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Tu estirpe, tu familia

Publicado el 09/06/2018

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El domingo, su valor para el cristiano

Por una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la Resurrección de Cristo, el primer día de la semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual. Por eso el domingo debe considerarse como el día de fiesta primordial.
Dada la importancia del domingo, sólo tienen prioridad, sobre él, la celebración de las solemnidades y las fiestas del Señor. Pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y Pascua tienen prioridad sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan con esos domingos se trasladan al lunes siguiente, a no ser que coincida con el Domingo de Ramos o el Domingo de la Resurrección del Señor.
El domingo excluye siempre la asignación perpetua de otra celebración. Sin embargo:
a) El domingo en la octava de Navidad, se celebra la Sagrada Familia.
b) El domingo después del 6 de enero, se celebra la fiesta del Bautismo de nuestro Señor.
c) El domingo después de Pentecostés, se celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad.
d) El último domingo ordinario, se celebra la solemnidad de Jesucristo, rey del Universo.
 En los lugares donde la Epifanía, Ascensión y Corpus Christi no son de precepto, se les asigna un domingo como día propio, a saber:
a) Epifanía: el domingo que cae entre el 2 y el 8 de enero.  b) Ascensión: el 7° domingo de Pascua. c) Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo: el domingo después de la Santísima Trinidad.

[CPFP. Congregación para el Culto divino, 1988, nº- 4-7]

El color litúrgico de este tiempo es el VERDE

1. Lecturas del  Domingo X del Tiempo Ordinario

[Año B: Génesis 3, 9-15; 2 Corintios 4, 13–5, 1; Marcos 3, 20-35 ]

Apóstol: «Aunque se desmorone la morada terrestre en que acampamos, sabemos que Dios nos dará una casa eterna en el cielo, no construida por hombres».

Evangelio: «Llegaron su madre y sus hermanos, y desde fuera lo mandaron llamar.
La gente que tenía sentada alrededor le dijo: –”Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan”. Les contestó: –”¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?” Y paseando la mirada por el corro, dijo: –”Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre”
».

2. Meditación

1.- Los Evangelios presentan una tensión entre la familia de Jesús y sus discípulos (cf. Jn 7,2-4). La familia se sorprende de cómo la gente le sigue, le escucha y espera de él la liberación de todos sus males. Y Jesús crea una nueva familia fundada en la escucha y cumplimiento de su Palabra (cf. Lc 6,47). La segunda parte del Evangelio muestra la maldad de los escribas cuando identifican el bien con el mal, a Jesús con el diablo, cuando el diablo es el que rivaliza con Dios para dominar la creación. El hombre debe elegir entre Dios o el diablo. No hay término medio; debe situarse, en su existencia, en el campo del demonio o en el campo de Dios. Por otra parte, cuando la persona se introduce en cualquiera de las dos esferas, es portadora de sus intereses y recibe de una manera permanente su influencia.

2.- A la acusación de los escribas de que expulsa a los demonios porque pertenece a su esfera, Jesús responde con la obviedad de que un reino no puede estar dividido, pues llevaría consigo su ruina. Entonces, se concluye con esta frase de Jesús: «Pero si yo expulso los demonios con el dedo de Dios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios» (Lc 11,20). El «dedo de Dios» evoca el libro del Éxodo (8,15), cuando el Señor actúa en favor de su pueblo y en contra del Faraón que impide la salida de los israelitas de Egipto. Jesús, como Moisés, es la fuerza de Dios que libera al hombre del dominio del mal. Su actuación demuestra que el Reino ha llegado a vosotros, a los que perciben en su vida la libertad y la salud, o son testigos de que esto está sucediendo. La cercanía de Dios es tal que se muestra como un Rey cuya llegada a la historia libera del poder del mal y, a la vez, vence al enemigo más encarnizado del hombre, porque este, por sí mismo, no puede desligarse de quien lo tiene atrapado entre sus cuerdas. Es necesario atar al que es más fuerte que el hombre, vencer al que es más poderoso. Es lo que hace Jesús con sus exorcismos.

3.- Como el poder diabólico puede con nosotros, le pedimos al Señor en el Padrenuestro que no nos deje caer en la tentación, como aconseja Jesús a sus discípulos en la oración en el huerto antes de la pasión: «Velad y orad…» (cf. Mc 14,38), tentación que él mismo ha sufrido en el desierto antes de proclamar la venida del Reino (cf. Mc 1,12-13). También le pedimos al Señor que nos ayude para salir de ella, o para vencerla: «Simón, Simón, Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti para que no pierdas la fe» (Lc 22,31-32). En cualquier caso, estas tentaciones van más allá de la pequeñas pruebas cotidianas que suceden con frecuencia. Son las tentaciones que sufre Jesús, y que se dirigen a apartarnos de la relación con Dios y romper el sentido de vida cristiano, dejándonos al arbitrio del egoísmo e intereses de los demás.

