; cercanía que barrunta una presencia incipiente por las palabras y acciones de Jesús y sus discípulos, en fin, por sus vidas. Se proclama y se dice buena nueva, porque rehace la dignidad humana de los pobres y actúa con misericordia con todos. Sin embargo, su visibilidad y poder es objeto aún de deseo, ya que su implantación y efectividad histórica está todavía por comprobar. Por eso, el Reino conforma el contenido de la esperanza, y hay que orar para que sea una realidad absoluta.

d.- «Danos hoy el pan de cada día». La petición del pan inicia la segunda parte de la plegaria que indica la situación real de pobreza que mantienen Jesús y sus discípulos. La plegaria hace referencia a la comida necesaria para la subsistencia humana, donde el pan, para la cultura mediterránea, simboliza el alimento que sostiene la vida. La literatura sapiencial lo ha expresado bien: «Aleja de mí falsedad y mentira; no me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan» (Prov 30,8), porque la riqueza olvida a Dios y asienta la vida sobre sí mismo, y la pobreza provoca el robo (Prov 30,9). El alimento suplicado a Dios puede ser, según Lucas, el necesario para mantener la vida mientras dure. Da seguridad a la existencia, que depende de Dios de una forma continuada, sean cual fueren las condiciones en las que discurre. Se invoca a Dios para que sea fiel siempre.

e.– «Y perdónanos nuestros pecados como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». La vida necesita del alimento; por eso, se dirige la petición a Dios Creador. Pero también está necesitada de la relación permanente de amor, y entonces se mira a Dios como Redentor. Por eso, hay que superar el pecado, que la divide y enfrenta; sobre todo, aquellas faltas que, como poco antes señala Lucas, van contra los mandamientos de amor a Dios y al prójimo (cf Lc 10,25-28), o que enuncian un estado permanente de desamor (cf Lc 10,25-28). Sin embargo, para Jesús el perdón y la paz nacen de Dios.

f.-  «No nos dejes caer en la tentación». A los pecados cometidos se añade la amenaza de la tentación. Es la tribulación o el sufrimiento que lleva consigo el poder del mal. Este poder es el que nos aparece de una manera continua, bien provenga de nuestro exterior, instituciones o personas que nos inducen a pecar, bien de la concupiscencia o tendencia interior que nos inclina a configurarnos con los estados diabólicos y hechos pecaminosos que nos rodean. Nos dirigimos a Dios con la súplica de que no nos conduzca a la tentación. Es algo parecido a lo que sucede cuando Jesús es llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado (cf Mc 1,12par). No hay que imaginar que es Dios quien nos tienta o nos pone trampas para que le abandonemos cayendo en el pecado. Ni tampoco debemos pensar que es una trampa que nos hace caer o un motivo de incitación al mal. Más bien es la ocasión que tenemos para verificar nuestra vocación y sentido de vida. La petición nos enseña que Dios es la atmósfera que respiramos. Dios envuelve toda la existencia humana y la creación. Con esta perspectiva, cuando ocurren situaciones en las que parece que Dios está ausente, sobre todo por la lejanía en momentos de extremo peligro, se entiende que se le invoque para que esto no suceda. Es más; la petición apunta a las distintas circunstancias por las que atravesamos, y en las que parece que la prueba está por encima de nuestras fuerzas. Entonces, se da el peligro real de sucumbir al dominio del mal. Lo ha anunciado Lucas con precisión: las dudas de la misión por la ausencia de resultados, las infidelidades y falta de perseverancia, la obsesión por apoyarse en los bienes y poderes de este mundo. De ahí que la tentación entre de lleno en la oración, en la relación más íntima con Dios, para que Él nos asegure la fidelidad y se interponga ante el maligno.

4.- En definitiva, El Padrenuestro es una oración breve y sencilla, que expresa el estilo más puro de Jesús en la predicación del Reino. Acentúa la cercanía amorosa del Padre a los acontecimientos que jalonan nuestra vida personal: el sustento diario, la convivencia pacífica, la superación de la tentación y la preservación de la relación divina. Pues Dios es quien rodea con su benignidad y providencia toda la vida de Jesús y la nuestra. No hay referencia, como en tantas oraciones judías, a Israel, a su historia de salvación, a las gestas del Señor para con su pueblo, ni a las promesas escatológicas que le colocan como centro de toda religión y nación. Para Jesús, el Padre lo es todo, y en cuanto único absoluto lo introduce en nuestra  vida de una forma precisa y simple, para no imitar a la hipocresía judía y a la ampulosidad pagana (cf Mt 6,5.7).

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.es/]

3. Contemplación

Dios me escuchó, pero me respondió que no

“Querido Niño Jesús: te agradezco por haberme enviado un hermanito; pero yo te había pedido una bicicleta. Se despide tu Fabricio”. Así escribió al Niño Jesús, un chico, Fabricio, en los días de Navidad. Tenía un solo y gran deseo: poseer la bicicleta último modelo que había admirado en una tienda de la ciudad. Pero la mamá de Fabricio tenía tantas cuentas que pagar y los gastos aumentaban cada día más, que no podía de ninguna manera comprar una bicicleta para su hijo. Fabricio conocía las dificultades de su mamá y así decidió pedir la bicicleta directamente al Niño Jesús, y siempre que terminaba sus oraciones añadía aquella frase: “No te olvides de la bicicleta”.

Llegó la Navidad y Fabricio no recibió ninguna bicicleta. Cuando de noche se pusieron a rezar, el niño se arrodilló como siempre al lado de su cama para las oraciones, junto con su mamá.– Fabricio –le dijo dulcemente la mamá-, me imagino que estarás triste porque no recibiste la bicicleta por la Navidad. Espero que no estés enojado contra el Niño Jesús porque no respondió a tu petición. Fabricio miró a su mamá y le dijo:– Oh, no, mamá. Yo no estoy enojado con Jesús. Él contestó a mis oraciones… Pero me dijo que no.

 Fray Francisco Arias Marcelo, ofm [Santa María de Guadalupe-Córdoba]

Agenda del Santuario

 
 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo, 24 de julio (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe y a ganar la Indulgencia Plenaria del Año Santo y del Jubileo de la Misericordia. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros, cargada de dones espirituales. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
El día 5 de septiembre se abrió la Puerta del Perdón y el Año Santo Guadalupense

MUÉSTRANOS A JESÚS

El Arzobispo Primado ha dispuesto que la basílica de Guadalupe sea templo jubilar de la Misericordia

Misericordiosos como el Padre

Categoría : Lectio dominical
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