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La luz que te deja ver

Publicado el 25/03/2017

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El tiempo de Cuaresma está ordenado a la preparación de la celebración de la Pascua. En efecto, la liturgia cuaresmal dispones a la celebración del Misterio Pascual, tanto a los catecúmenos [candidatos al Bautismo, Confirmación y Eucaristía: sacramentos de la Iniciación cristiana o sacramentos pascuales], haciéndolos pasar por los diversos grados de la Iniciación cristiana, como a los fieles, que recuerdan el Bautismo y hacen penitencia. El tiempo de Cuaresma va desde el Miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor, exclusive. Desde el principio de la Cuaresma hasta Vigilia Pascual no se dice Aleluya. El miércoles que da principio a la Cuaresma, que es en todas partes día de ayuno [y abstinencia], se imponen las cenizas. Los domingos de este tiempo se llaman: primer, segundo, tercer, cuarto quinto, domingo de Cuaresma. El sexto domingo, con el que principia la Semana Santa se llama “Domingo de Ramos de la Pasión del Señor”. (NUAL núm. 27-30).

El color litúrgico de Cuaresma es el morado.

1. Lecturas del IV Domingo de Cuaresma

[Año A: 1Samuel (16,1b.6-7.10-13a; Efesios (5,8-14); Juan (9,1.6-9.13-17.34-38)].

Apóstol: «En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz –toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz–, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas [...]. Por eso dice: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.»».

Evangelio: «En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: “Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)”. Él fue, se lavó, y volvió con vista».

2. Meditación

1.-  En el relato del ciego de nacimiento intervienen estos personajes: el ciego, sus padres y parientes, sus vecinos, los fariseos y Jesús, que inicia y cierra la narración. Aparecen las convicciones de la religión israelita: toda enfermedad o defecto corporal o psíquico corresponde a un pecado previo. Luego la ceguera es fruto de un pecado, bien del ciego, bien de sus padres. La curación, en este caso, es un don gratuito que proviene de Jesús, que le devuelve la vista sin petición previa del enfermo.  Otro nervio del relato es hacer el bien en el descanso sabático, como hemos comprobado en Marcos (2,23-3,6). La ley maniata la bondad humana y la divina, y encima, al decir de Pablo, descubre el pecado humano sin darle fuerza para salir de él (cf. Romanos 7). Esa ley es la que deja solo al ciego: sin familia, sin vecinos, sin religión. Todos le abandonan y lo aíslan en nombre del Dios de la Alianza del Sinaí. Pero apartado de las instituciones religiosas, familiares y sociales, es cuando encuentra al verdadero Jesús, al Mesías. Él le da la capacidad del ver de la fe, de la trascendencia. Y, arrodillándose, le reconoce y adora.

2.- El relato, como el de la samaritana del domingo pasado, termina en la revelación de Jesús como Mesías y en el reconocimiento del ciego de su identidad y función salvadora. Es necesaria la gracia divina para comprender a Jesús, como son indispensables los ojos de la fe para experimentar que «quien me ve a mí, ve al Padre» o «el  que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Quien me ve a mí, ve al que me ha enviado» (Juan 14,9; 12,44-45); porque, en definitiva, es en el Señor donde se origina toda salvación humana. La confesión de que Jesús es el enviado del Señor entraña todo un proceso creyente, de ver y observar los signos que ofrece y el sentido que le da a su vida, y  que conducen al descubrimiento de su filiación divina, de su dimensión trascendente.  Es necesario que nuestra fe experimente la dimensión filial de Jesús; de lo contrario quedaría como uno de tantos prohombres que han pasado por la historia cuyos ejemplos y doctrinas son superados por profetas posteriores.

3.- Muchas veces somos escrupulosos en el cumplimiento de los preceptos divinos y eclesiásticos y no vemos a Dios presente en la vida y necesidades de nuestros prójimos (cf. Mateos 25). Debemos advertir que los “justos” no reconocen la intervención salvadora del Señor por medio de Jesús. Son guías ciegos que llevan el rebaño el abismo (cf. Mateo 15,14). Sucede que pasamos la vida pensando sólo en nuestros problemas, en nuestras necesidades, mirándonos el ombligo, por lo que somos incapaces de levantar la cabeza y observar a la gente con que nos cruzamos y las cruces que llevan. Sin embargo, Jesús es la luz del mundo, que  ilumina el camino que debemos recorrer para encontrarnos definitivamente con el Señor y los hermanos. Él alumbra nuestro orgullo y nuestras actitudes egoístas o altruistas y nos hace ver las necesidades de nuestra familia, de nuestros amigos, de la gente con la que nos cruzamos todos los días. Es el que da luz al valor de cada cosa, de casa persona, de las instituciones sociales y políticas, etc., en definitiva, al introducirnos en su vida, y hacer que las veamos con sus ojos, nos hace ver a Dios, a los demás y a la creación de una forma diferente, esperanzada, salvadora.