Fray Francisco Martínez Fresneda ofm  [http://familiafranciscana.com/2018]

 3. Contemplación

El esclavo de Nueva Orleans

S celebraba una subasta de esclavos en Nueva Orleans. Dos granjeros pujaban por un esclavo negro que no dejaba de gritar su rebeldía. Se rebelaba contra el sistema, contra los trabajos, contra sus compañeros, y, sobre todo, contra sus amos: no había derecho a que una persona, por más digna que fuese, pudiese dominar su vida, su existencia, su cuerpo y su alma. Finalmente, uno de los granjeros, pujó más de lo que se podía llegar a pensar. El esclavo quedó extrañado de lo que, según ese amo, valía para él. En ese momento, calló y no volvió a decir nada.

El amo lo subió a su carreta y se dirigió a la granja. Aquel hombre esclavo que había vociferado todo lo que le había venido en gana, no abría la boca. Cuando llegaron a la plantación, el granjero lo bajó. Él se cubrió la cara pensando que iba a azotarle. Sin embargo, sintió que el amo le soltaba las ataduras de sus manos y, quitándose las manos de la cara, pudo ver que el amo se agachaba ante él, para soltarle los grillos de los pies. El amo le dijo: “Eres libre de marcharte. Ya no eres mi esclavo. Te he comprado con el fin de darte la libertad”.

El hombre cayó de rodillas delante del amo y le dijo: “Dueño, te serviré siempre”.

Selección de Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad de Mérida]

 Agenda del Santuario

 La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 10 de junio (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe

  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
 

Pida un ejemplar gratuito y suscríbase a esta revista de la Virgen, decana de la prensa extremeña. Son cinco números al año y almanaque de pared (tamaño folio, portadas y 40 páginas en papel satinado a todo color): 19 €. Suscríbase ahora mismo en  guadalupe.mcs1916@gmail.com o Revista Guadalupe  Real Monasterio s/n  10140 GUADALUPE (Cáceres)

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Adoramus te, Domine

Publicado el 26/05/2018

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El domingo, su valor para el cristiano

 Por una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la Resurrección de Cristo, el primer día de la semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual. Por eso el domingo debe considerarse como el día de fiesta primordial.
Dada la importancia del domingo, sólo tienen prioridad, sobre él, la celebración de las solemnidades y las fiestas del Señor. Pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y Pascua tienen prioridad sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan con esos domingos se trasladan al lunes siguiente, a no ser que coincida con el Domingo de Ramos o el Domingo de la Resurrección del Señor.
El domingo excluye siempre la asignación perpetua de otra celebración. Sin embargo:
a) El domingo en la octava de Navidad, se celebra la Sagrada Familia.
b) El domingo después del 6 de enero, se celebra la fiesta del Bautismo de nuestro Señor.
c) El domingo después de Pentecostés, se celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad.
d) El último domingo ordinario, se celebra la solemnidad de Jesucristo, rey del Universo.
 En los lugares donde la Epifanía, Ascensión y Corpus Christi no son de precepto, se les asigna un domingo como día propio, a saber:
a) Epifanía: el domingo que cae entre el 2 y el 8 de enero.  b) Ascensión: el 7° domingo de Pascua. c) Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo: el domingo después de la Santísima Trinidad.

[CPFP. Congregación para el Culto divino, 1988, nº- 4-7]

El color litúrgico de este día es BLANCO.

1. Lecturas del  Domingo VIII del TO: Santísima Trinidad

[Año B: Deuteronomio 4, 32-34. 39-40; Romanos 8, 14-17 ; Mateo 28, 16-20]

Apóstol: «Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: ¡Abba! (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y si somos hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo».

Evangelio: «Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».

2. Meditación

1- La conclusión de la Iglesia cuando ora, medita y enseña la vida de Jesucristo es que Dios, que lo ha enviado, es Amor; es donación de sí al Hijo y del Hijo al Padre (cf. Lc 10,21-22). Dios no ha retenido para sí al Hijo. Él ha regalado lo más preciado de su vida para que tengamos vida, sin mérito alguno por nuestra parte. Dios no aceptó perdernos cuando pecamos al inicio de la historia. Dios no está sentado en su trono para observar a la creación, para observar de una manera impasible cómo nos esclavizamos y nos matamos.  Es como un padre y una madre, que siempre lo serán aunque los hijos se alejen o se independicen. Dios entrega a su Hijo a la historia humana, y con ello vive los horrores que hemos creado en nuestra convivencia malsana. Pero Jesús experimenta nuestro mal sin dejar de obedecer y ser fiel al amor del Padre, que ha supuesto nuestro perdón definitivo. Además, su resurrección nos crea la esperanza de que nuestra vida no termina donde nuestro pecado fijó su destrucción: la muerte, sino en la vida sin fin de su amor eterno.

