25
feb

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El día litúrgico en general. Cada día se santifica por las celebraciones litúrgicas del Pueblo de Dios, especialmente mediante el sacrificio eucarístico y el Oficio divino. El día litúrgico va de medianoche a medianoche. Pero la celebración del domingo y de las solemnidades comienza en la tarde del día anterior. El domingo. Por una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la Resurrección de Cristo, el primer día de la semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual. Por eso el domingo debe considerarse como el día de fiesta primordial. Dada la importancia del domingo, sólo tienen prioridad, sobre él, la celebración de las solemnidades y las fiestas del Señor. Pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y Pascua tienen prioridad sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan con esos domingos se trasladan al lunes siguiente, a no ser que coincida con el Domingo de Ramos o el Domingo de la Resurrección del Señor. (NUAL núm. 3-5)

El color litúrgico del  Tiempo durante el Año es el verde.

1. Lecturas del VIII Domingo del tiempo ordinario

[Año A: Levítico 49,14-15; 1 Corintios 4,1-5; Marcos 6, 24-34].

Apóstol: «Que la gente solo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, lo que se busca en los administradores es que sean fieles».

Evangelio: «Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido?».

2. Meditación

1.- En la primera parte este texto, Jesús advierte sobre los peligros que trae consigo la riqueza y el poder que ella genera, en la que no debe nunca fundarse el sentido de la vida. Hay que cambiar la riqueza y el poder por el servicio para orientar la vida según el Reino: «Pues este hombre no vino a ser servido, sino a servir…» (Marcos 10,45), servicio que es el sacramento del amor. Jesús lo avisa cuando el rico declina su invitación a seguirle por la riqueza que poseía: «¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios!» (Marcos 10,25par). Porque «nadie puede estar al servicio de dos amos…» (Lucas 16,13; Mateo 6,24). Y es que la codicia conduce a que el hombre sea poseído por las riquezas, de forma que pierde su libertad al ponerse a merced del dinero, un dios al que se le entrega la vida. Pierde su ser. Por eso la codicia es una idolatría (cf. Colosense 3,5). Aquí radica el principio del mal de las riquezas. Después se añade otro principio no menos importante. El que está sujeto al dinero desconoce las necesidades de los que le rodean y pasa con facilidad a su explotación. Entonces lo que es un don de Dios, la posesión de los bienes, se convierte en un signo diabólico, porque esta riqueza se crea y se alimenta con el hambre de los hombres, en definitiva, con la explotación de los pobres. Para evitar esto, Jesús aconseja introducir en el horizonte vital a los marginados: «Cuando ofrezcas una comida o una cena, no invites a tus amigos o hermanos o parientes o a los vecinos ricos […]. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos» (Lucas 14,12-14).

2.- La segunda parte del Evangelio apela a un Dios que está pendiente de sus criaturas. Si es Creador por un acto de amor, este acto no significa una acción aislada al principio de la historia humana, sino revela una actitud de Dios por la que se inserta en el espacio y en el tiempo para cuidar y recrear de una forma continua las personas y las cosas, que son su reflejo. Dios no se desentiende de sus criaturas, antes bien, salvaguardando la libertad humana para que sea posible la respuesta de amor a su amor creador, sigue ofreciéndose como la fuente desde donde mana la vida. Así Jesús integra a su experiencia de Dios como Creador a Dios como Providente. Y en este espacio camina y nos enseña a caminar. Para poder vivir en paz con los demás, debemos mirar continuamente al Señor. Entonces entenderemos lo de la providencia. Si vivimos centrados en nosotros y en nuestras posesiones, observaremos a los otros como lobos, porque el dinero nos convierte en animales.

3.- En su vida ordinaria, Jesús aprende de su padre el oficio de trabajar la madera, el hierro y la piedra. Es un trabajador que come con el sudor de su frente, cumpliendo el mandato divino de los inicios de la creación. Es la responsabilidad ordinaria de toda persona. Cuando se dedica al Reino, convencido de que Dios lo hará presente muy pronto, unas mujeres trabajan para él y sus discípulos y  les alimentan con sus limosnas mientras proclaman la cercanía inmediata del Señor. La Providencia divina no exime del trabajo ni de las responsabilidades familiares y sociales. Jesús defiende la Providencia para fundar nuestra vida en el Señor y no en los bienes, que en cualquier momento nos pueden arrebatar, como le pasó a aquel que llena los graneros de trigo para tumbarse a vivir sin trabajar. Y esa misma noche muere, siendo el más rico del cementerio. La Providencia avala que hay suficientes bienes en esta tierra para poder mantenernos a todos y poder llevar una existencia digna. Y la Providencia cubre todas nuestras necesidades fundamentales ―comer, beber, la formación y la salud―, sin tener la imperiosa necesidad de producir, y producir,  y producir para acumular, con el riesgo de quitar los bienes a los demás y volvernos ciegos para comprender a Dios como Padre y Madre y a los humanos como hermanos.

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.es/2017]

3. Contemplación

“¡Disfruta el café!”

Un grupo de profesionales triunfadores en sus respectivas carreras, visita a su antiguo profesor. Pronto la charla pasó a ser quejas, acerca del interminable ‘stress’ que les producía el trabajo y la vida. El profesor fue a la cocina y regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más variada: de porcelana, plástico, vidrio, cristal, unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas…

Les dijo que escogieran una taza y se sirvieran el café, recién preparado. Cuando lo hubieron hecho, el viejo maestro, y con mucha calma y paciencia, se dirigió al grupo: – Se habrán dado cuenta de que todas las tazas bonitas se terminaron primero, y quedaron pocas, de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada uno prefiere lo mejor para sí mismo. Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos… al ‘stress.’

Continuó: – Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad, la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos. Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores. Después se pusieron a mirar las tazas de los demás. La vida es el café: Los trabajos, el dinero, la posición social, etc., son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida, y el tipo de taza que tengamos… no define ni cambia realmente… la calidad de vida que llevemos. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza,… dejamos de disfrutar el… café. La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo, sino la que hace lo mejor con lo que tiene. Y recuerden: la persona más rica no es la que tiene más, sino la que necesita menos. Buscad lo importante, lo demás se os dará por añadidura.

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo, 26 de febrero (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

1917-2017  Centenario de las Apariciones de la Virgen en Fátima (Portugal)

Este año, vayas o vengas de Fátima…,

entra en Guadalupe ¡Te harás bien!

Categoría : Lectio dominical

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