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may

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

La santa Iglesia conmemora la obra salvífica de Cristo en días determinados del curso del año. Celebra la memoria de la Resurrección del Señor cada semana, en el día llamado domingo; y una vez por año, en  la gran solemnidad de Pascua, esa memoria se une a la de su Pasión [...]. Los Cincuenta días a partir del domingo de la Resurrección hasta el de Pentecostés se celebran en alegría y exultación, como si se tratara de un solo día de fiesta, o mejor, de un “gran domingo”. Son los días en que especialmente se canta el Aleluya. Los ocho primeros días del tiempo pascual constituyen la Octava de Pascua, y se celebran como solemnidades del Señor. La Ascensión del Señor se celebra el cuadragésimo día después de Pascua, a no ser que se traslade al séptimo domingo de Pascua, en los lugares donde no es de precepto. Las ferias después de la Ascensión hasta el sábado antes de Pentecostés, inclusive, son preparatorias a la venida del Espíritu Santo. (NUAL núm. 1. 22.24-26).

El color litúrgico del Tiempo pascual es el blanco.

1. Lecturas del IV Domingo de Pascua

[Año A: Hechos de los Apóstoles 2,14a.36-41; 1Pedro 2,20-25; Juan 10,1-10]

Apóstol: «Con sus heridas fuisteis curados. Pues andabais errantes como ovejas, pero ahora os habéis convertido al pastor y guardián de vuestras almas».

Evangelio: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

2. Meditación

 

1.- Entre setiembre y octubre se celebra la fiesta de los Tabernáculos. Los hebreos recuerdan durante siete días cuando vivían en tiendas de campaña antes de conquistar la tierra prometida. En este tiempo tenían en el Tabernáculo el candelabro de los siete brazos, los panes de la proposición, y en un sitio más recogido el Arca de la Alianza, que contenía las Tablas de la Ley, la vara de Aarón y el maná (cf. Hebreos 9,4). Durante esta fiesta, Jesús se ofrece como el agua viva, la luz del mundo, el Hijo y Enviado del Padre, y después de enseñar cuál es el itinerario de la fe al ciego de nacimiento, se propone como el buen Pastor. En los capítulos del ciego y de Lázaro (Juan 9.11), Juan presenta las tensiones que hay entre los responsables de la fe hebrea y Jesús. Tal es así, que desvela dos mundos irreconciliables: expulsan al ciego de la Sinagoga, y cuando se queda solo: sin familia, sin conciudadanos, sin Dios, es cuando «ve» a Jesús como Mesías: cree en él. La tensión entre judíos y Jesús se prolonga cuando acuerdan la muerte de Jesús al devolverle la vida a Lázaro, tensión que continúa en el párrafo que acabamos de leer. Jesús es el buen Pastor, como el Señor es Pastor de Israel desde que los sacó de Egipto y los condujo a la Tierra prometida. Y será su Pastor cuando los conduzca de nuevo desde el destierro a Sión (cf. Jeremías 31,10; Isaías 40,10). También será un buen Pastor un descendiente de la casa de David, como personaje único, como único será el rebaño. Y este pastor se diferenciará claramente de los que no cuidan al rebaño, porque son asalariados, y porque él entra por la puerta del aprisco al conocer y ser conocido por las ovejas.

2.- Conocimiento y amor hacia el rebaño es lo que diferencia los buenos de los malos pastores. Es una alusión a los que cuidan la religión de Israel, a los que Jesús, el nuevo tabernáculo, sustituye definitivamente cuando el Señor lo resucita de entre los muertos. Él es el nuevo templo del Señor (cf. Juan 2,19-22), porque ha establecido la auténtica relación de amor fraterno, que es la que revela la religación de amor con el Señor. Pero la vida de Jesús, que en el tiempo de Juan ya se contempla con la pasión y muerte, va más allá de la imagen que entraña el Señor como Pastor en la historia de Israel. Jesús, buen Pastor, da la vida, entrega su vida, no duda en llevar su entrega por sus hermanos hasta la muerte. Es la imagen cabal del Pastor opuesta a los asalariados que abandonan el rebaño ante cualquier peligro; y peor: los que usan el rebaño para beneficio propio; lo contrario al amor. Pero Jesús también es la puerta. Él es el que da paso a las ovejas e impide que entren los ladrones. Jesús ha sido puesto por el Señor como el centro y el medio de las relaciones entre los hermanos y de los hermanos con Dios. No se puede evitar la puerta. Quien salta por la tapia es un ladrón y no encontrará a Dios, que sólo se ofrece en la historia y vida de Jesús. La afirmación de la Carta a los Hebreos es muy significativa: «Así pues, teniendo libertad para entrar en el santuario, en virtud de la sangre de Jesús, contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina, o sea, de su carne… » (Hebreos 10, 19-20).