2.– La Trinidad expresa la comunión entre las relaciones divinas. Dios crea, recrea y salva, y las tres funciones están íntimamente relacionadas. No hay oposición, ni distanciamiento entre ellas, sino funciones que se suceden unas a otras, se complementan y se fortalecen. La comunidad humana y cristiana es imagen de estas relaciones divinas. La familia crea y desarrolla la vida, de forma que hace de niños personas. La sociedad y la comunidad cristiana crean al recrear y desarrollar las vidas que no han tenido la oportunidad de alcanzar su dignidad, o simplemente complementan desde las relaciones amorosas divinas nuestros fallos y pecados culturales e institucionales. Como la persona, las sociedades y las comunidades tienden a buscarse a sí mismas, desconociendo el nombre de los vecinos, porque hemos construido muros bien altos para no ver lo que pasa en África, por ejemplo. Pero la comunidad cristiana posee el Espíritu, que le recuerda constantemente cuál es su misión: hacer relevante a un Dios que continuamente crea, recrea y salva, porque no se cansa de darse sin límites a nuestra vida común y personal.

3.- Nosotros, al ser amados por Dios (cf. Rom 5,8-9), adquirimos la capacidad para amar, porque Dios es el origen y la raíz de todo amor. Cuando amamos al prójimo y amamos a la creación estaos expresando visiblemente el amor a Dios; el sacramento del encuentro con Él; no hay otra forma de demostrar que el amor a Dios es verdadero. Por otra parte, Jesús enseña la unión entre el amor a Dios y el amor al hermano (cf. Mc 12,28-34par). Esto nos conduce a denunciar a los dioses que se han instalado en nuestra conciencia proveniente de una cultura esencialmente egoísta y mercantil. Creamos dioses al uso, iconos del arte, la ciencia, el deporte, la política, etc., donde tapamos a Aquel que es el que realmente favorece la paz interior y la relación pacífica con los otros, reconociéndolos como parte de nosotros. Debemos pedir al Señor que tengamos una experiencia verdadera de su amor, para resituar todos nuestros mitos, nuestros ídolos, nuestros dioses, que impiden una y otra vez un diálogo franco y sincero con el Señor y con los demás.

Fray Francisco Martínez Fresneda ofm  [http://familiafranciscana.com/2018]

 3. Contemplación

El rey que quería ver a Dios

Había un rey que lo tenía todo, pero le faltaba algo: aún no había visto a Dios. Reunió a los sabios y les dijo:– “Os doy tres días para que me digáis cómo puedo ver a Dios.” Pasaron los días y ¡nada! Pero… se presentó un leñador:– “Te enseñaré cómo puedes ver a Dios. Ven acompáñame”.

Llevó al rey a un campo abierto y le enseñó el sol:– “Mira a lo alto”.– “¿Acaso quieres que me vuelva ciego?”, respondió enojado el soberano. El leñador le replicó:– “Señor, el sol es sólo una pequeña creación del gran Dios; si no eres capaz de mirar su creación, ¿cómo lo vas a ver a Él?”.

El rey lo entendió. Pero siguió con sus preguntas:– “Dime, ¿qué había antes de Dios?”- “¡Empieza a contar!”, le dijo el leñador. Cuando contaba “uno, dos…..”, el leñador le interrumpió:– “No. Debes contar desde antes del número uno.” — “No hay nada antes del número uno.”, respondió el rey. Replicó el leñador:– “De la misma manera, no hay nada antes que Dios.”

- “Una pregunta más y me basta”, dijo el rey. “¿Qué hace Dios?” — “Eso te lo voy a contestar si dejas que cambiemos las ropas.” El rey cambió sus ropas con el leñador. — “Así es Dios”, explicó el leñador. “Baja de su trono, se viste como los hombres y los trata con tanta bondad que quiere darles su misma ropa de rey.”

