Lectio dominical

18
nov

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Por una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la Resurrección de Cristo, el primer día de la semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual. Por eso el domingo debe considerarse como el día de fiesta primordial. Dada la importancia del domingo, sólo tienen prioridad, sobre él, la celebración de las solemnidades y las fiestas del Señor. Pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y Pascua tienen prioridad sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan con esos domingos se trasladan al lunes siguiente, a no ser que coincida con el Domingo de Ramos o el Domingo de la Resurrección del Señor. (NUAL, núm. 4-5).

El color litúrgico de este tiempo es el verde.

1. Lecturas del Domingo XXXIII durante el Año

[Año A:Proverbios 31,10-13.19-20.30-31 ; Tesalonicenses 5,1-6; Mateo 25,14-30]

Apóstol: «Sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «Paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar. Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados.».

Evangelio: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos».

2. Meditación

1.– El Señor nos ha creado y nuestra familia, nuestra sociedad y nuestro esfuerzo personal han desarrollado los valores que poseíamos en germen desde el momento en que fuimos concebidos. Tenemos que arriesgarnos y luchar por corresponder al don del Señor. Es cierto que nos exigirá al final de nuestra vida lo que hayamos hecho por la comunidad, por la familia, por la sociedad. Pero también es innegable que nos recompensará con creces. El Señor nos invita a no ser egoístas, a salir de nosotros y entregarnos enteramente a todos, como hizo su Hijo Jesús, que murió en la cruz por amor y amor salvador por cada uno de nosotros.

2.- Cada uno de nosotros formamos parte de la Iglesia, porque pertenecemos a instituciones religiosas, o colaboramos en las funciones que tienen las parroquias, o somos activos en asociaciones benéficas, o trabajamos en ONG’S, o sencillamente seguimos el Evangelio con nuestras responsabilidades familiares, sociales y cristianas. Pues bien, también la Iglesia en bloque debe dar cuenta de su responsabilidad en la Evangelización, y cada uno de nosotros según el puesto que ha ocupado en ella. Ha habido épocas que hemos estado dormidos; no nos hemos dado cuenta de los desastres humanos que ocurrían a nuestros vecinos. Y debemos tener los ojos bien abiertos para poner nuestro grano de trigo para que todo el mundo coma, beba, se forme y tenga su salud cuidada.

3.– La parábola que hemos escuchado responde a la pregunta sobre qué debemos hacer o de qué debemos responsabilizarnos mientras esperamos el encuentro definitivo con el Señor. El Señor puede tardar mucho, como en el relato, o poco. Lo importante es corresponder a la responsabilidad histórica que nos ha confiado, no pensando en la recompensa momentánea que nos pueden dar las personas a las que servimos. Las retribuciones pueden ser escasas o generosas, pero jamás igualarán a las que Señor nos dará al final de nuestros días. Lo importante es confiar en Él, fiarnos de Él, no tenerle miedo, sino caminar en la vida sabiendo que nos mira, nos quiere y nos abrazará cuando nos encontremos con Él. Y debemos evitar que nuestra vida resulte vacía para nosotros y para los demás, porque sería una existencia inútil; vida perdida para Dios y para todos.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

Dos niños prodigiosos

Eran dos niños de una inteligencia y capacidad increíbles. Los dos, sin embargo, crecían de forma distinta. El primero utilizó toda su habilidad e inteligencia para desarrollar una carrera meteórica y mostrar a todos su superioridad: participaba y vencía en todo tipo de concursos, frecuentaba todas las personas y lugares importantes. Desde muy joven nadie dudaba de que algún día sería la persona más sabia e importante del país.

 El segundo sentía una gran responsabilidad por los dones que el Señor le había dado. Se sentía obligado a ayudar a los demás y apenas podía dedicar tiempo a sus sueños de grandeza, tan ocupado como estaba buscando soluciones y estudiando nuevas formas de arreglarlo todo. Por eso era una persona querida y famosa, pero sólo en su pequeña comarca.

