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Juan es su nombre

Publicado el 23/06/2018

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Juan, el Precursor del Señor

Fue Precursor del Señor, el cual, estando aún en el seno materno, al quedar lleno del Espíritu Santo, exultó de gozo por la inminente venida de la salvación del género humano. Su nacimiento profetizó la Natividad de Cristo el Señor, y su existencia brilló con tal esplendor de gracia que el mismo Jesucristo dijo no haber entre los nacidos de mujer nadie tan grande como Juan el Bautista.

El color litúrgico de esta solemnidad es el BLANCO

1. Lecturas del  Domingo XII del Tiempo Ordinario: Natividad de San Juan, Precursor del Señor

[Año B: Isaías 49, 1-6; Hechos 13, 22-26; Lucas 1, 57-66. 80]

Apóstol: «Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: “Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias”».

Evangelio: «Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre.” Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios».

2. Meditación

1. La figura de Juan Bautista. Los escritos neotestamentarios  no ahorran elogios a su persona. En la boca de Jesús ponen la proclamación de que Juan  “el mayor de los nacidos de mujer”.  Cuando se redactan esos escritos existían comunidades en torno a la persona de Juan el Bautista. Era necesario  aclarar que el acto profético de mayor relieve de Juan Bautista fue mostrar entre sus seguidores a Jesús, como “el que ha de venir”. Juan es el puente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Como puente es paso para sortear barreras entre ambos momentos del plan de salvación. Algunos utilizaron ese puente: de discípulos de Juan se hicieron discípulos de Jesús. Otros se negaron a utilizarlo. Fueron éstos sobre todo los representantes más genuinos de la religión judía.

2. La Misión de Juan: Luz y salvación. Isaías nos presenta en la primera lectura al “llamado por su nombre” ya en el seno materno para ser luz y salvación de todos, no sólo de los judíos. Lo ha de ser desde su condición de siervo de Dios. San Juan en el prólogo de su evangelio se ve obligado a realizar ciertas precisiones ante alguna confusión que existía entre las comunidades cristianas y las seguidoras de Juan Bautista. Juan no era la luz, sino el testigo de que la luz  se había hecho presente en Jesús de Nazaret. He ahí la misión de Juan: descubrir dónde está la luz, en medio de la opacidad. Señalar al maestro en medio de la confusión.  A él le toca “ir delante del Señor a preparar sus caminos…”, como proclamara su padre Zacarías, en el cántico –que no aparece en el texto evangélico de esta Eucaristía-. Juan proclamó en su día quién era el salvador y sigue proclamándolo hoy. Nos corresponde atender a su anuncio. Y seguir su ejemplo: ser siervos que anuncien quién es el salvador, no constituirnos en salvadores; indicar dónde está la luz no ponernos como generadores de esa luz.

Bautismo de conversión o penitencia, según diversas traducciones. Así  resume Pablo la misión de Juan Bautista en la segunda lectura. Penitencia o conversión que debía preparar  la llegada del Mesías. Juan es el encargado de inducir a la limpieza interior, a la transparencia que permita, sin recovecos interiores, sin valles, sin montañas, permitir que Cristo-luz se introduzca en lo íntimo del ser. Hoy, también necesitamos empeñarnos en ese oscuro trabajo depurador de nuestro interior, para convertirlo en campo donde la semilla de la Palabra encuentre propicia la tierra, germine y fructifique.

Profeta del Altísimo.  Así lo proclama Zacarías, el padre de Juan, en el cántico previo a que Lucas señale cómo fue creciendo el niño. Juan Bautista es profeta. Hoy celebramos el nacimiento de ese profeta “y más que profeta”, que diría Jesús de él. Profeta que anuncia la salvación y el perdón de los pecados, profeta de la “entrañable misericordia de nuestro Dios”. En medio de tantos profetas, falsos profetas de calamidades, que diría Juan XXIII, nos gustaría ser profetas de salvación. De auténtica salvación, la que se descubre en el previo encuentro con Dios de entrañas misericordiosas.