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.es/2017]

3. Contemplación

Cómo distinguir el día de la noche

El Maestro enseñaba cada día y pacientemente a sus discípulos. Sus enseñanzas perseguían por encima de todo, el que sus seguidores supiesen mirar, ver y percibir la profundidad de las cosas. Un día, preguntó a sus discípulos: – ¿Quién de vosotros sabría decirme cómo se puede distinguir el momento en que termina la noche y empieza el día?

– Yo diría, contestó el primero- que, cuando viendo un animal de lejos, uno no sabe distinguir si es oveja o perro. –No, le contestó el rabí. –Podría empezar el día, dijo otro, cuando viendo de lejos un árbol no se puede decir si es una higuera o un manzano.– Tampoco, insistió el rabí.

Entonces, preguntaron los discípulos, ¿Cómo podemos saber cuándo termina la noche y empieza el día? – Cuando mirando el rostro de un hombre cualquiera ves que es tu hermano, contestó con solemnidad el rabí. Porque si no logramos ver esto, cualquiera que sea la hora del día será siempre de noche.

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo, 26 de marzo (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
  4. Durante los viernes de Cuaresma, celebrada la misa vespertina, se reza el ejercicio del Vía Crucis.

La Pascua está cerca. Ponte en camino

Categoría : Lectio dominical
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El agua viva que sacia tu sed

Publicado el 18/03/2017

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El tiempo de Cuaresma está ordenado a la preparación de la celebración de la Pascua. En efecto, la liturgia cuaresmal dispones a la celebración del Misterio Pascual, tanto a los catecúmenos [candidatos al Bautismo, Confirmación y Eucaristía: sacramentos de la Iniciación cristiana o sacramentos pascuales], haciéndolos pasar por los diversos grados de la Iniciación cristiana, como a los fieles, que recuerdan el Bautismo y hacen penitencia. El tiempo de Cuaresma va desde el Miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor, exclusive. Desde el principio de la Cuaresma hasta Vigilia Pascual no se dice Aleluya. El miércoles que da principio a la Cuaresma, que es en todas partes día de ayuno [y abstinencia], se imponen las cenizas. Los domingos de este tiempo se llaman: primer, segundo, tercer, cuarto quinto, domingo de Cuaresma. El sexto domingo, con el que principia la Semana Santa se llama “Domingo de Ramos de la Pasión del Señor”. (NUAL núm. 27-30).

El color litúrgico de Cuaresma es el morado.

1. Lecturas del III Domingo de Cuaresma

[Año A: Éxodo 17,3-7; Romanos 5,1-2. 5-8; Juan 4,5-42].

Apóstol: «En efecto, cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros».

Evangelio: «Jesús le contestó: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.”  La mujer le dice: “Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?” Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.” La mujer le dice: “Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla”».

2. Meditación

1.- El párrafo evangélico comprende dos secciones: el diálogo con la samaritana y con sus discípulos. El primero tiene tres partes. En la primera la conversación se desenvuelve en tres tiempos: 1º encuentro de Jesús con la samaritana, que se extraña de que un judío le dirija la palabra; 2º relata el ofrecimiento de Jesús de un agua que es un don de Dios, pero la samaritana no comprende al observar la evidencia: Jesús no tiene un cubo para sacar el agua y el pozo es profundo; 3º Jesús explica las dos aguas: una que apaga la sed de momento y la otra que la sacia para siempre; la mujer, lógicamente, le pide esa agua. En la segunda parte la mujer deduce que Jesús es un profeta al adivinarle que no tiene marido; y, por último, la mujer expresa la disputa entre samaritanos y judíos por los lugares de culto, disputa que Jesús evita con dos afirmaciones fundamentales: en el futuro no habrá lugares de culto al Señor; Dios es Espíritu, por tanto Él busca adoradores que lo adoren en espíritu y verdad. La mujer afirma la espera del Mesías y Jesús se presenta como el Cristo. Todo el párrafo evangélico se orienta a esta afirmación fundamental.

2.-Jesús ofrece agua, como los Patriarcas que hacían pozos para la familia y el ganado y la vida del pueblo (cf. Génesis 26,12-22); pero es un agua que no se saca de la tierra, sino viene del cielo. El agua, pues, se trata en dos planos. El agua material, que es esencial para vivir. Y el agua que Jesús ofrece que apaga la sed para siempre (cf. Juan 4,14)―, porque da la vida eterna, es decir, el agua que libera de las esclavitudes del poder y de la soberbia (cf. Isaías 12,1-6) y da la sabiduría divina (Jeremías 17,6-8). Para poder beber el agua que ofrece Jesús es necesario que la Samaritana abandone su religión, su culto a Dios en el Garizín, su vida con tanto marido y se adentre no en el mundo judío de Jesús, que ya ha criticado antes (cf. Juan 2,13-16), sino en Jesús mismo. El Mesías es él. Porque él, como relación de amor del Padre a todos nosotros, es el nuevo templo donde podemos adorar al Padre en espíritu y en verdad. Jesús es el único que revela el rostro de amor misericordioso del Padre. Él es el enviado del Señor para ello.