Entonces dijo el rey: – “¡Qué necio soy! Quería ver a Dios. Sé lo que hace y me basta”. [Leo Tolstoi (adaptado)]

Selección de Fray Francisco Arias Marcelo, OFM.  [Fraternidad de Mérida]

 Agenda del Santuario

 La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 27 de mayo (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe

  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
 

Rezar el Rosario por los barrios

A las 6 de la tarde de los sábados de mayo, la Asociación de Damas de Santa María de Guadalupe ha decidido rezar el Rosario en los barrios de la villa. Este es el programa:
Sábado 5 de mayo: Plaza de san Francisco
Sábado 12 de mayo: Plaza de la Corredera
Sábado 19 de mayo: Plaza de los Tres Chorros
Sábado 26 de mayo: Calle de la Pasión  
 
 

Pida un ejemplar gratuito y suscríbase a esta revista de la Virgen, decana de la prensa extremeña. Son cinco números al año y almanaque de pared (tamaño folio, portadas y 40 páginas en papel satinado a todo color): 19 €. Suscríbase ahora mismo en  guadalupe.mcs1916@gmail.com o Revista Guadalupe  Real Monasterio s/n  10140 GUADALUPE (Cáceres)

Categoría : Lectio dominical
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Amor en llamas

Publicado el 19/05/2018

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

50 días de Pascua

Catequesis o sentido de la celebración

¿Qué es el Tiempo pascual? La celebración de la Pascua se continúa durante el tiempo pascual. Los cincuenta días que van del domingo de Resurrección al domingo de Pentecostés se celebran con alegría, como un solo día festivo, más aún, como el «gran domingo».

¿Cuándo termina? El domingo de Pentecostés concluye este sagrado período de cincuenta días con la conmemoración de la donación del Espíritu Santo derramados sobre los apóstoles, el comienzo de la Iglesia y el inicio de su misión a todos los pueblos, razas y naciones. Se recomienda la celebración prolongada de la Misa de la Vigilia de Pentecostés, que no tiene un carácter bautismal como la Vigilia de Pascua, sino más bien de oración intensa según el ejemplo de los apóstoles y discípulos, que perseveraban unánimemente en la plegaria juntos con María, la Madre de Jesús, esperando el don del Espíritu Santo.

[CPFP. Congregación para el Culto divino, 1988, nº- 100. 102-104. 107]

El color litúrgico de este día es el ROJO.

1. Lecturas del VIII Domingo de Pascua: Pentecostés

[Año B: Hechos de los apóstoles 2, 1-11; 1Corintios 12, 3b-7. 12-13; Juan20, 19-23]

Apóstol: «Nadie puede decir: “Jesús es Señor”, si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común».

Evangelio: «Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:–”Paz a vosotros.” Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: –”Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.” Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:–”Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.”».

2. Meditación

1.- Cuentan los Hechos de los Apóstoles que los discípulos de Jesús estaban reunidos en Jerusalén junto a María, la madre del Señor, y unas cuantas mujeres (1,13-14); y también relatan los Hechos que hay otra reunión con ciento veinte hermanos cuando Pedro propone elegir al que debe sustituir a Judas (1,15). Sea en una ocasión o en la otra sucede que: «De repente […] se llenaron todos del Espíritu Santo…» (2,2-4). Se cumple una promesa de Jesús resucitado: «Yo os envío lo que el Padre prometió. Vosotros quedaos en la ciudad hasta que desde el cielo os revistan de fuerza» (Lc 24,49). La situación en la que se encuentran los protagonistas es de apertura personal al Señor; están en oración; y en medio de la relación concreta con el Señor, él les envía el Espíritu (Lc 3,22) para llevar a cabo una misión; Jesús recibe el Espíritu en Nazaret, ante su pueblo, cuando estaba proclamando el año de gracia del Señor (Lc 4,19); los discípulos lo reciben en Jerusalén, y ante judíos y prosélitos pertenecientes a muchos países (Hech 2,24); es una primera demostración de que su misión es para Israel, la primera Iglesia; más tarde, Pedro la abrirá a todas las gentes (Lc 10,44-48) para mostrar la dimensión universal del Evangelio una vez que Dios Padre ha resucitado a Jesús; en ambos acontecimientos, fruto de dos promesas del AT (Lc 4,18: Is 61,1-2; Hech 2,17-18: Jl 3,1-5), el Señor se asegura la obediencia radical de toda la creación a su voluntad salvadora. Ni Jesús ni la Iglesia son independientes; pertenecen a Dios Padre y son enviados por Él para salvar a todos los pueblos. El Espíritu es el que asegura la unión con Dios y la transmisión de su voluntad.

