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[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

La celebración de la manifestación del Señor se prolonga en el tiempo de Navidad, que se extiende desde las vísperas del Nacimiento del Señor hasta el domingo después de Epifanía, o después del 6 de enero, inclusive. En este tiempo se celebra la octava de Navidad con las fiestas características de algunos santos, la fiesta de la Epifanía y del Bautismo del Señor. [...]Es idealmente el tiempo de la manifestación del Señor, desde las primeras revelaciones durante la infancia (a los pastores, a los magos, a Simón y Ana), a la prolongación de la vida pública (a Juan en el bautismo, a los primeros discípulos, en las bodas de Caná, en la multiplicación del pan). (Jesús Castellano, OCD: El año litúrgico, p. 107).

El color litúrgico de este tiempo es el blanco.

1. Lecturas de la Octava de Navidad

[Año B: Números 6,22-27; Gálatas 4,4-7; Lucas 2,16-21]

Apóstol: «Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos la adopción filial».

Evangelio: «Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción».

2. Meditación

1.- Comienza un año nuevo con la bendición de Aarón, que después hará suya San Francisco: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz». Es la mejor noticia que nos puede dar el Señor: la paz entre las naciones, la paz entre las instituciones sociales, la paz entre las familias, la paz con uno mismo, la paz con el Señor.—Después del anuncio del ángel a los pastores, estos encuentran a la primera familia cristiana al saber leer los signos que se les habían comunicado: «Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».-El coro que acompaña al ángel que anuncia el nacimiento invita a todo el mundo a que se sume a la alegría celeste que supone la aparición del Mesías, Señor y Salvador en el mundo. Los pastores corren a Belén. Comienza de nuevo la historia humana, porque inaugura un estilo de vida que va a transformar a los hombres desde Dios. A María la anunciación y la acogida de su hijo la hace meditar, ir madurando su elección divina y su maternidad humana, para ocupar el lugar de Madre en Pentecostés, ya no sólo de Jesús, sino de todos los creyentes.

2.- Madre de Dios. Los Evangelios narran que María es la madre de Jesús (cf. Marcos 6,3). Y como madre, su vida se une a la historia de su hijo; con ello (cf. Lucas 1,31) se la relaciona en la devoción y creencia de Jesús como Mesías y Salvador. Más tarde, cuando el cristianismo defiende la unión de naturaleza humana y divina de Jesús en la persona divina del Verbo, a María se la cree también Madre de Dios. A este respecto, dice el concilio de Éfeso celebrado en el año 431: «Por eso no dudaron los Santos Padres en llamar madre de Dios a la santa Virgen, no porque la naturaleza del Verbo o su divinidad tomaran de la santa Virgen el principio de su ser, sino porque de ella se formó aquel sagrado cuerpo animado de un alma racional y al que se unió personalmente el Logos que se dice engendrado según la carne» (DH 281; cf. Concilio de Calcedonia, DH 288).

3.- Las alabanzas y acción de gracias que dan los pastores al Señor, las guarda María en su corazón. Ella experimenta como real el anuncio del ángel, y su maternidad va mucho más allá de lo que le anuncia Gabriel y le están diciendo los pastores. La experiencia única de ser la madre de Jesús, la va asimilando poco a poco, no con alegrías procedentes de estímulos externos, sino del gozo profundo de saberse poseída por Dios y, mirando a su hijo, haber respondido a su invitación con una fidelidad inquebrantable. Todavía le queda mucho trecho para hacer de Jesús un hombre y después verle morir en la cruz y estar en el arranque de la Iglesia en Pentecostés. Pero los inicios con Jesús la marcarán para siempre. Es lo que siente todo padre y madre de familia. Los que sois padres y madres, meditad en vuestro corazón todo lo que habéis gozado y sufrido por vuestros hijos.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

Osadía de madre

Desde que la guerra la dejó viuda, Alicia volcó su amor en su único hijo. Suplicaba a María: –“¡Oh Madre Santísima, aparta de nosotros la guerra! ¡Ya perdí a uno, que no pierda al otro!”

Los ruegos de la madre no parecieron obtener resultado. Cuando menos lo esperaban, hubieron de empuñar las armas. Se libraron sangrientas batallas. Cuando llegó la paz, muy pocas eran las familias sin muertos que llorar. El hijo de Alicia fue capturado y preso en una inexpugnable fortaleza. Todos los días la afligida madre oía misa y se quedaba rezando a la Virgen María. ¡Pero….., nada! Entonces, la angustiada Alicia tomó una resolución: de noche, se dirigió a la catedral, se arrodilló frente a la imagen de la Virgen y oró así:

–”Virgen Santa, te he pedido la liberación de mi hijo y sigue preso. Pues bien, así como me quitaron a mi hijo, permitirás que yo tome al tuyo como rehén. Prometo devolvértelo cuando tenga al mío de nuevo en mis brazos, sano y salvo”.

Días después, tras el almuerzo, Alicia escuchó un vocerío. Sobresaltada, bajó deprisa y encontró una multitud en torno a un personaje flaco, barbudo y andrajoso. –-”¡Hijo, hijo mío querido!” Madre e hijo se estrecharon en un largo y tierno abrazo. Recompuesto de la primera emoción, su hijo le dijo: –-”Madre, es preciso que cumplas con tu parte del trato”. La madre comprendió el mensaje, cogió al divino cautivo y fue a la catedral, y a los pies de la Virgen Madre, le dijo: –-”¡Señora, te agradezco que me hayas devuelto a mi hijo! Fiel a mi promesa, aquí traigo al tuyo”.

Esto muestra lo que pueden, ante el trono de Dios, el amor y la osadía de una madre.

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Santa María, Madre de Dios, 1 de enero (12.00 de la mañana), LI Jornada Mundial de la Paz, acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
 A petición de los trabajadores, el Real Monasterio de Guadalupe permanecerá cerrado el día 1 de enero. Las visitas al camarín de Nuestra Señora se efectuarán por la basílica después de cada misa. Disculpen las molestias.
 

Nuestra felicitación de Navidad

«A ti, oh bienaventurada Virgen, alabanza y gloria, porque hoy hemos sido colmados de la bondad de tu casa; es decir, de la bondad de tu vientre: Nosotros, antes vacíos, estamos llenos; antes enfermos, estamos sanos; antes malditos, estamos benditos porque, como se dice en los Cantares: Es tu seno paraíso de granados con frutos exquisitos. Te damos gracias, Virgen gloriosa, porque por ti Dios ésta con nosotros». [San Antonio de Padua]

Que el Hijo de Dios, nacido dela Virgen María por obra del Espíritu Santo, os conceda la paz, el amor y la fe. Y que la gracia de una vida intachable acompañe a todos los que aman al Señor y peregrinan hacia el monte santo, aguardando su venida gloriosa.

¡Feliz y Santa Navidad del Señor. Venturoso Año Nuevo!

Fraternidad Franciscana de Guadalupe

Categoría : Lectio dominical / Noticias

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