3. Carácter de Juan Bautista. Su carácter se afianzaba en la medida que crecía. Lo fue afianzando dice el texto evangélico dedicando parte de su vida al silencio y la soledad en el desierto. “La mano de Dios estaba con él”, dice el texto; pero esa “mano de Dios”, había que discernirla  en la oración, la reflexión, el discernimiento.  Vemos a Juan Bautista como un hombre íntegro, que vive austeramente, porque sabe prescindir de lo no esencial para centrarse en lo que sí lo es. Que no se predica a sí mismo, que se abaja para que se eleve quien es el Mesías. Es manera de ser que fue forjando en ese tiempo de desierto. Necesitamos el “desierto”, con su austeridad, con tiempo para reflexión y oración, para afianzar nuestro modo de ser, y no dejarnos llevar por pulsiones interiores que nos rebajan al buscar ensalzarnos o consideraciones externas que nos engañen al halagarnos.

Fray Juan J. de León Lastra, OP.  [http://dominicos.org/2018]

 3. Contemplación

El criado no había oído la trompeta

“Ordené que trajeran mi caballo del establo. El criado no me entendió, así que fui yo mismo. Ensillé el caballo y lo monté. A la distancia oí el sonido de una trompeta y pregunté al mozo su significado. Él no sabía nada; no había oído sonido alguno. En el portón me detuvo y me preguntó:

- “¿Hacia dónde cabalga, señor?” — “No lo sé”, respondí, “sólo quiero partir”. — “¿Entonces conoce usted la meta?”, preguntó él. — “Sí”, contesté, “ya te lo he dicho. Partir es mi meta”.

Partir es la meta. El futuro es el presente. El sonido de la trompeta ha llegado al oído, y en eso no está todo. La esencia es partir. Dar el primer paso. Abrir el establo. Montar en el caballo. Si nos paramos a preguntar, no saldremos nunca. Y si nunca salimos, nunca llegaremos. No hace falta mapas, ni itinerarios, ni brújulas. Hace falta fe para salir de casa y alegría para lanzarse al camino. La meta era salir. Ya hemos salido. Ahora cada paso será otra meta, cada encrucijada será un comienzo, cada principio será un fin. Salir es llegar.

El diálogo insistente retrasa al viajero. ¿A dónde vas? ¿Cuál es la meta? ¿Cuándo llegarás? ¿Cuándo volverás? Quien se para a responder estas preguntas se envuelve en la duda y se le paraliza el caballo. Es decir, se le paraliza la mente. Por tener que detallar a dónde llegar le resulta por fin imposible el partir. Las garantías matan la aventura. La seguridad ahoga el entusiasmo. La necesidad de la certeza no permite desplegar las alas de la posibilidad. La tiranía del fin anula los medios.

El criado del establo no había oído la trompeta.

Un cuento de Frank Kafka recogido por Carlos G. Vallés.

Selección de Fray Francisco Arias Marcelo, OFM.  [Fraternidad de Mérida]

 Agenda del Santuario

 La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 24 de junio (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe

  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
 

Pida un ejemplar gratuito y suscríbase a esta revista de la Virgen, decana de la prensa extremeña. Son cinco números al año y almanaque de pared (tamaño folio, portadas y 40 páginas en papel satinado a todo color): 19 €. Suscríbase ahora mismo en  guadalupe.mcs1916@gmail.com o Revista Guadalupe  Real Monasterio s/n  10140 GUADALUPE (Cáceres)

Categoría : Lectio dominical
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El reino en parábolas

Publicado el 16/06/2018

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El domingo, su valor para el cristiano

Por una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la Resurrección de Cristo, el primer día de la semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual. Por eso el domingo debe considerarse como el día de fiesta primordial.
Dada la importancia del domingo, sólo tienen prioridad, sobre él, la celebración de las solemnidades y las fiestas del Señor. Pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y Pascua tienen prioridad sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan con esos domingos se trasladan al lunes siguiente, a no ser que coincida con el Domingo de Ramos o el Domingo de la Resurrección del Señor.
El domingo excluye siempre la asignación perpetua de otra celebración. Sin embargo:
a) El domingo en la octava de Navidad, se celebra la Sagrada Familia.
b) El domingo después del 6 de enero, se celebra la fiesta del Bautismo de nuestro Señor.
c) El domingo después de Pentecostés, se celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad.
d) El último domingo ordinario, se celebra la solemnidad de Jesucristo, rey del Universo.
 En los lugares donde la Epifanía, Ascensión y Corpus Christi no son de precepto, se les asigna un domingo como día propio, a saber:
a) Epifanía: el domingo que cae entre el 2 y el 8 de enero.  b) Ascensión: el 7° domingo de Pascua. c) Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo: el domingo después de la Santísima Trinidad.

