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[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

La celebración de la manifestación del Señor se prolonga en el tiempo de Navidad, que se extiende desde las vísperas del Nacimiento del Señor hasta el domingo después de Epifanía, o después del 6 de enero, inclusive. En este tiempo se celebra la octava de Navidad con las fiestas características de algunos santos, la fiesta de la Epifanía y del Bautismo del Señor. [...]Es idealmente el tiempo de la manifestación del Señor, desde las primeras revelaciones durante la infancia (a los pastores, a los magos, a Simón y Ana), a la prolongación de la vida pública (a Juan en el bautismo, a los primeros discípulos, en las bodas de Caná, en la multiplicación del pan). (Jesús Castellano, OCD: El año litúrgico, p. 107).

El color litúrgico de este tiempo es el blanco.

1. Lecturas de la fiesta de la Sagrada Familia

[Año B:  Eclesiástico 3,2-6.12-14; Colosenses 3,12-21;  Lucas 2,22-40]

Apóstol: «Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado, sea vuestro uniforme la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada».

Evangelio: «Y cuando los padres de Jesús cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba».

2. Meditación

1.– El relato evangélico de esta fiesta lo podemos dividir en cuatro partes: el templo, Simeón, Ana y el crecimiento de Jesús. La primera familia cristiana cumple dos ritos: la circuncisión, que se hace al día siguiente de los siete de días en los que la madre permanece impura por el parto, y donde se le impone el nombre al neófito (cf. Levítico 12,3); se le da el nombre que Gabriel había comunicado antes a María (cf. Lucas 1,31). El segundo rito es la presentación de Jesús que se hace a los cuarenta días de nacer. Jesús es el primogénito y, por consiguiente, pertenece al Señor. Es una prescripción que viene de lejos (cf. Éxodo 13,2). Los padres llevan al templo sus primogénitos para pagar el rescate al Señor y apropiarse de su hijo. Sin embargo, esto no se relata en la presentación de Jesús. No creo que Lucas ignorase el rescate de los primogénitos por los padres; es más plausible que el olvido fuera intencionado: Jesús es del Padre y sigue perteneciendo al Padre, como después acentuará en la escena de Jesús con los doctores de la ley (cf. Lucas 2,46).

2.- Dos ancianos alaban al Señor. Simeón pronuncia unas palabras semejantes a las de Moisés cuando avista la tierra prometida, pero que no tendrá ocasión de disfrutar: «Morirás en el monte al que vas a subir e irás a reunirte con los tuyos…» (Deuteronomio 32,49-50).- Lo mismo le sucede a Simeón, hombre anciano que va al templo y alaba al Señor por tener la oportunidad de conocer al Mesías, como Moisés vio la llanura de Jericó. Simeón coge al niño en brazos, como su madre, y se alegra de tener al final de su vida la oportunidad de conocer al salvador tantas veces prometido y tanto tiempo esperado. Por consiguiente, puede irse en paz, ha visto a Jesús, el salvador, y se erige en símbolo y representante de todos los que han deseado vivir este momento, deseos que no se centran exclusivamente en Israel, sino en todo el mundo. Está en la línea de Isaías: «¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia la salvación» (Isaías 52,7).

3.– El segundo oráculo de Simeón, que permanece junto a la Madre atenta a su hijo en brazos del anciano israelita, y presumiblemente sacerdote del templo por el hecho de bendecir a sus padres, va dirigido a María. Simeón le anuncia lo que tendrá que sufrir por este hijo, huyendo de Herodes, cuando a los doce años se quede en el templo, cuando en la primera etapa de su misión en Galilea le digan que no está en sus cabales y la obliguen a ir a buscarlo (cf. Marcos 3,21.31), y, sobre todo, cuando lo vea morir en la cruz. Ella comprobó que Jesús «es un signo de contradicción» en la persecución de los inocentes por Herodes y en su obligada huida a Egipto (cf. Mateo 2,1-18). «La espada que traspasa el alma» de María, no puede ser otra cosa que ver morir a su hijo (cf. Juan 19,25-27) por una causa que nunca defendió (cf. Marcos 15,26par),  muerte justificada para salvar al pueblo (cf. Juan 11,48) y ejecutada en nombre del Dios de Israel (cf. Marcos 15,29-32). Además, añade Simeón que «… quedarán al descubierto las intenciones de muchos corazones»; es lo que sucede cuando Jesús expira en la cruz (cf. Lucas 23,48) y lo que la comunidad cristiana percibe en su predicación en Palestina y en el Imperio (Hechos passim).

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

Osadía de madre

Desde que la guerra la dejó viuda, Alicia volcó su amor en su único hijo. Suplicaba a María: –“¡Oh Madre Santísima, aparta de nosotros la guerra! ¡Ya perdí a uno, que no pierda al otro!”

Los ruegos de la madre no parecieron obtener resultado. Cuando menos lo esperaban, hubieron de empuñar las armas. Se libraron sangrientas batallas. Cuando llegó la paz, muy pocas eran las familias sin muertos que llorar. El hijo de Alicia fue capturado y preso en una inexpugnable fortaleza. Todos los días la afligida madre oía misa y se quedaba rezando a la Virgen María. ¡Pero….., nada! Entonces, la angustiada Alicia tomó una resolución: de noche, se dirigió a la catedral, se arrodilló frente a la imagen de la Virgen y oró así:

–”Virgen Santa, te he pedido la liberación de mi hijo y sigue preso. Pues bien, así como me quitaron a mi hijo, permitirás que yo tome al tuyo como rehén. Prometo devolvértelo cuando tenga al mío de nuevo en mis brazos, sano y salvo”.

Días después, tras el almuerzo, Alicia escuchó un vocerío. Sobresaltada, bajó deprisa y encontró una multitud en torno a un personaje flaco, barbudo y andrajoso. –-”¡Hijo, hijo mío querido!” Madre e hijo se estrecharon en un largo y tierno abrazo. Recompuesto de la primera emoción, su hijo le dijo: –-”Madre, es preciso que cumplas con tu parte del trato”. La madre comprendió el mensaje, cogió al divino cautivo y fue a la catedral, y a los pies de la Virgen Madre, le dijo: –-”¡Señora, te agradezco que me hayas devuelto a mi hijo! Fiel a mi promesa, aquí traigo al tuyo”.

Esto muestra lo que pueden, ante el trono de Dios, el amor y la osadía de una madre.

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del domingo, 31 de diciembre (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
 

Nuestra felicitación de Navidad

«A ti, oh bienaventurada Virgen, alabanza y gloria, porque hoy hemos sido colmados de la bondad de tu casa; es decir, de la bondad de tu vientre: Nosotros, antes vacíos, estamos llenos; antes enfermos, estamos sanos; antes malditos, estamos benditos porque, como se dice en los Cantares: Es tu seno paraíso de granados con frutos exquisitos. Te damos gracias, Virgen gloriosa, porque por ti Dios ésta con nosotros». [San Antonio de Padua]

Que el Hijo de Dios, nacido dela Virgen María por obra del Espíritu Santo, os conceda la paz, el amor y la fe. Y que la gracia de una vida intachable acompañe a todos los que aman al Señor y peregrinan hacia el monte santo, aguardando su venida gloriosa.

¡Feliz y Santa Navidad del Señor!

Fraternidad Franciscana de Guadalupe

Categoría : Lectio dominical

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