23
dic

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El tiempo actual de Adviento como momento litúrgico de preparación a la Navidad tiene un desarrollo histórico complejo y una teología difícil en la que se juntan temas referentes a las dos venidas del Señor: su aparición en el tiempo mediante su nacimiento y su venida en la gloria al final de los tiempos (parusía); este último tema, que es posterior, prevalece en la primera parte del Adviento [hasta el 16 de diciembre], para dar paso, poco a poco, a lo que prácticamente constituye el sentido propio de Adviento cristiano: la celebración de la espera del Señor, de su venida en la carne, recordada anualmente al inicio del Año litúrgico (Jesús Castellano, OCD: El año litúrgico, p. 63).

El color litúrgico de este tiempo es el morado.

1. Lecturas del Domingo IV de Adviento

[Año B: 2 Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16; Romanos 16,25-27; Lucas 1,26-38]

Profecía: «Ve y dile a mi siervo David: “Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo… Tu casa y tu reino durarán por siempre en mí presencia; tu trono permanecerá por siempre».

Evangelio: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

2. Meditación

1.– «María se turba ante el saludo del ángel» y reflexiona sobre la palabra que se le ha dicho. Es la interioridad la que acoge las palabras del ángel. La segunda frase es la siguiente: «¿Cómo sucederá eso si no convivo con un varón?» La tercera es: —«Aquí está la esclava del Señor: que se cumpla en mí tu palabra» (Lc 1,34-38). Es entonces cuando continúa la relación del Señor por medio de su Espíritu. «Pues nada es imposible para Dios».  María solicita al ángel el cómo de la concepción, ya que es virgen; ella cree lo que le dice el ángel, pero no alcanza a comprender la realización del plan divino. Los «peros» al plan de Dios también se observan en los relatos de la vocación de Moisés —por tartamudez— (cf. Éx 4,10); de Gedeón —por su pobreza— (cf. Jue 6,15); de Jeremías —por su juventud— (cf. Jer 1,3). ¡Cuántas veces nos habla el Señor por medio de la oración, de las personas que nos rodean, de los acontecimientos sociales y no le entendemos, o no le respondemos, o simplemente pasamos de Él!

2.– El relato remite al poder creador del Señor, que se realiza por medio del Espíritu y que sustituye el concurso del varón. Se parece a la interpretación que se hace en el AT sobre el «espíritu» o «aliento» de Dios que se muestra en el Génesis (cf. Gén 1,2): «Envías tu Espíritu y los recreas y renuevas la faz de la tierra» (Sal 104,30). No es la unión marital entre un dios y una mujer como ocurre en la cultura griega, sino la potencia amorosa divina que es capaz de crear. El Espíritu es una fuerza (cf. Lc 4,14), que no un poder generador como el de cualquier varón cuando concurre con una mujer para engendrar una vida humana. El AT remite a ello muchas veces (cf. Jdt 16,14), como el Evangelio de Lucas, sobre todo en el inicio de la misión de los Once en Jerusalén después de experimentar la Resurrección (cf. Lc 1,18). Si Dios ha sido el creador de todo cuanto existe, también puede hacer que una criatura comience a ser en el seno de una mujer. La «sombra» significa la que daba la nube cuando el pueblo caminaba por el desierto, y se posaba sobre la Tienda del encuentro (cf. Éx 40,35-38), además de hacerle de guía por el día y por la noche (cf. Éx 13,22); o la sombra que da el pájaro que simboliza la protección divina, o el poder creador divino (cf. Sal 17,8; Gén 1,2). Sin embargo, aquí nos recuerda la nube cuya «sombra» cubre a Pedro, a Santiago y a Juan que acompañan a Jesús en la escena de la Transfiguración; una voz procedente de la nube dice: «Éste es mi Hijo elegido» (cf. Lc 9,34); el mismo mensaje que se da en el Bautismo (cf. Lc 3,22). Los mensajes dirigidos a los discípulos y a Jesús, o al lector del Evangelio, son formas por las que Dios manifiesta su paternidad hacia una persona; no olvidemos esto.

3.– Esta presencia creadora del Señor, que es, a la vez, protectora, proviene del Espíritu del Señor en la concepción de Jesús, que es cuando Dios se relaciona amorosamente con su criatura, en este caso con María. Si esto es así, se siguen dando títulos a Jesús: «consagrado», es decir, separado por Dios por pertenecerle al ser el primogénito de María (cf.  Lc 2,22); «Hijo de Dios», como antes Hijo del Altísimo, aunque en este caso responde a la realidad de la acción del Espíritu sobre María. Una filiación que históricamente se desvela en la Resurrección (cf.  Hech 13,32-33), se revelará en el bautismo (cf.  Mc 1,11) y ahora en los relatos de la anunciación de Lucas y Mateo; en el Evangelio de Juan se coloca a Jesús junto a Dios desde toda la eternidad con la figura del Logos (cf.  Jn 1,1). Son avisos que se le dan a los habitantes de Galilea, en concreto a los de Nazaret sobre su incredulidad de que fuera el Mesías un carpintero, cuya familia era conocida de todos (cf. Lc 4,16-30). Nosotros, como María, somos templos del Espíritu Santo (cf. 1Cor 6,19), cuya acción hace que cobijemos el estilo de vida de Jesús, estilo que nos impulsa no sólo a dar lo que tenemos, sino a darnos, que es mucho más importante y decisivo para los demás.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

El sueño de María

 Tuve un sueño, José. No lo puedo comprender, pero creo que se trataba del cumpleaños de nuestro Hijo. Creo que sí, era acerca de eso. La gente estaba haciendo los preparativos con seis semanas de anticipación. Decoraban las casas y compraban ropa nueva. Salían de compras muchas veces y adquirían muchos regalos. Era muy peculiar, ya que los regalos no eran para nuestro Hijo. Los envolvían con hermosos papeles, los ataban con preciosos moños, y los colocaban debajo de un árbol. Sí, un árbol, José, dentro de sus casas. Esta gente estaba decorando el árbol también. Las ramas llenas de esferas y adornos que brillaban. Había una figura en lo alto del árbol. Me parecía ver un ángel. ¡Oh! era verdaderamente hermoso.

 Toda la gente estaba feliz y sonriente. Todos estaban emocionados por los regalos, se los intercambiaban unos y otros. Y ¿sabes, José? No quedaba ninguno para nuestro Hijo. Creo que ni siquiera lo conocían, pues nunca mencionaron su nombre. ¿No te parece extraño que la gente se meta en tantos problemas para celebrar el cumpleaños de alguien que ni siquiera conocen?

Tuve la extraña sensación de que si nuestro Hijo hubiera estado en la celebración se hubiese sentido un intruso. Todo estaba tan hermoso, José, y todo el mundo tan feliz..; pero yo sentí enormes ganas de llorar. ¡Qué tristeza para Jesús no querer ser deseado en su propia fiesta de cumpleaños! Estoy contenta porque sólo fue un sueño. ¡Pero qué terrible, José!

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 24 de diciembre (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
  4. A las 12 de la noche del día 24, celebramos la Misa de Navidad.

Purísima había de ser la Virgen que nos diera al Cordero inocente que quita el pecado del mundo. Purísima la que destinabas entre todos, para tu pueblo, como abogada de gracia y ejemplo de santidad.

Categoría : Lectio dominical

Lo siento, el formulario de comentarios está cerrado en este momento.


Hit Counter provided by Sign Holder