[CPFP. Congregación para el Culto divino, 1988, nº- 4-7]

El color litúrgico de este tiempo es el VERDE

1. Lecturas del  Domingo XI del Tiempo Ordinario

[Año B: Ezequiel 17, 22-24; 2 Corintios 5, 6-10; Marcos 4, 26-34]

Apóstol: «Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos, estamos desterrados lejos del Señor. Caminamos sin verlo, guiados por la fe. Y es tal nuestra confianza, que preferimos desterrarnos del cuerpo y vivir junto al Señor.».

Evangelio: «Con muchas parábolas parecidas les exponía la Palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado».

2. Meditación

1.-  La presencia gratuita del Reino en la historia se evidencia en la primera parábola. Jesús afirma que la gran cosecha de trigo no depende de la actividad y trabajo del sembrador. El agricultor esparce la semilla sobre el campo y, una vez que realiza su trabajo, sabe de antemano que todo depende de la naturaleza. No es necesario que se mencione su tarea, como el labrar, quitar los cardos, ahuyentar los pájaros, la langosta, etc. Es consciente que lo fundamental no depende de él. Por eso se declara sólo el curso que sigue el grano dentro de los acontecimientos naturales: de hierba a espiga, y de espiga a grano, mientras el hombre «vive» sin incidir en la trama de la creación que le posibilita el comer para «vivir». La siembra termina en la cosecha, y con ella llega la alegría de los segadores que la recogen como un regalo de la naturaleza, es decir, de Dios.- La parábola del grano de mostaza indica el contraste de la humildad de los comienzos —Jesús y sus discípulos ― y el final de la historia humana  como un reino en el que Dios estará en todos por medio de Cristo Jesús. Pero el esplendor final está in nunca en Jesús y los Doce.

2.-  Jesús tiene plena confianza en la venida progresiva del Reino, en la incipiente presencia de Dios que le llena de esperanza, quizás en medio de las adversidades que está experimentando. El Reino es como el grano de mostaza. Él sabe que el Reino es un don cuya presencia en la vida humana es una cuestión que le compete a Dios, a pesar de la contradicción de su debilidad, como portador del mensaje, ante el poder de Pilato, de los sumos sacerdotes, de los escribas y fariseos. Pero del estilo de Dios es muy diferente de las demostraciones espectaculares y triunfantes de los gobernantes a las que están acostumbrados los pueblos. Jesús está convencido de que al final se impondrá Dios para beneficio de sus criaturas.

3.- Y el Reino viene aunque el hombre pase de él, o se oponga, o trabaje con denuedo para que aparezca, como se puede pensar de los indiferentes, a los que todo les da igual, o de los violentos de que lo persiguen, o, los ansiosos, que luchan por la implantación de la justicia y la libertad en el mundo. Jesús recalca que el Reino es una cuestión que está más allá de las fuerzas humanas, ya que su venida no depende del empeño cotidiano de los hombres, sino del poder y soberanía de Dios que se lo regala (la cosecha) para que lo disfruten y vivan en él. Está en la línea de «no andéis angustiados por la comida para conservar la vida o por el vestido para cubrir el cuerpo…» (Lucas 12,22). Pero la gratuidad del Reino no nos exime de trabajar y disponer el terreno, el corazón humano y la creación, para que Dios regale la cosecha de su presencia salvadora.

Fray Francisco Martínez Fresneda ofm  [http://familiafranciscana.com/2018]

 3. Contemplación

Las princesas sin palacio

En un reino, hubo un terremoto que destruyó el palacio y fallecieron el rey y la reina, dejando solas, sin dinero ni joyas, a sus dos hijas, las princesas Nora y Sabina.