3.- La sed que nos hace beber tanto en esta vida suelen ser las esperas que la cultura, la familia y nuestra conciencia elaboran al paso de los años: esperamos tener un trabajo para ser autónomos; ganar dinero para adquirir lo que en cada momento pensamos que constituye nuestra felicidad, felicidad que muchas veces es lo que nos ofrecen los medios de comunicación en cuanto vehiculan negocios de todo tipo: felicidad es libertad y la liberad la dan los coches, los viajes, las motos, etc.; aspiramos a escalar laboralmente y ser apreciados socialmente; etc. Y en el plano de nuestras actitudes básicas, resuenan aún en nuestros oídos las tentaciones del I domingo: buscamos el aplauso, la facilidad de vida, el poder. Y Jesús nos dice a cada uno y a nuestra comunidad familiar y religiosa, que todas esas realidades no colman la sed, pues pasamos de un marido a otro sin establecer relaciones personales estables. Por eso nos aconseja: «Si conocieras el don de Dios, […] él te daría agua viva». Dejémonos amar por el Señor y respondámosle con el amor a los demás. En dicha relación de amor es donde se le da culto en espíritu y verdad.

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.es/2017]

3. Contemplación

El sabio sufí y el perro sediento

Para honrar al sabio sufí, los discípulos idearon colocar una placa de su maestro en la fachada del nuevo monasterio. — “Su extraordinaria sabiduría –se decían- sólo puede provenir de una inteligencia superior. Detrás de cada sabio, hay siempre un gran maestro. Debemos conocer su nombre y grabarlo en la fachada para que no lo mate el olvido y permanezca por los años”.

Entonces, se acercaron y le preguntaron el nombre de su maestro. El sabio les miró desconcertado.– ¿Mi maestro? –y después de pensar un rato, dijo: –Mi maestro fue un perro. — ¿Cómo? –le preguntaron desconcertados sus alumnos. — Sí, fue un perro. Un día, vi un perro que, muerto de la sed, se acercó a un pozo a beber agua. Cuando vio reflejada su propia imagen en el agua transparente y limpia, escapó asustado temiendo que fuera otro perro. Como tenía tanta sed, volvió a acercarse varias veces al pozo, pero siempre le hacía huir su imagen reflejada en el agua. Por fin, se decidió con valentía, hundió su cabeza en el agua, desapareció la imagen y así pudo saciar su sed. Aquel día comprendí que, si yo quería hundirme en Dios y calmar mi sed de él, tenía que borrar mi propio ego que se interponía entre nosotros. [Carlos G. Vallés]

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo, 19 de marzo (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
  4. Durante los viernes de Cuaresma, celebrada la misa vespertina, se reza el ejercicio del Vía Crucis.

La Pascua está cerca. Ponte en camino

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Al Tabor se va por el Calvario

Publicado el 11/03/2017

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El tiempo de Cuaresma está ordenado a la preparación de la celebración de la Pascua. En efecto, la liturgia cuaresmal dispones a la celebración del Misterio Pascual, tanto a los catecúmenos [candidatos al Bautismo, Confirmación y Eucaristía: sacramentos de la Iniciación cristiana o sacramentos pascuales], haciéndolos pasar por los diversos grados de la Iniciación cristiana, como a los fieles, que recuerdan el Bautismo y hacen penitencia. El tiempo de Cuaresma va desde el Miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor, exclusive. Desde el principio de la Cuaresma hasta Vigilia Pascual no se dice Aleluya. El miércoles que da principio a la Cuaresma, que es en todas partes día de ayuno [y abstinencia], se imponen las cenizas. Los domingos de este tiempo se llaman: primer, segundo, tercer, cuarto quinto, domingo de Cuaresma. El sexto domingo, con el que principia la Semana Santa se llama “Domingo de Ramos de la Pasión del Señor”. (NUAL núm. 27-30).

El color litúrgico de Cuaresma es el morado.

1. Lecturas del I Domingo de Cuaresma

[Año A: Génesis 12,1-4a; Timoteo 1,8b-10; Mateo 17,1-9].

Apóstol: «Desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio».

