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abr

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

La santa Iglesia conmemora la obra salvífica de Cristo en días determinados del curso del año. Celebra la memoria de la Resurrección del Señor cada semana, en el día llamado domingo; y una vez por año, en  la gran solemnidad de Pascua, esa memoria se une a la de su Pasión. Durante el transcurso del año desarrolla todo el Misterio de Cristo y conmemora las fiestas de los Santos. [...] La Vigilia Pascual, en la noche santa de la Resurrección del Señor, es considerada como «la madre de todas las santas vigilias», en ella, la Iglesia espera en vela la Resurrección de Cristo y la celebra en los sacramentos. Por consiguiente, la celebración de esta santa Vigilia debe hacerse totalmente de noche, es decir, empezar después del comienzo de la noche y terminar antes del alba del domingo. [...] Los ocho primeros días del tiempo pascual constituyen la octava de Pascua, y se celebran como solemnidades del Señor. (NUAL núm. 1. 21.24).

El color litúrgico del Tiempo Pascual es el blanco.

1. Lecturas del Domingo de la Pascua de Resurrección

[Año A: Hechos de los Apóstoles 10,34a.37-43; Colosenses 3,1-4; Juan 20,1-9

Apóstol: «Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos».

Evangelio: «Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó».

2. Meditación

Estamos como María Magdalena de madrugada, casi a oscuras, confusos, llorosos, mirando una tumba. Ella se apresura hacia el sepulcro, sigue vivo el amor, que ha nacido del encuentro con Jesús en su vida. Es el amor, que necesita sentir la presencia, el que no se conforma resignado con la muerte. Un amor que nos pone en marcha, que nos empuja, a pesar de que todo nos hable de fracaso y de muerte. Pero atención: “Vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien quería Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Queda despistada, se lo han llevado, no sabe donde lo han puesto, no parece pensar en la Resurrección prometida por el Maestro. Tiene la necesidad de correr en medio de tanta incertidumbre, pide ayuda a Pedro y a Juan, que también comienzan a correr. Muchos ir y venir en la mañana de Pascua, es lo que nos suele pasar ante lo nuevo, lo que no entra en nuestros criterios y esquemas. Nervios, miedos…, ¿Qué pensarían María Magdalena, Pedro y Juan, mientras corrían?, ¿Cuál serían sus ilusiones, sus temores?, y ¿su esperanza?

Llega primero Juan: “Se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo, pero no entró”. Pero deja paso a Pedro que es la autoridad, lo mira todo, las vendas, el sudario y parece no entender lo que ha pasado, ya antes quiso apartar al Maestro de la cruz y es más orgulloso y obcecado, seguro que su primer pensamiento, fue que alguien se lo había llevado. “Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó”, es aquel “a quien Jesús amaba”, el que estuvo con María la Madre, al pie de la cruz. Juan es capaz de ver más allá de las apariencias, será el amor, lo que hace entender lo que está pasando, lo que hace ver y creer en la Resurrección.

“Pues hasta entonces no habían entendido las Escrituras: que él había de resucitar de entre los muertos”. La intención del Evangelio parece querernos decir, que sólo el amor puede hacernos ver a Jesús resucitado, sólo quien primero acepta su camino de renuncia y de entrega, puede compartir su vida nueva. Es inútil, buscar explicaciones entre las vendas y los lienzos, la Pascua, es una experiencia que no es un hecho del pasado, sino algo actual, que vivimos cuando, como nos dice la primera lectura de los Hechos: “Pasamos haciendo el bien y curando a los oprimidos”. Hasta que no estemos; al lado de los crucificados o pasemos nosotros por la experiencia de la Cruz, no podremos encontrar el camino de la Resurrección. Hasta que no nos detengamos; ante los sepulcros vacíos de nuestro mundo, no entenderemos que el grano de trigo debe morir para dar fruto. Hasta entonces, no sabremos dar los primeros pasos, que nos encaminen hacia donde hemos de sembrarnos para sembrar Vida. Tenemos que volver a encontrarnos personalmente con el Resucitado. La Resurrección de Jesús, nos formula la pregunta de fondo de nuestra vida: ¿Qué es lo que da sentido a mí vivir diario? ¿A quién busco y en qué creo?

Dice en la segunda lectura San Pablo a los Corintios: “¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Barred la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ácimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua, no con la levadura vieja, levadura de corrupción y de maldad, sino con los panes ácimos de la sinceridad y la verdad”. Debemos ser levadura, la Pascua, es el cambio continuo de las personas y la creación de un mundo nuevo y nosotros empujamos ese cambio, para que la historia avance, la dignidad crezca, la libertad se amplíe, los pobres adquieran sus derechos y mejores condiciones de vida.

Corramos ahora nosotros, a anunciar a nuestros hermanos que la vida tiene sentido y que la muerte ha sido vencida. No temamos que algunos se burlen, sean escépticos y no crean en los cambios de las personas y de la sociedad, no crean en definitiva en la Resurrección. Vivamos la presencia de Jesús en la vida y éste será nuestro testimonio, en estos días sobran las muchas palabras y grandes discursos, es tiempo de alegría.

 

P. Julio César Rioja, cmf. [http://www.ciudadredonda.org.]

3. Contemplación

El arte de saber mirar

Un maestro impartía su enseñanza:– “El genio de un compositor se halla en las notas de su música; pero analizar las notas no sirve para revelar su genio. La grandeza del poeta se encierra en sus palabras; pero el estudio de éstas no revela su inspiración. Dios se revela en la creación; pero, por mucho que escudriñes la creación, no encontrarás a Dios, del mismo modo que no descubrirás el alma por mucho que examines el cuerpo”.

Llegado el momento del diálogo, alguien preguntó:– “Entonces, ¿Cómo podemos encontrar a Dios? El maestro, con voz pausada, enfatizó sus palabras:– Mirando la creación, no analizándola.

Otro, muy interesado, volvió a preguntar:– ¿Y cómo hay que mirar?

El maestro, abstrayéndose, explicó con detenimiento:– Si un labrador intenta buscar dónde está la belleza de una puesta de sol, lo único que descubrirá será el sol, las nubes, el cielo y el horizonte de la tierra…, mientras no comprenda que la belleza no es una “cosa”, sino una forma especial de mirar. Buscarás a Dios en vano, mientras no comprendas que a Dios no se le puede ver como una “cosa”, sino que requiere una forma especial de mirar… , semejante a la del niño, cuya visión no está condicionada por prejuicios aprendidos. [Anthony de Mello, SJ]

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo de Pascua, 16 de abril (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

¡Es Pascua. Ésta es nuestra fiesta!

Categoría : Lectio dominical

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