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nov

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Por una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la Resurrección de Cristo, el primer día de la semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual. Por eso el domingo debe considerarse como el día de fiesta primordial. Dada la importancia del domingo, sólo tienen prioridad, sobre él, la celebración de las solemnidades y las fiestas del Señor. Pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y Pascua tienen prioridad sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan con esos domingos se trasladan al lunes siguiente, a no ser que coincida con el Domingo de Ramos o el Domingo de la Resurrección del Señor. (NUAL, núm. 4-5).

El color litúrgico de este tiempo es el verde.

1. Lecturas del Domingo XXXII durante el Año

[Año A: Sabiduría 6,12-16; Tesalonicenses 4,13-17; Mateo 25,1-13]

Apóstol: «No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él».

Evangelio: «En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas».

2. Meditación

1.– El mensaje que nos da el Señor es que debemos estar alerta en nuestra vida, porque el encuentro con Él puede suceder en cualquier momento. Es cierto que cuando somos jóvenes luchamos por situarnos en la sociedad, trabajamos para fundar una familia y ganar un sueldo para poseer un mínimo de autonomía. Pero pasa el tiempo, los hijos se van de casa, los familiares y los amigos van desapareciendo, etc. Son alertas que nos da el Señor. Pero lo importante es saber y vivir dos cosas. La primera es la afirmación de Pablo: «Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1Tim 2,4). No hay duda de que Él quiere salvarnos. Caminamos en esa inmensa confianza. Pero la salvación y la felicidad también depende de nosotros: lo que hemos hecho en la vida debe estar transido por la relación de amor y de servicio, porque es lo único que el Señor va a reconocer y recoger de nuestras vidas. No lo olvidemos.

2.-  La comunidad cristiana debe estar atenta a las palabras de Jesús: «En verdad os digo que no os conozco». La Iglesia pierde mucho el tiempo en cuestiones banales, en problemas secundarios, en entresijos jurídicos, en luchas de poder; o lo que es peor: actúa en nombre del Señor como si esas cuestiones fueran la Palabra auténtica de Jesús: «No todo el que me dice: “Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad» (7,22-23). Debemos pararnos como comunidad y examinar nuestros objetivos cristianos; observar si se relacionan con el Evangelio y defienden la dignidad humana. Siempre debemos tener tiempo para ir a la tienda y comprar el aceite —el Evangelio—que debe iluminar nuestra vida común.

3.– Nuestra existencia transcurre entre actos de bondad y actos egoístas. No nos podemos zafar de la satisfacción incontrolada de nuestros intereses, intereses que pueden ser para bien o para mal de los que nos acompañan en la vida. Actuamos sin tenerlos en cuenta. Estamos durmiendo, o adormilados, o cabeceando ante sus necesidades. Estamos traspuestos ante los sufrimientos de personas que necesitan de nuestra presencia. No caemos en la cuenta de que ellos son Jesús; que es él quien nos pide ayuda; y es el que tiene en sus manos el aceite para que nuestra vida jamás deje de alumbrar por nuestro servicio desinteresado.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

La vidriera

También por allí había pasado la guerra. Las casas color de tierra, el cementerio vecino, la iglesia parroquial, todo mostraba el zarpazo salvaje de la furia fratricida.

 Una mañana, acompañando a su madre, traspuso el niño el recinto sagrado. Aquello era una pura desolación: altares calcinados, imágenes mutiladas, sagrario desportillado, paredes renegridas, montones de escombros por doquier. Algo, sin embargo, se había salvado: una vidriera. Una vidriera que, herida por el sol, abría el abanico mágico de sus mil colores. El niño preguntó:

–Mamá, y aquel hombre que está arriba vestido de colores, ¿Quién es?

–Un santo, respondió la madre.

 Pasaron los años. En una tertulia de amigos, alguien hizo esta pregunta:– ¿Qué es un santo?

 El niño de otros tiempos, hombre ya maduro, revolviendo en el arcón de sus recuerdos, definió:–Un santo es un hombre que está muy alto y siempre irradia luz.

Bellísima definición del cristiano. “Brille vuestra luz ante los hombres, de tal manera que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre del Cielo”.  El hombre de hoy cree más a los testigos que a los maestros, a no ser que los testigos sean maestros. Mejor, busca maestros que sean testigos… Y deja brillar la luz.

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 12 de noviembre (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
Quinto Centenario de la muerte del cardenal Cisneros (1517-2017)
Exposición en la Santa Iglesia Catedral Primada

Cisneros: arquetipo de virtudes, espejo de prelados

Organiza Cabildo Catedral Primado
Colabora Real Monasterio de Guadalupe [7 obras del siglo XV]
Toledo, 8 de noviembre 2017-18 de febrero 2018
 
 
 
Categoría : Noticias

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