Evangelio: «En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.» Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

2. Meditación

1.- Los discípulos saben que el mesianismo de Jesús no es un camino triunfante avalado por su todopoderosa filiación divina. Poco antes de su transfiguración, en la confesión de Pedro, les dice a los discípulos que el Hijo de hombre tiene que padecer y morir (cf. Mt 16,21). Para reforzar su fe, se lleva a su círculo íntimo a orar al monte. Transfigurado Jesús por la presencia divina, el Padre comunica su identidad y función fundamental a Pedro, a Santiago y a Juan: es el Hijo amado; es la Palabra que revela la auténtica voluntad del Padre; es el que completa y resume la ley y los profetas. Con él, como ya lo indicó el propio Jesús con motivo de la embajada de Juan Bautista (cf. Mt 11,4-5.11), comienza un mundo nuevo, una vida nueva.

2.- Pero el estilo de vida de Jesús es el de un siervo, obediente a Dios, obediente al servicio de los hombres, como antes el Padre lo reveló en el Bautismo (cf. Mt 3,17). Forma de siervo que le lleva al extremo de morir por amor en la cruz: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15,13). Pedro, Juan y Santiago lo van a contemplar muy pronto en la oración del huerto, cuando suda sangre y se rompe interiormente al contemplar la inutilidad de su ministerio y al presentir su camino de cruz (cf. Mc 14,32-42par). Por ello, los discípulos necesitan saber que la cruz no puede esconder, y menos negar, la vocación divina de Jesús, la revelación definitiva de la voluntad salvadora del Señor a todos sus hijos. Y tal experiencia se les presenta con la glorificación de Jesús, aquel que la cruz no podrá con él, porque Dios, desde siempre, le ha sido fiel.

3.- La pasión y la cruz es un camino que termina en la resurrección. Es la vía que ha recorrido Jesús. Nuestra vida también entraña las experiencias de felicidad y tristeza, de gloria y de muerte, de gracia y desgracia, etc., en su caminar lento o rápido hacia el encuentro con el Señor. Nuestra existencia no es toda gloria, como si fuéramos ángeles, ni es toda desgracia, como si fuéramos diablos. Nuestra historia es un cúmulo de experiencias buenas y malas, de tabores y de cruces que se entrecruzan continuamente, o por fases y tiempos determinados. Debemos convencernos de que al final está la resurrección; de que al final sólo quedará lo que hayamos amado, es decir, la dimensión de Dios hecha realidad en nuestros actos y actitudes (cf. 1Jn 4,16). No necesitamos ni la venganza, ni la violencia, ni el poder para superar la desesperanza o las frustraciones. Simplemente ser fieles, como Jesús, al Padre, que tiene la última palabra sobre nosotros, y nos lo demuestra, de vez en cuando, en los momentos de felicidad que disfrutamos a lo largo de nuestra vida.

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.es/2017]

3. Contemplación

La cita de la estrella

Dos monjes vivían en lo alto de la montaña: mayor uno, joven el otro. El viejo era alto, seco, muy austero. Antes de rayar el alba, ya estaba en oración. ¡Cómo resplandecía su rostro cuando iluminaba el sol la cumbre! El monje joven, era todo ojos, todo oídos, para escuchar cuanto hacía y decía el Maestro. Sentía verdadera veneración. La cumbre era ideal para la oración. El inconveniente era hacer las compras en el valle y subir, cargados de alimentos. A mitad de la pendiente bullía una fuente. El viejo monje se acercaba a la fuente, ofrecía su sed a Dios… y pasaba de largo. Y Dios se lo agradecía cada noche, haciendo brillar una estrella. Era como la sonrisa de Dios, aceptando su renuncia.

Pero, un día, el anciano dudaba. No es que él necesitara beber, pero aquel novicio… sudoroso, fatigado, los labios resecos, cargado con el pesado saco de alimentos. – ¿Qué hago? Si bebo, Dios no me sonreirá esta noche con la estrella; pero si no bebo, tampoco beberá él y desfallecerá. Beberé, antes es el amor. Dios mismo lo ha dicho. Y lo hizo. También el joven novicio bebió largamente. Cuando se hubo saciado, le dijo, sonriente, al Maestro: – Gracias… ya no podía más: me estaba muriendo de sed. Reanudaron la marcha. Pero el viejo empezó a dudar: – No debía haber bebido… Treinta años privándome de beber… ¡Esta noche no se me aparecerá Dios en la estrella amiga! Por la noche, sus ojos no se atrevían a mirar al cielo. Aquella noche no acudiría Dios a la cita en la estrella amiga. De reojo, miró y gritó. Sus ojos no veían una estrella: veían dos. Su viejo corazón de ermitaño se desbordaba: – Gracias por la lección…. ¡Gracias, Señor!  (Prudencio López)

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

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Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
  4. Durante los viernes de Cuaresma, celebrada la misa vespertina, se reza el ejercicio del Vía Crucis.

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