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[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

La celebración de la manifestación del Señor se prolonga en el tiempo de Navidad, que se extiende desde las vísperas del Nacimiento del Señor hasta el domingo después de Epifanía, o después del 6 de enero, inclusive. En este tiempo se celebra la octava de Navidad con las fiestas características de algunos santos, la fiesta de la Epifanía y del Bautismo del Señor. [...]Es idealmente el tiempo de la manifestación del Señor, desde las primeras revelaciones durante la infancia (a los pastores, a los magos, a Simón y Ana), a la prolongación de la vida pública (a Juan en el bautismo, a los primeros discípulos, en las bodas de Caná, en la multiplicación del pan). (Jesús Castellano, OCD: El año litúrgico, p. 107).

El color litúrgico de este tiempo es el blanco.

1. Lecturas de la Epifanía del Señor

[Año B: Isaías 60,1-6; Efesios 3,2-3a.5-6; Mateo 2,1-12]

Apóstol: «Se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio».

Evangelio: «Los magos de Oriente, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino».

2. Meditación

1.- El relato se divide en dos partes: el encuentro de los Magos con el verdadero rey de los judíos: Jesús; y con el falso rey: Herodes. La guía para encontrar a Jesús es la estrella, que desaparece cuando tropiezan con Herodes y aparece de nuevo cuando se dirigen a Belén.  Herodes y Jerusalén evocan la persona, la ciudad, las instituciones religiosas y políticas y el pueblo  que dan muerte a Jesús. La causa oficial es que se hacía rey de los judíos, como lo es en verdad desde la perspectiva cristiana. Los magos, es decir, los paganos que habitan fuera de la Tierra Santa, lo reconocen como Mesías y le traen lo mejor de sus tierras: oro, incienso y mirra, resinas de árboles del Medio Oriente empleadas para el culto, la cosmética y ciertos medicamentos.

2.-  Los representantes de todos los pueblos de la tierra se postran ante Jesús. Reconocen su dignidad y se encuentran con el Dios universal por medio de Jesús niño, de una familia humana. La adoración de los Magos significa que reconocen a Jesús como el enviado de Dios para la salvación de los hombres y de la creación. Es la actitud opuesta a la de sus paisanos israelitas, que son los depositarios de las promesas divinas.  Cuando Jesús predica en Nazaret le intentan arrojar por un precipicio  en señal de rechazo de su predicación y de su persona. «Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino» (Lucas 4,30). A los nazarenos se les ha escapado la gracia; la salvación se ha trasladado a otros pueblos.

3.- El relato de los Magos es un aviso muy serio a Israel y a los cristianos europeos, que podemos situarnos fuera del ámbito divino y quedarnos solos y desamparados ante el poder de la soberbia, el odio, la violencia y el dinero.  Jesús manda predicar el Evangelio a todas las gentes marginando a Israel; el pueblo elegido es el pasado de la presente historia de la salvación. Lo mismo afirmamos hoy para nuestra cultura occidental cristiana. La depreciación de los valores cristianos en las instituciones y en las personas, es un aviso de que la fe se traslada de cultura; viaja a otras sociedades y continentes, donde se acoge a Jesús con más amor y se le reconoce su poder salvador. En Europa nos vamos reduciendo a grupos pequeños de creyentes. La gran Iglesia desaparece ante el laicismo radical y agresivo. Y, no obstante, debemos, considerar a Jesús como el enviado del Señor para salvarme y salvarnos, y, convencidos de ello, proclamarlo a los cuatro vientos.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

Osadía de madre

Desde que la guerra la dejó viuda, Alicia volcó su amor en su único hijo. Suplicaba a María: –“¡Oh Madre Santísima, aparta de nosotros la guerra! ¡Ya perdí a uno, que no pierda al otro!”

Los ruegos de la madre no parecieron obtener resultado. Cuando menos lo esperaban, hubieron de empuñar las armas. Se libraron sangrientas batallas. Cuando llegó la paz, muy pocas eran las familias sin muertos que llorar. El hijo de Alicia fue capturado y preso en una inexpugnable fortaleza. Todos los días la afligida madre oía misa y se quedaba rezando a la Virgen María. ¡Pero….., nada! Entonces, la angustiada Alicia tomó una resolución: de noche, se dirigió a la catedral, se arrodilló frente a la imagen de la Virgen y oró así:

–”Virgen Santa, te he pedido la liberación de mi hijo y sigue preso. Pues bien, así como me quitaron a mi hijo, permitirás que yo tome al tuyo como rehén. Prometo devolvértelo cuando tenga al mío de nuevo en mis brazos, sano y salvo”.

Días después, tras el almuerzo, Alicia escuchó un vocerío. Sobresaltada, bajó deprisa y encontró una multitud en torno a un personaje flaco, barbudo y andrajoso. –-”¡Hijo, hijo mío querido!” Madre e hijo se estrecharon en un largo y tierno abrazo. Recompuesto de la primera emoción, su hijo le dijo: –-”Madre, es preciso que cumplas con tu parte del trato”. La madre comprendió el mensaje, cogió al divino cautivo y fue a la catedral, y a los pies de la Virgen Madre, le dijo: –-”¡Señora, te agradezco que me hayas devuelto a mi hijo! Fiel a mi promesa, aquí traigo al tuyo”.

Esto muestra lo que pueden, ante el trono de Dios, el amor y la osadía de una madre.

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Epifanía del Señor, 6 de enero (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
 

Nuestra felicitación de Navidad

«A ti, oh bienaventurada Virgen, alabanza y gloria, porque hoy hemos sido colmados de la bondad de tu casa; es decir, de la bondad de tu vientre: Nosotros, antes vacíos, estamos llenos; antes enfermos, estamos sanos; antes malditos, estamos benditos porque, como se dice en los Cantares: Es tu seno paraíso de granados con frutos exquisitos. Te damos gracias, Virgen gloriosa, porque por ti Dios ésta con nosotros». [San Antonio de Padua]

Que el Hijo de Dios, nacido dela Virgen María por obra del Espíritu Santo, os conceda la paz, el amor y la fe. Y que la gracia de una vida intachable acompañe a todos los que aman al Señor y peregrinan hacia el monte santo, aguardando su venida gloriosa.

¡Feliz y Santa Epifanía del Señor. Venturoso Año Nuevo!

Fraternidad Franciscana de Guadalupe

Categoría : Lectio dominical

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