11
feb

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El día litúrgico en general. Cada día se santifica por las celebraciones litúrgicas del Pueblo de Dios, especialmente mediante el sacrificio eucarístico y el Oficio divino. El día litúrgico va de medianoche a medianoche. Pero la celebración del domingo y de las solemnidades comienza en la tarde del día anterior. El domingo. Por una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la Resurrección de Cristo, el primer día de la semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual. Por eso el domingo debe considerarse como el día de fiesta primordial. Dada la importancia del domingo, sólo tienen prioridad, sobre él, la celebración de las solemnidades y las fiestas del Señor. Pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y Pascua tienen prioridad sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan con esos domingos se trasladan al lunes siguiente, a no ser que coincida con el Domingo de Ramos o el Domingo de la Resurrección del Señor. (NUAL núm. 3-5)

El color litúrgico del  Tiempo durante el Año es el verde.

1. Lecturas del VI Domingo del tiempo durante el Año

[Año A: Eclesiástico 15,16-21; Corintios 2, 6-10; Marcos 5, 17-37].

Apóstol: «Hablamos de sabiduría entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria».

Evangelio: «EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud».

2. Meditación

  1.- Jesús, subido a un monte como Moisés en el Sinaí, afirma la validez de la Ley que el Señor le donó a Israel. Pero dicha validez no significa un cumplimiento externo y superficial, ni un enquistamiento para la vida creyente, sobre todo cuando cambian las circunstancias históricas y el Señor se revela desde otra perspectiva. Ahora, con Jesús, Dios se manifiesta como Padre lleno de misericordia, que mira el corazón de sus hijos. Jesús cumple las leyes dadas por el Señor a Israel y las recomendaciones y consejos que enseñaron los profetas como venidas de la voluntad divina. Con la Ley y las enseñanzas se intentaba que Israel fuera fiel al Señor tanto cuando era libre como esclavo de los imperios que le dominaron. De hecho su autonomía o cuando era sometido a las potencias extranjeras dependía de su observancia o de su transgresión de la ley, o de esquivar la voluntad del Señor expresada por boca de los profetas. Jesús ahonda la voluntad divina tipificada en la Ley y los profetas. Es otro mundo el que anuncia, porque es otro Dios el que revela: el Dios del amor y la misericordia.

2.- La ley nueva de Jesús no es algo exterior a los creyentes, sino interior, que modela sus actitudes fundamentales, perfeccionando la ley del Sinaí. Dios mira el corazón de cada cual. El espíritu de amor filial al Padre de los discípulos de Jesús les conduce a abandonar la idea de un dios perseguidor, iracundo, que premia y castiga, que reduce la relación a un culto externo de sacrificios y ofrendas. Ahora no matar, no cometer adulterio, no divorciarse, no jurar en falso no basta para mantener una relación filial con Dios y fraterna con los hombres. Es toda la persona la que se debe implicar en la apertura del corazón al Señor y en la entrega gratuita y sincera. Jesús proclama que el respeto a los otros (al hermano, a la mujer) y a uno mismo se enraíza en el centro de nuestra vida, no sólo en los actos de bien, sino también en la intención y actitud interior.

3.- Es el corazón y el deseo lo que aquí señala Jesús, realidad diferente del sentimiento y la imaginación, que son muy difíciles de dominar. La mayoría de nosotros no matamos, ni cometemos adulterio, ni juramos en falso. Sin embargo, cuántas veces hemos deseado vengarnos y matar a quien nos critica o hace daño; cuántas veces deseamos mujeres y hombres distintos de aquellos con quienes convivimos; cuántas veces no decimos la verdad, o simplemente no nos callamos antes que mentir. Lo que enseña Jesús es que no odiemos, sino amemos, para evitar la venganza y la ofensa. Y con dicho amor, expresado tantas veces en la afectividad humana, que no juguemos, sino que seamos fieles a la que o al que le dijimos sí un día, y no tentemos a la mujer o al hombre que son de otros. Y que nuestras obras sean coherentes con lo que pensamos y decimos.

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.es/2017]

3. Contemplación

¿A quién se refería el borrachín?

Se cuenta que, en un pueblo, había un hombre fiel y cumplidor: observaba los mandamientos de la ley de Dios y los de la santa Madre Iglesia, acudía puntualmente a la misa de los domingos, cumplía la ley del ayuno y la abstinencia….

Tenía como vecina, una señora mayor, que era muy descuidada con los mandamientos: había veces que se le olvidaba rezar porque se liaba de cháchara con sus vecinos; otras, faltaba el domingo a misa porque se había ido a preparar la comida a una familia cuya ama de casa estaba en cama con fiebre; un día de Navidad no fue a las celebraciones porque se le ocurrió preparar chocolate con churros a los ancianos de la residencia. En fin, que no era una cristiana cumplidora.

El señor que tenía por vecino, preocupado por ella, le decía que tenía que ser mejor cristiana, que si no, se iba a condenar; que las normas están para cumplirlas, aunque a veces cuesten y no nos gusten. Ella le oía de buen grado, pero, enseguida, se le olvidaban los buenos consejos de su vecino, y volvía a las andadas.

Coincidencias de la vida, murieron los dos el mismo día. Cuando se enteraron los del pueblo, la casa de la señora, era un ir y venir de vecinos: unos llevaban café, otros dulces, otros platos de comida, otros bebidas. ¡Vamos, que no parecía que sintiesen mucho la muerte de la señora! Por el contrario, en la casa del señor, su vecino, había sólo un puñado de personas, en estricto silencio, vestidos de negro y en completo ayuno. Acertó a pasar por la calle el borrachín del pueblo, y, con mucha dificultad, llegó a decir: “Éeesse…. eeess el cieeeelo, Aaaquéeelll….., el iiinfieeerno”. ¿A quién se refería?

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo, 12 de febrero (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

1917-2017  Centenario de las Apariciones de la Virgen en Fátima (Portugal)

Este año, vayas o vengas de Fátima…,

entra en Guadalupe ¡Te harás bien!

Categoría : Lectio dominical

Lo siento, el formulario de comentarios está cerrado en este momento.


Hit Counter provided by Sign Holder