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[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Tiempo Ordinario (también “Tiempo entre el año” o “Tiempo durante el año”). En el año litúrgico, se llama tiempo ordinario al tiempo que no coincide ni con la Pascua y su Cuaresma, ni con la Navidad y su Adviento. Son treinta y cuatro semanas en el transcurso del año, en las que no se celebra ningún aspecto particular del Misterio de Cristo. Es el tiempo más largo, cuando la comunidad de bautizados es llamada a profundizar en el  Misterio pascual y a vivirlo en el desarrollo de la vida de todos los días. Por eso las lecturas bíblicas de las misas son de gran importancia para la formación cristiana de la comunidad. Esas lecturas no se hacen para cumplir con un ceremonial, sino para conocer y meditar el mensaje de salvación apropiado a todas las circunstancias de la vida.

El color litúrgico de este tiempo es el verde.

1. Lecturas de la Fiesta del Bautismo del Señor

[Año B: Isaías 42,1-4.6-7; Hechos de los Apóstoles 10,34-38; Marcos 1,7-11]

Apóstol: «Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».

Evangelio: «Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto”».

2. Meditación

1.- Galilea es la patria chica de Jesús. Es el lugar que más tarde será la sede del Evangelio, en el que las gentes seguirán a Jesús, él escogerá a los discípulos y donde muy pronto se extenderá su fama. Del pueblo donde vive, Nazaret, o quizás desde la ciudad donde trabaja, Tiberíades, camina Jesús hacia una región distinta situada al otro lado del Jordán. Es el camino que frecuentan la mayoría de los judíos que viajan a Jerusalén desde Galilea, porque así evitan pasar por la región de Samaría, donde habita un pueblo no afecto al judaísmo. Es la misma ruta que tomará Jesús para ir a Jerusalén a celebrar la última Pascua. En este momento, un desconocido Jesús va a escuchar a Juan, famoso profeta, al que acude mucha gente para recibir el bautismo de conversión. Él también quiere recibir el bautismo.— Entonces «… fue bautizado por Juan en el Jordán» (Mc 1,9). El hecho significa que Jesús acepta el sentido que Juan le está dando al bautismo, es decir, de integrarse en el grupo de israelitas que esperan la salvación y que supone un arrepentimiento de los pecados como alternativa a los ritos propuestos por la religión oficial. Estos ritos oficiales se orientan a admitir la situación social tal y como es defendida por los poderes fácticos, donde la práctica religiosa es una pieza clave para dicha estabilidad.

2.- Salido de las aguas, Jesús ve al instante que los cielos se rasgan. En esta experiencia personal comprende que Dios se le comunica bajando de su propia gloria, como él mismo acaba de salir del río Jordán, o subir del agua, provocándose el encuentro mutuo en la historia. Dios ha encontrado a alguien disponible a quien entregarse plena y personalmente y preparado para obedecerle. Y lo experimenta Jesús de una forma plástica: viene del cielo como desciende una paloma hacia su nido o hacia su cebadero. A continuación pasa Jesús del ver al oír: «Se oyó una voz del cielo: Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto» (Mc 1,11). Dios se dirige a Jesús como su Padre; se relaciona con la cercanía y amor que colma la vida de Jesús, lo cual le señala como Hijo único, el amado, el predilecto.

3.- Jesús es el siervo (cf. Isaías 42,1), el preferido de Dios, a quien, al darle su Espíritu, lo ha capacitado para devolver la fidelidad y estabilidad de la alianza entre Dios y los hombres. Esta alegría divina de haber encontrado a alguien que le responda a su amor y realice la tarea que tantas veces ha encomendado a Israel, se fundamenta en que va a instaurar la justicia y el derecho en todo el mundo, con el testimonio de una mansedumbre que es capaz de ofrecer su vida por todos (cf. Isaías 42,1-9). La declaración divina puede entenderse como una llamada que hace Dios a Jesús. Y es una llamada para que cumpla su voluntad con un estilo muy diverso de aquel que pregona la gloria y el poder para su enviado, según señalan las tradiciones. Es lo que más tarde concreta Marcos para los seguidores de Jesús: «Quien quiera seguirme, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame. Quien se empeñe en salvar su vida, la perderá: quien la pierda por mí y por la buena noticia, la salvará» (Mc 8,34-35par). Todo justo debe una obediencia humana al orden establecido por Dios. La obediencia de Jesús a Dios es la del justo. Es una obediencia que manifiesta su entrega hasta el límite de sus fuerzas, exigida por el Padre a su condición filial histórica. Es nuestro camino.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

Los regalos del amor

Delia tenía un dólar y ochenta centavos para el regalo de Reyes de Jim, su marido. Los Dillingham se enorgullecían de dos cosas: el reloj de oro de Jim y la cabellera de Delia.

Ella ee echó su oscura y anticuada chaqueta, y se puso su viejo sombrero. Con brillo en sus ojos, abrió la puerta y salió. Se paró ante un cartel que decía: Madame Sofronie. Cabellos de todas clases. Delia subió rápidamente.

–”¿Quiere comprar mi pelo?” -preguntó Delia.

– “Quítese el sombrero”, dijo Madame. “Veinte dólares”, concluyó.

Delia salió, buscó y, por fin, encontró el regalo de Jim: era una cadena, digna de su reloj. Porque, aunque el reloj era estupendo, la correa dejaba mucho que desear. Ya en casa, Delia se decía:– “Espero que Jim piense que sigo siendo bonita”. A las siete de la tarde, Jim volvió del trabajo. Sus ojos miraron fijamente a Delia, con una expresión extraña. Delia se acercó:

– “Jim, vendí mi pelo porque tenía que comprarte un regalo”. Jim pareció despertar y abrazó a Delia. Sacó un paquete del bolsillo de su abrigo y lo puso sobre la mesa:

– “Ningún corte de pelo disminuirían mi amor por ti; pero si abres mi regalo verás por qué he quedado desconcertado”. Delia lo abrió: era el caro y deseado juego de peinetas; pero las trenzas para adornarlas habían desaparecido.

Delia mostró ahora su regalo: la cadena para el reloj: –”¿Verdad que es maravillosa, Jim? Dame tu reloj. Quiero ver cómo se ve con ella puesta”.

Jim cruzó sus manos y sonrió: –”Delia, vendí mi reloj para comprarte las peinetas”.

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 7 de enero (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
 
Categoría : Lectio dominical

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