8
jul

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Fuera de los tiempos que poseen su característica propia, quedan en el ciclo anual, 33 ó 34 semanas en que no se celebra ningún aspecto particular del Misterio de Cristo. Con todo, también se celebra en ellas el mismo Misterio de Cristo en su plenitud, especialmente el domingo. Este período se llama tiempo «durante el año». El tiempo «durante el año» comienza el lunes siguiente al domingo que cae después del 6 de enero y se continúa hasta el martes anterior a la Cuaresma, inclusive: comienza nuevamente el lunes después del domingo de Pentecostés y se acaba antes de las primeras vísperas del primer domingo de Adviento. Por esta causa, se usa una serie de formularios para los domingos y ferias de este tiempo, que se encontrarán en el Misal y en la Liturgia de las Horas. (NUAL, núm. 43-44).

El color litúrgico de este tiempo es el verde.

1. Lecturas del Domingo XIV

[Año A:  Zacarías 9,9-10; Romanos  8,9.11-13; Mateo 11,25-30]

Apóstol: «Si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis».

Evangelio: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

2. Meditación

1.-  Nos dice el Evangelio que el Señor les dará a los sencillos y a los humildes los misterios del Reino. Es el contenido de la revelación, es decir, el plan de salvación que Dios ha planeado para recuperar a sus hijos perdidos y que origina la misión de Jesús. Y lo hace acompañado y ayudado por sus discípulos. La oración de Jesús descubre con claridad quién revela (el Padre) y a quiénes se revela (los pequeños). Pues bien, Jesús termina la invocación al Padre fuera del ámbito objetivo del conocimiento, y se adentra en su intencionalidad, donde ya sólo es posible intuir, experimentar y dejarse alumbrar: «Sí, Padre, ésa ha sido tu complacencia». Afirma una conducta libre de Dios, que no es en manera alguna pasajera. Comprueba que existe un deseo en el Padre de que no se pierda ninguno de los pequeños o sencillos (Mateo 18,14). El Padre anhela el máximo bien para los marginados de la historia, y su simpatía y buena voluntad hacia los sencillos hace que sienta contento, placer, satisfacción de revelárselo. Jesús alaba a Dios por esto. Y su alegría no consiste en que Dios haya elaborado una ley que defienda los derechos de los pobres en Israel, sino que el querer del Padre, su bondad, que se explicita en la salvación de los pequeños, es para el mismo Padre una complacencia, una satisfacción, una elección.

2.– Para Jesús existen dos comunidades. La primera la forman las instituciones oficiales de Israel: sumos sacerdotes, escribas, fariseos, etc. Ellos componen un grupo de elegidos de Israel. Se separan del pueblo como beneficiarios de la sabiduría divina y formulan su saber sobre Dios en cuanto participación del saber de Dios. Los escribas, sobre todo, son los entendidos que constituyen los círculos privilegiados de ámbito divino, del que quedan excluidos los potentados de la tierra, los paganos o las personas no elegidas. La otra comunidad es la de los ignorantes, y no se equiparan a aquellos que no han tenido la oportunidad de frecuentar a un maestro para aprender, o todavía no se han iniciado en una determinada escuela. Ignorantes y simples para Jesús son los que se abren a la sabiduría que disfruta Israel, como propiedad del Señor, y que los hace sabios, porque se colocan en el ámbito de la influencia divina. Jesús, en esta línea, se refiere a la gente humilde y fiel a Dios frente a letrados y fariseos o a los habitantes de Corozaín, Betsaida y Cafarnaún, que no han sabido descifrar sus signos. El motivo por el que da gracias es que la voluntad soberana de Dios, su voluntad salvadora, recae sobre estos pequeños elegidos para el Reino. Ahora forman un grupo favorecido por Dios frente a los poderosos adinerados y poderosos entendidos, comprendido el conocimiento como un poder social, porque, para Jesús, saber de las cosas divinas depende de la revelación de Dios; más en concreto, del contenido de la revelación que Él ha tenido a bien transmitir.

3.– El Evangelio alinea a Jesús en el espacio vital de los humildes, de los que pueden y están capacitados para sentir cómo late el corazón de Dios, que, de alguna manera, le hace connatural a ellos: «Acudid a mí, los que andáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy tolerante y humilde, y os sentiréis aliviados. Pues mi yugo es blando y mi carga ligera». Jesús se alegra con los pequeños de que el Padre se complazca de haberles elegido y ofrecido la salvación. Así se apartan de los pesados fardos que escribas y fariseos imponen al pueblo sencillo, como garantes del orden religioso establecido, pero que tienen el corazón endurecido y son incapaces de abrirse a la bondad. Por consiguiente, Dios es el Padre que revela solo un segmento suyo a una porción de la sociedad. Mas esta parcialidad de Dios es suficiente, porque señala el camino por donde va su voluntad, y que Jesús se encarga de enseñar y compartir, dada su cercanía a Dios y su pertenencia a los sencillos. Es un serio aviso a los que andamos todos los días explicando la Palabra, impartiendo los Sacramentos y en su servicio.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

El último de los monjes

Nuestra Señora, con el Niño Jesús en sus brazos, decidió bajar a la Tierra y visitar un monasterio. Orgullosos, todos los monjes formaron una gran fila y cada uno llegaba ante la Virgen para rendirle su homenaje. Uno declamó bellos poemas, otro mostró sus ilustraciones para la Biblia, un tercero dijo el nombre de todos los santos. Y así, monje tras monje, todos fueron homenajeando a Nuestra Señora y al Niño Jesús.

En el último lugar de la fila había un monje, el más humilde del convento, que nunca había aprendido los sabios textos de la época. Sus padres eran personas sencillas, que trabajaban en un viejo circo de los alrededores, y todo lo que le habían enseñado era a arrojar bolas al aire y hacer algunos malabarismos. Cuando le llegó el turno, los otros monjes querían poner fin a los homenajes, porque el sencillo monje no tenía nada importante que decir y podía deslucir la imagen del convento. Sin embargo, en el fondo de su corazón, también él sentía una inmensa necesidad de ofrecer alguna cosa de sí a Jesús y a la Virgen.

Avergonzado, sintiendo las miradas reprobadoras de sus hermanos, sacó del bolsillo unas naranjas y empezó a lanzarlas al aire, haciendo malabarismos, que era lo único que sabía hacer. Fue en este instante cuando el Niño Jesús sonrió y comenzó a batir palmas desde los brazos de Nuestra Señora. Y fue para este monje para quien la Virgen extendió los brazos, dejando que el monje sostuviese un rato en los suyos al divino Niño.

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 8 de julio (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

Este Año, vayas o vengas de Fátima, entra en Guadalupe. ¡Te harás bien!

Categoría : Lectio dominical

Lo siento, el formulario de comentarios está cerrado en este momento.


Hit Counter provided by Sign Holder