2.- El evangelio que se lee hoy dice que el Resucitado envía a sus discípulos al mundo, donándoles su Espíritu. Entonces, el Espíritu, como principio de la vida (Jn 6,63), sigue recreando la humanidad, después de la misión de Jesús, por la acción de sus discípulos. El creyente pasa de la muerte a la vida gracias al Espíritu, y con el Espíritu no puede ya morir  (Jn 5,54). El Espíritu del Padre y de Cristo es el que comienza a darle solidez a las instituciones que cobijan a los nuevos seguidores de Jesús: «Gracias a él, el cuerpo entero trabado y unido por la prestación de las junturas y por el ejercicio propio de la función de cada miembro, va creciendo y construyéndose en el amor» (Flp 4,16). Y el cuerpo crece por medio de la acción del Espíritu (Hech 2,1.17-18) y del bautismo que administran los discípulos de Jesús como una de las misiones fundamentales que les había dado antes de ascender a la gloria divina (Mt 28,19). A todos los nuevos cristianos los hace Dios morada del Espíritu y les hace experimentar y llamarle «Abba» (Rom 8,15) y a su Hijo ser el Señor: «Como el cuerpo, siendo uno, tiene muchos miembros, y los miembros, siendo muchos, forman un solo cuerpo, así es Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, nos hemos bautizado en un solo Espíritu para formar un solo cuerpo y hemos absorbido un solo Espíritu» (1Cor 12,12-13). Y esto es lo que da cohesión y unidad a la comunidad (Hech 2,1).

3.- La acción del Espíritu en la comunidad cristiana y en cada bautizado les confiere una vida nueva al constituirse en su «templo»: «¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguien destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios, que sois vosotros, es sagrado» (1Cor 3,16-17). Esto lleva consigo que ya no nos pertenecemos a nosotros mismos, sino a Dios según la imagen de su hijo Jesucristo: «… consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús» (Rom 6,11)»; o como Pablo dice de sí mismo: «… y ya no vivo yo, sino que vive Cristo en mí. Y mientras vivo en carne mortal, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí» (Gál 2,20). Nace un nuevo sentido de vida que deriva en actitudes y actos que expresan el amor de Dios manifestado en Cristo y realizado en nosotros por el Espíritu. El Espíritu es quien inicia y desarrolla la vida nueva del cristiano consagrado a Dios por el Bautismo.

Fray Francisco Martínez Fresneda ofm  [http://familiafranciscana.com/2018]

 3. Contemplación

 

Los Espejos rotos

Un día, descubrió Satanás un modo de divertirse. Inventó un espejo con una propiedad mágica: en él se veía feo y mezquino todo cuanto era bueno y hermoso y, en cambio, se veía grande y detallado todo lo que era feo y malo. Satanás iba por todas partes con su espejo. Y cuantos se miraban en él se horrorizaban: todo aparecía monstruoso. Un día le pareció tan delicioso el espectáculo que se desternilló de risa y el espejo se le fue de las manos, partiéndose en millones de pedazos. Un huracán, potente y perverso, desperdigó por el mundo los trozos del espejo. Algunos trozos eran muy pequeños y penetraron en los ojos de muchas personas. Comenzaron a verlo todo al revés: sólo percibían la maldad por todas partes.

Cuando Dios se dio cuenta, se entristeció, y decidió ayudar a los hombres. Se dijo: “Enviaré al mundo a mi Hijo. Él es mi espejo, el reflejo de mi bondad, de mi justicia y de mi amor. Refleja al hombre como yo lo he pensado y querido”. Y Jesús vino como un espejo del Padre para los hombres. Quien se miraba en él descubría la bondad y hermosura, y aprendía a distinguirlas del egoísmo, la mentira y la injusticia. Muchos amaban este espejo y siguieron a Jesús. Otros, en cambio, decidieron romperlo. Y lo asesinaron. Pero se levantó un huracán: el Espíritu Santo. Arrastró los fragmentos por todo el mundo. El que recibe una mínima centella de este espejo empieza ver el mundo y las personas como las veía Jesús: las cosas buenas y hermosas, la justicia y la generosidad, la alegría y la esperanza; mas la maldad y la injusticia aparecen como vencibles y cambiables.   [Bruno Ferrero]

Selección de Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad de Mérida]

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Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe

  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
 

Rezar el Rosario por los barrios

A las 6 de la tarde de los sábados de mayo, la Asociación de Damas de Santa María de Guadalupe ha decidido rezar el Rosario en los barrios de la villa. Este es el programa:
Sábado 5 de mayo: Plaza de san Francisco
Sábado 12 de mayo: Plaza de la Corredera
Sábado 19 de mayo: Plaza de los Tres Chorros
Sábado 26 de mayo: Calle de la Pasión  
 
 

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