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[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El día litúrgico en general. Cada día se santifica por las celebraciones litúrgicas del Pueblo de Dios, especialmente mediante el sacrificio eucarístico y el Oficio divino. El día litúrgico va de medianoche a medianoche. Pero la celebración del domingo y de las solemnidades comienza en la tarde del día anterior. El domingo. Por una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la Resurrección de Cristo, el primer día de la semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual. Por eso el domingo debe considerarse como el día de fiesta primordial. Dada la importancia del domingo, sólo tienen prioridad, sobre él, la celebración de las solemnidades y las fiestas del Señor. Pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y Pascua tienen prioridad sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan con esos domingos se trasladan al lunes siguiente, a no ser que coincida con el Domingo de Ramos o el Domingo de la Resurrección del Señor. (NUAL núm. 3-5)

El color litúrgico del  Tiempo durante el Año es el verde.

1. Lecturas del IV Domingo del tiempo durante el Año

[Año A: Sofonías 2,3; 3, 12-13; Corintios 1, 26-31; Marcos 5, 1-12a].

Apóstol: «FIJAOS en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.».

Evangelio: «EN aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu… Bienaventurados los mansos… Bienaventurados los que lloran… Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia…Bienaventurados los misericordiosos… Bienaventurados los limpios de corazón… Bienaventurados los que trabajan por la paz… Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia… Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

2. Meditación

1.– Jesús anuncia que el Reino pertenece a los pobres, a los hambrientos y a los que lloran, por eso son dichosos, o bienaventurados. Declara las paradojas como si fuera un nuevo Moisés que desciende del Sinaí revestido de autoridad. Así proclama el nuevo proyecto de Dios sobre su pueblo, con «palabras de vida» (Hechos 7,38) que ha recibido del Padre para transmitirlas a los hombres.

Las cuatro primeras Bienaventuranzas son una proclamación de la inminencia de la llegada del Reino, siguiendo la declaración de Isaías 61,1-2 acerca de la intervención liberadora de Dios sobre los pobres, los hambrientos y los afligidos al final de los tiempos. Copian la corriente del Antiguo Testamento de que Dios sale en defensa de los que sufren, transforma su penosa situación y les regala una vida llena de gozo. Jesús anuncia la buena noticia del cambio en el espacio de los marginados y, por consiguiente, les crea una esperanza de salvación. Y dicho anuncio lo ratifica con su conducta, conducta que es una verdadera revelación de la bondad salvadora de Dios. Lo que se advierte en las cuatro Bienaventuranzas es la nueva disposición de Dios que recrea para bien la situación de los que sufren por cualquier causa.

2.– La primera exigencia del Reino es la misericordia (5ª). Dios se presenta misericordioso con los necesitados y con los pecadores y esta conducta divina determina los comportamientos de los justos y constituye una de las actitudes fundamentales con que Jesús simboliza la presencia del Reino. Usa de la misericordia con los publicanos, con los enfermos y con los pecadores. Por eso afirma la prioridad de la misericordia sobre el sacrificio e identifica la relación de amor de Dios con los hombres. Los limpios de corazón (6ª) recuerdan a aquellos que colman la profunda aspiración del creyente judío de estar purificado de toda idolatría para mantener una relación íntegra con Dios en contra del formalismo y la impureza. De ahí la promesa del encuentro definitivo con Dios: «verán a Dios», en un encuentro no de contemplación estática, sino de comunión de vida. El acceso a Dios es el final de la sintonía, no exenta de opacidades, que sucede en el tiempo entre Dios y el creyente, tanto en la oración personal, como en la oración en común en el templo tributándole el culto debido. Bendito es quien favorece la paz y el amor (7ª). La paz, como don de Dios y como quehacer humano, junto con el amor y el honor debido a los padres, es una condición para que se inaugure por completo el Reino de Dios, y permanece en el mundo futuro, y es allí donde se revelará la dimensión filial por la que todo viviente participará de la vida propia de Dios. Por eso los que trabajan por la paz, en cuanto actividad divina, «se llamarán hijos de Dios».

3.–  La persecución por la justicia o por cualquier causa reproduce la misma condición de sufrimiento de los pobres, los hambrientos y los que lloran (8ª-9ª). Sin embargo, se expone aquí el futuro para unos cuantos cuyo sufrimiento se les retribuirá al final frente al presente de la pobreza. La causa de la persecución es la fidelidad a Jesús; como él fue rechazado, también lo son sus discípulos. Pero es preferible esta situación límite, que Mateo apostilla «con calumnia», antes que el halago, pues como Dios resucitó a Jesús, también puede cambiar a su discípulo la desdicha en dicha, la pena en alegría. Otra vez las circunstancias se invierten, pero sin revancha por parte de los perseguidos sobre sus perseguidores. El gozo interior que entrañan estas experiencias negativas proviene de la conciencia de que Dios les va a recompensar y no del valor que comportan dichas incomprensiones: «Saltad entonces de alegría, que vuestro premio en el cielo es abundante» (Lucas 6,23).

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.es/2017]

3. Contemplación

Pobres a SU manera

Un joven párroco vivía en una zona de clase media. Su coadjutor era un sacerdote entrado en años, enfermo y difícil para la convivencia. El párroco procuraba ignorarlo lo más posible. Su sacristán era un hombre muy pobre al que, por caridad, le había dado ese trabajo en la parroquia. A pesar de su buena voluntad, era incompetente, y el joven cura tenía que preocuparse de todo. Muchas veces perdía la paciencia con él. Había, además, en la parroquia una niña joven, que iba a hacerles la comida, pero cocinaba mal y casi siempre lo mismo. El párroco la toleraba de mala gana, debido a que ella mantenía a su madre.

El joven cura siempre había deseado trabajar en un barrio realmente pobre, con los más pobres y con un estilo de vida pobre. Pedía una y otra vez ser trasladado, pero diversas circunstancias, por ahora, no se lo permitían. Se sentía frustrado en sus ideales, le parecía estar perdiendo el tiempo. Creía más evangélico estar en un barrio pobre, que dentro de su casa, con un sacerdote difícil, un sacristán incompetente y una intolerable cocinera. No se daba cuenta qué pobreza quería para él Dios.

En una ocasión en que hizo un largo retiro, Dios le hizo descubrir que los pobres que él buscaba los tenía en su misma casa, y que la mayor pobreza que deseaba la estaba ya viviendo, aunque no a su manera, sino a la manera de Dios. [P. Eusebio Gómez Navarro].

Selección: Fray Francisco Arias Marcelo, ofm

Agenda del Santuario

 
 
 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo, 29 de enero (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

1917-2017  Centenario de las Apariciones de la Virgen en Fátima (Portugal)

Este año, vayas o vengas de Fátima…,

entra en Guadalupe ¡Te harás bien!

 

Categoría : Lectio dominical

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