9
sep

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Fuera de los tiempos que poseen su característica propia, quedan en el ciclo anual, 33 ó 34 semanas en que no se celebra ningún aspecto particular del Misterio de Cristo. Con todo, también se celebra en ellas el mismo Misterio de Cristo en su plenitud, especialmente el domingo. Este período se llama tiempo «durante el año». El tiempo «durante el año» comienza el lunes siguiente al domingo que cae después del 6 de enero y se continúa hasta el martes anterior a la Cuaresma, inclusive: comienza nuevamente el lunes después del domingo de Pentecostés y se acaba antes de las primeras vísperas del primer domingo de Adviento. Por esta causa, se usa una serie de formularios para los domingos y ferias de este tiempo, que se encontrarán en el Misal y en la Liturgia de las Horas. (NUAL, núm. 43-44).

El color litúrgico de este tiempo es el verde.

1. Lecturas del Domingo XXIII

[Año A:  Ezequiel 33, 7-9; Romanos  13,8-10; Mateo 18,15-20]

Apóstol: «El amor no hace mal a su prójimo; por eso la plenitud de la ley es el amor».

Evangelio: «Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

2. Meditación

1.- El Evangelio trata, primero, de la corrección fraterna que se da en las comunidades cristianas, con un proceso que va de una amonestación privada a otra pública, como se ha mantenido a lo largo de la historia de Israel y de la Iglesia (cf. Levítico 19,17; Deuteronomio 19,15). A continuación afirma que la expulsión definitiva corresponde a la comunidad; así lo hace en nombre de ella la autoridad de Pedro y demás discípulos. Es el Colegio Apostólico ―Papa y Obispos―, el que indica los cauces de amor en los que se visibiliza la fe cristiana al mundo. Tercero: Jesús asegura su presencia en medio de la comunidad cuando reza y pide ayuda en común al Padre del cielo. Jesús traslada a sus discípulos su experiencia de Dios como hijo de Israel, donde se hace presente como preámbulo a la Eucaristía y en todas las situaciones en los que nos reunimos para relacionarnos con el Señor. Orando como Jesús, con Jesús, desde Jesús siempre acertaremos a relacionarnos con el verdadero Señor, sin proyecciones interesadas, personales o comunitarias.

2.- La comunidad cristiana funciona cuando el amor, y el amor entendido como servicio, es la actitud básica: «El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Marcos 10,45); «Jesús […], se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. […] Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros» (Juan 13,3-14). Cuando el amor no funciona, el mismo cristiano renuncia a pertenecer a la comunidad; a pesar de ello, la oferta de perdón para permanecer o integrarse de nuevo debe ofrecerla siempre la comunidad, como dice Jesús poco más adelante a Pedro: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (Mateo 18,21-22) . También Jesús inserta el perdón en la oración que nos enseñó a rezar en común, con lo que nos asegura que estará siempre ahí: «… perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden» (Mateo 6,12).

3.- Los cristianos sufrimos mucho ante los escándalos de nuestros hermanos. Primero andamos divididos en mil fracciones; después, los descreídos al uso nos lo dicen, y nosotros mismos somos conscientes de que debemos demostrar con palabras y hechos de servicio nuestras relaciones, que tantas veces expresan desprecio y exclusión mutua. Esto no es tan fácil, porque parece que algunos tienen bula para hacer lo que quieran mientras otros tienen que ser coherentes con la fe cristiana. Con todo, hay que corregir e indicar quiénes hacen el bien y respetan el Evangelio y quiénes se aprovechan de él para cosas que nada tienen que ver con el servicio mutuo. Por eso la advertencia de Jesús, que viene ya de los profetas de Israel y aconseja Santiago: «Pero si tú adviertes al malvado que cambie de conducta, y no lo hace, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado la vida» (Ezequiel 33,9); «Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro lo convierte, sepa que quien convierte a un pecador de su extravío se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados» (Santiago 5,19-20). Si no hace caso el que peca y escandaliza, no se le puede condenar, porque la Iglesia está imposibilitada para hacerlo ―sólo puede certificar la salvación y la santidad de sus hijos―. La Iglesia sólo puede indicar quién no pertenece a la comunidad de fe, y mantener una actitud de ayuda permanente hacia él.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

El hombre que corrigió al emperador

Una leyenda cuenta que el emperador estaba de caza: al ir a buscar un ave que había caído en un maizal, quedó admirado del cultivo; se olvidó de la presa y se dedicó a recoger las magníficas mazorcas. De pronto, aparece el dueño y se sorprende al ver al mismísimo emperador frente a él. En tono grave lo interpela: -¡Yo no sabía que el emperador robase!

El soberano sin argumentos le respondió: -Tienes razón al decirme esto; te devuelvo las mazorcas.

Pero el campesino, con una sonrisa, le dice: -Majestad, es una broma. No tiene que devolverme nada. Es un honor que se lleve los frutos de mi trabajo.

El emperador insistía en devolverlas y el súbdito que se las quedase. Finalmente el emperador dijo: -Está bien: yo recibo tus mazorcas como un regalo, pero tú tendrás que aceptar un obsequio de mi parte. Te doy mi capa. El campesino aceptó la prenda. El monarca, apenas llega al palacio, convoca a su corte y con rostro afligido les dice: -Hoy ha ocurrido algo terrible: al internarme en un maizal, salió a mi encuentro un hombre y me robó la capa.

Todos exclamaron: -¡Es reo de muerte!

-¡Vayan a buscarlo!, dijo el emperador.

Al rato aparece el acusado, temblando de pánico. El emperador, entonces, se dirige a sus ministros: -¿Veis a este hombre? Él vale más que todos vosotros. Porque hasta ahora nadie se atrevió a corregirme, a decirme la verdad sobre mi conducta. Él lo hizo. Por eso, a partir de ahora, quiero que esté siempre a mi lado y siga corrigiéndome.

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 10 de septiembre (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

Este Año, vayas o vengas de Fátima, entra en Guadalupe. ¡Te harás bien!

Categoría : Lectio dominical

Lo siento, el formulario de comentarios está cerrado en este momento.


Hit Counter provided by Sign Holder