Un anciano les habló de una profecía que decía que la princesa que encontrase su palacio sería la reina más sabia. Y les entregó una vieja llave. Las princesas probaron la llave en todos los palacios. Desanimadas, llegaron a una aldea y se dedicaron a trabajar con aquellas gentes pobres y alegres, que no sabían de su realeza, pero las acogieron como huérfanas.

Las hermanas supieron lo que era el hambre, pero las querían tanto que llegaron a sentirse muy felices, olvidando su pasado real. Una noche, Sabina encontró la llave. Divertida, se la llevó a su hermana, quien, nostálgica, pensaba en el magnífico palacio que debía estar esperándolas en algún lugar.

Quizá esté en algún pequeño bosque. — Yo, dijo la pequeña, no necesito un palacio para ser feliz. Nunca he sido tan feliz como ahora, aunque no tengamos gran cosa. Si tuviera que elegir un palacio -dijo mientras bailaba e introducía la llave en la puerta de la cabaña-, sería esta cabaña. Al momento, la habitación se llenó de luces y música, y de la vieja puerta comenzó a surgir un maravilloso palacio lleno de vida y color, transformando aquel lugar por completo, llenándolo de fuentes, jardines y animales, que hicieron las delicias de todos en la aldea. Sólo la humilde puerta de la cabaña seguía siendo la misma, recordando así a todos cómo Sabina la Maravillosa, que así llamaron a su sabia reina, había encontrado en una vida humilde la puerta de la felicidad.

El Reino se parece a un grano de mostaza: aunque es la semilla más pequeña, se hace un árbol muy alto.

Selección de Fray Francisco Arias Marcelo, OFM.  [Fraternidad de Mérida]

 Agenda del Santuario

 La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 17 de junio (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe

  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
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  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
 

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Tu estirpe, tu familia

Publicado el 09/06/2018

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El domingo, su valor para el cristiano

Por una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la Resurrección de Cristo, el primer día de la semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual. Por eso el domingo debe considerarse como el día de fiesta primordial.
Dada la importancia del domingo, sólo tienen prioridad, sobre él, la celebración de las solemnidades y las fiestas del Señor. Pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y Pascua tienen prioridad sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan con esos domingos se trasladan al lunes siguiente, a no ser que coincida con el Domingo de Ramos o el Domingo de la Resurrección del Señor.
El domingo excluye siempre la asignación perpetua de otra celebración. Sin embargo:
a) El domingo en la octava de Navidad, se celebra la Sagrada Familia.
b) El domingo después del 6 de enero, se celebra la fiesta del Bautismo de nuestro Señor.
c) El domingo después de Pentecostés, se celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad.
d) El último domingo ordinario, se celebra la solemnidad de Jesucristo, rey del Universo.
 En los lugares donde la Epifanía, Ascensión y Corpus Christi no son de precepto, se les asigna un domingo como día propio, a saber:
a) Epifanía: el domingo que cae entre el 2 y el 8 de enero.  b) Ascensión: el 7° domingo de Pascua. c) Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo: el domingo después de la Santísima Trinidad.

[CPFP. Congregación para el Culto divino, 1988, nº- 4-7]

El color litúrgico de este tiempo es el VERDE

1. Lecturas del  Domingo X del Tiempo Ordinario

[Año B: Génesis 3, 9-15; 2 Corintios 4, 13–5, 1; Marcos 3, 20-35 ]

Apóstol: «Aunque se desmorone la morada terrestre en que acampamos, sabemos que Dios nos dará una casa eterna en el cielo, no construida por hombres».

Evangelio: «Llegaron su madre y sus hermanos, y desde fuera lo mandaron llamar.
La gente que tenía sentada alrededor le dijo: –”Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan”. Les contestó: –”¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?” Y paseando la mirada por el corro, dijo: –”Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre”
».