3. Jesús es el único pastor de su Iglesia, además de su cabeza. Los demás que él ha constituido pastores no lo sustituyen, sino son signos de su presencia. Jesús, aunque esté sentado a la derecha del Padre, no abandona a su rebaño, porque le ha dado su Espíritu. Pero los que él ha hecho pastores, representantes suyos, deben vivir la experiencia de amor divino, que les lleva a dar la vida por el rebaño si es necesario. Es la única manera que hay para que el «rebaño tenga vida, y la tenga en abundancia». Por eso no se puede concebir un pastor egoísta en la Iglesia, que viva del amor de sus ovejas, y se aproveche de ellas para su interés personal marcado por su egoísmo. Son los pastores falsos que saltan por la tapia y no entran por la puerta del amor.- Por otra parte, vivimos en un mundo donde se dan toda clase de ideologías, sentidos de vida, propuestas de felicidad humana fundadas en creencias muy diferentes. Y lo que es peor: tales ofertas de felicidad o de fe son expresiones de nuestra mente, de nuestra imaginación, de nuestra inteligencia, de nuestra buena voluntad. Y hay que entrar por la puerta del corral, es decir, por Jesús que es el único Mediador y Centro de las relaciones con Dios y con los hermanos, porque es «el camino y la verdad y la vida» (Juan 14,6). Él nos da la seguridad de que andamos en el camino correcto, y su revelación del Señor es la que en verdad es y existe: Dios es amor y nos lo ha dado para nuestra salvación (cf. Juan 3,16; 1Juan 4,8.16).

Fray Francisco Martínez Fresneda, OF[http://familiafranciscana.com]

3. Contemplación

 

Los dos enfermos

Dos enfermos graves compartían habitación en un hospital. Uno tenía la cama junto a la ventana. El otro estaba tendido en cama por su enfermedad. Cada tarde, el que estaba junto a la ventana le describía al compañero lo que veía:

–”Hay un parque que tiene en el centro una laguna encantadora. Patos y cisnes juegan en el agua, mientras los niños hacen navegar sus barquitos de juguete. Los novios pasean abrazados, y los deportistas corren sudorosos por la pista que bordea la laguna. Hay también un pequeño bosque de árboles gigantescos que levantaban sus brazos vigorosos hacia el cielo”. Cada día el paisaje era distinto según el paso del tiempo y de las estaciones. Los dos enfermos esperaban ansiosamente esa hora que los aproximaba a la vida: gozaban de desfiles, carrozas, lluvias mansas, arcoiris increíbles, bandadas de pájaros…

Una mañana, la enfermera descubrió que el hombre de la ventana había muerto. Cuando se lo dijeron al amigo, se entristeció y lloró al compañero que le había acercado a la vida. A los pocos días, el enfermo le pidió a la enfermera que lo pusiese en la cama de su amigo, junto a la ventana. Cuando el enfermo quedó solo, se apoyó sobre sus codos y se levantó para disfrutar el paisaje que describía su amigo. Pero sólo vio una pared gris, completamente vacía. Cuando preguntó a la enfermera cómo era posible que el compañero viese esas cosas maravillosas, ésta le respondió:– “Él no pudo ver ni la pared pues era ciego. Posiblemente imaginó todo para animarle a usted”. (P. Alberto García)

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 7 de mayo (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

¡Es Pascua. Ésta es nuestra fiesta!

 

Categoría : Lectio dominical

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