25
mar

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El tiempo de Cuaresma está ordenado a la preparación de la celebración de la Pascua. En efecto, la liturgia cuaresmal dispones a la celebración del Misterio Pascual, tanto a los catecúmenos [candidatos al Bautismo, Confirmación y Eucaristía: sacramentos de la Iniciación cristiana o sacramentos pascuales], haciéndolos pasar por los diversos grados de la Iniciación cristiana, como a los fieles, que recuerdan el Bautismo y hacen penitencia. El tiempo de Cuaresma va desde el Miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor, exclusive. Desde el principio de la Cuaresma hasta Vigilia Pascual no se dice Aleluya. El miércoles que da principio a la Cuaresma, que es en todas partes día de ayuno [y abstinencia], se imponen las cenizas. Los domingos de este tiempo se llaman: primer, segundo, tercer, cuarto quinto, domingo de Cuaresma. El sexto domingo, con el que principia la Semana Santa se llama “Domingo de Ramos de la Pasión del Señor”. (NUAL núm. 27-30).

El color litúrgico de Cuaresma es el morado.

1. Lecturas del IV Domingo de Cuaresma

[Año A: 1Samuel (16,1b.6-7.10-13a; Efesios (5,8-14); Juan (9,1.6-9.13-17.34-38)].

Apóstol: «En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz –toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz–, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas [...]. Por eso dice: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.»».

Evangelio: «En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: “Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)”. Él fue, se lavó, y volvió con vista».

2. Meditación

1.-  En el relato del ciego de nacimiento intervienen estos personajes: el ciego, sus padres y parientes, sus vecinos, los fariseos y Jesús, que inicia y cierra la narración. Aparecen las convicciones de la religión israelita: toda enfermedad o defecto corporal o psíquico corresponde a un pecado previo. Luego la ceguera es fruto de un pecado, bien del ciego, bien de sus padres. La curación, en este caso, es un don gratuito que proviene de Jesús, que le devuelve la vista sin petición previa del enfermo.  Otro nervio del relato es hacer el bien en el descanso sabático, como hemos comprobado en Marcos (2,23-3,6). La ley maniata la bondad humana y la divina, y encima, al decir de Pablo, descubre el pecado humano sin darle fuerza para salir de él (cf. Romanos 7). Esa ley es la que deja solo al ciego: sin familia, sin vecinos, sin religión. Todos le abandonan y lo aíslan en nombre del Dios de la Alianza del Sinaí. Pero apartado de las instituciones religiosas, familiares y sociales, es cuando encuentra al verdadero Jesús, al Mesías. Él le da la capacidad del ver de la fe, de la trascendencia. Y, arrodillándose, le reconoce y adora.

2.- El relato, como el de la samaritana del domingo pasado, termina en la revelación de Jesús como Mesías y en el reconocimiento del ciego de su identidad y función salvadora. Es necesaria la gracia divina para comprender a Jesús, como son indispensables los ojos de la fe para experimentar que «quien me ve a mí, ve al Padre» o «el  que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Quien me ve a mí, ve al que me ha enviado» (Juan 14,9; 12,44-45); porque, en definitiva, es en el Señor donde se origina toda salvación humana. La confesión de que Jesús es el enviado del Señor entraña todo un proceso creyente, de ver y observar los signos que ofrece y el sentido que le da a su vida, y  que conducen al descubrimiento de su filiación divina, de su dimensión trascendente.  Es necesario que nuestra fe experimente la dimensión filial de Jesús; de lo contrario quedaría como uno de tantos prohombres que han pasado por la historia cuyos ejemplos y doctrinas son superados por profetas posteriores.

3.- Muchas veces somos escrupulosos en el cumplimiento de los preceptos divinos y eclesiásticos y no vemos a Dios presente en la vida y necesidades de nuestros prójimos (cf. Mateos 25). Debemos advertir que los “justos” no reconocen la intervención salvadora del Señor por medio de Jesús. Son guías ciegos que llevan el rebaño el abismo (cf. Mateo 15,14). Sucede que pasamos la vida pensando sólo en nuestros problemas, en nuestras necesidades, mirándonos el ombligo, por lo que somos incapaces de levantar la cabeza y observar a la gente con que nos cruzamos y las cruces que llevan. Sin embargo, Jesús es la luz del mundo, que  ilumina el camino que debemos recorrer para encontrarnos definitivamente con el Señor y los hermanos. Él alumbra nuestro orgullo y nuestras actitudes egoístas o altruistas y nos hace ver las necesidades de nuestra familia, de nuestros amigos, de la gente con la que nos cruzamos todos los días. Es el que da luz al valor de cada cosa, de casa persona, de las instituciones sociales y políticas, etc., en definitiva, al introducirnos en su vida, y hacer que las veamos con sus ojos, nos hace ver a Dios, a los demás y a la creación de una forma diferente, esperanzada, salvadora.

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.es/2017]

3. Contemplación

Cómo distinguir el día de la noche

El Maestro enseñaba cada día y pacientemente a sus discípulos. Sus enseñanzas perseguían por encima de todo, el que sus seguidores supiesen mirar, ver y percibir la profundidad de las cosas. Un día, preguntó a sus discípulos: – ¿Quién de vosotros sabría decirme cómo se puede distinguir el momento en que termina la noche y empieza el día?

– Yo diría, contestó el primero- que, cuando viendo un animal de lejos, uno no sabe distinguir si es oveja o perro. –No, le contestó el rabí. –Podría empezar el día, dijo otro, cuando viendo de lejos un árbol no se puede decir si es una higuera o un manzano.– Tampoco, insistió el rabí.

Entonces, preguntaron los discípulos, ¿Cómo podemos saber cuándo termina la noche y empieza el día? – Cuando mirando el rostro de un hombre cualquiera ves que es tu hermano, contestó con solemnidad el rabí. Porque si no logramos ver esto, cualquiera que sea la hora del día será siempre de noche.

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo, 26 de marzo (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
  4. Durante los viernes de Cuaresma, celebrada la misa vespertina, se reza el ejercicio del Vía Crucis.

La Pascua está cerca. Ponte en camino

Categoría : Lectio dominical

Lo siento, el formulario de comentarios está cerrado en este momento.


Hit Counter provided by Sign Holder