2. Meditación

1.- Los Evangelios presentan una tensión entre la familia de Jesús y sus discípulos (cf. Jn 7,2-4). La familia se sorprende de cómo la gente le sigue, le escucha y espera de él la liberación de todos sus males. Y Jesús crea una nueva familia fundada en la escucha y cumplimiento de su Palabra (cf. Lc 6,47). La segunda parte del Evangelio muestra la maldad de los escribas cuando identifican el bien con el mal, a Jesús con el diablo, cuando el diablo es el que rivaliza con Dios para dominar la creación. El hombre debe elegir entre Dios o el diablo. No hay término medio; debe situarse, en su existencia, en el campo del demonio o en el campo de Dios. Por otra parte, cuando la persona se introduce en cualquiera de las dos esferas, es portadora de sus intereses y recibe de una manera permanente su influencia.

2.- A la acusación de los escribas de que expulsa a los demonios porque pertenece a su esfera, Jesús responde con la obviedad de que un reino no puede estar dividido, pues llevaría consigo su ruina. Entonces, se concluye con esta frase de Jesús: «Pero si yo expulso los demonios con el dedo de Dios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios» (Lc 11,20). El «dedo de Dios» evoca el libro del Éxodo (8,15), cuando el Señor actúa en favor de su pueblo y en contra del Faraón que impide la salida de los israelitas de Egipto. Jesús, como Moisés, es la fuerza de Dios que libera al hombre del dominio del mal. Su actuación demuestra que el Reino ha llegado a vosotros, a los que perciben en su vida la libertad y la salud, o son testigos de que esto está sucediendo. La cercanía de Dios es tal que se muestra como un Rey cuya llegada a la historia libera del poder del mal y, a la vez, vence al enemigo más encarnizado del hombre, porque este, por sí mismo, no puede desligarse de quien lo tiene atrapado entre sus cuerdas. Es necesario atar al que es más fuerte que el hombre, vencer al que es más poderoso. Es lo que hace Jesús con sus exorcismos.

3.- Como el poder diabólico puede con nosotros, le pedimos al Señor en el Padrenuestro que no nos deje caer en la tentación, como aconseja Jesús a sus discípulos en la oración en el huerto antes de la pasión: «Velad y orad…» (cf. Mc 14,38), tentación que él mismo ha sufrido en el desierto antes de proclamar la venida del Reino (cf. Mc 1,12-13). También le pedimos al Señor que nos ayude para salir de ella, o para vencerla: «Simón, Simón, Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti para que no pierdas la fe» (Lc 22,31-32). En cualquier caso, estas tentaciones van más allá de la pequeñas pruebas cotidianas que suceden con frecuencia. Son las tentaciones que sufre Jesús, y que se dirigen a apartarnos de la relación con Dios y romper el sentido de vida cristiano, dejándonos al arbitrio del egoísmo e intereses de los demás.

Fray Francisco Martínez Fresneda ofm  [http://familiafranciscana.com/2018]

 3. Contemplación

El esclavo de Nueva Orleans

S celebraba una subasta de esclavos en Nueva Orleans. Dos granjeros pujaban por un esclavo negro que no dejaba de gritar su rebeldía. Se rebelaba contra el sistema, contra los trabajos, contra sus compañeros, y, sobre todo, contra sus amos: no había derecho a que una persona, por más digna que fuese, pudiese dominar su vida, su existencia, su cuerpo y su alma. Finalmente, uno de los granjeros, pujó más de lo que se podía llegar a pensar. El esclavo quedó extrañado de lo que, según ese amo, valía para él. En ese momento, calló y no volvió a decir nada.

El amo lo subió a su carreta y se dirigió a la granja. Aquel hombre esclavo que había vociferado todo lo que le había venido en gana, no abría la boca. Cuando llegaron a la plantación, el granjero lo bajó. Él se cubrió la cara pensando que iba a azotarle. Sin embargo, sintió que el amo le soltaba las ataduras de sus manos y, quitándose las manos de la cara, pudo ver que el amo se agachaba ante él, para soltarle los grillos de los pies. El amo le dijo: “Eres libre de marcharte. Ya no eres mi esclavo. Te he comprado con el fin de darte la libertad”.

El hombre cayó de rodillas delante del amo y le dijo: “Dueño, te serviré siempre”.

Selección de Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad de Mérida]

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Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe

  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
 

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