 Quiso el destino que una gran tragedia azotara aquel país. El primero aplicó sus brillantes ideas y consiguió paliar un poco la situación. En cambio, el segundo, acostumbrado a resolver problemas, consiguió que en su región apenas se notara aquella tragedia. En todas partes adoptaron sus soluciones, y su fama de hombre bueno y sabio se extendió por todas partes, llegando a ser elegido para gobernar el país.

 El primero de aquellos grandes hombres de increíble inteligencia comprendió entonces que la mejor fama y sabiduría es la que nace de las propias cosas que hacemos en la vida, de su impacto en los demás y de la exigencia por superarnos cada día. Cuentan que nunca más participó en concurso alguno ni volvió a hacer demostraciones vacías, y que desde entonces siempre iba acompañado por sus libros, dispuesto a echar una mano a todos.

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 19 de noviembre (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
Quinto Centenario de la muerte del cardenal Cisneros (1517-2017)
Exposición en la Santa Iglesia Catedral Primada

Cisneros: arquetipo de virtudes, espejo de prelados

Organiza Cabildo Catedral Primado
Colabora Real Monasterio de Guadalupe [7 obras del siglo XV]
Toledo, 8 de noviembre 2017-18 de febrero 2018
 
 
 
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4
nov

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Por una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la Resurrección de Cristo, el primer día de la semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual. Por eso el domingo debe considerarse como el día de fiesta primordial.
Dada la importancia del domingo, sólo tienen prioridad, sobre él, la celebración de las solemnidades y las fiestas del Señor. Pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y Pascua tienen prioridad sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan con esos domingos se trasladan al lunes siguiente, a no ser que coincida con el Domingo de Ramos o el Domingo de la Resurrección del Señor. (NUAL, núm. 4-5).

El color litúrgico de este tiempo es el verde.

1. Lecturas del Domingo XXXI durante el Año

[Año A: Malaquías 1,14–2,2b.8-10; Tesalonicenses 29,7b-9.13; Mateo 23,1-12]

Apóstol: «Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, porque os habíais ganado nuestro amor. Recordad si no, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no serle gravoso a nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios».

Evangelio: «En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen [...]. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

2. Meditación

1.- Sabemos que Jesús sufrió el rechazo de su pueblo. Como nos dice Juan: «Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron». Y en nombre de su Dios lo entregaron a Pilato para que lo ajusticiara en la cruz. Pero el amor de Dios, que hizo de Israel su pueblo, se amplía con el Hijo a todos los pueblos, a todos nosotros. Se nos da a conocer un Padre/Madre que da la vida, la cuida y la salva. Pero además, hace que nosotros no nos acerquemos a los demás con miedo; los transforma de lobos en hermanos, fundando la comunidad cristiana. Mientras Jesús sea el centro de nuestra fe y el Padre su origen, podemos andar con paz interior, pues nuestra relación siempre es fraterna, porque el Señor no es el Dios del poder, sino del amor, que crea en cada uno de nosotros la capacidad de hacer, de lobos, hermanos.

2.- Hay mucha gente en la Iglesia a la que le gusta aparentar, sentirse jefes, dominadores del rebaño. Se exhiben como si fueran artistas y pasean por las plazas imágenes de santos o de vírgenes para ser vistos por la gente. Jesús descubrió la hipocresía de los responsables religiosos de Israel, como el Evangelio de Mateo lo hace con sus sucesores en la Iglesia. Sin embargo, la Iglesia vive del Espíritu y de aquellos cristianos que cumplen la segunda parte del evangelio. Por eso nos enseña a comprender a Jesús como único maestro, a querernos como hermanos, a tener a Dios como único Señor en esta vida; a servir y no servirnos de los demás. Así es como formamos la verdadera comunidad cristiana.

3.- Debemos llevar un cuidado enorme en no caer en las denuncias que a continuación hace Jesús sobre la hipocresía de los que dicen y no hacen, de los que prometen y no cumplen, de los que piensan una cosa, dicen otra y hacen todo lo contrario. Nuestra vida debe ser «sí, sí; o no, no». Pero no es nada fácil evadirnos de las tentaciones del poder, de la vanidad y del dinero. Parece que nuestro corazón lleva estos vicios impresos y los buscamos instintivamente, o los excitan acciones externas que buscan nuestra perdición. Por eso, tenemos necesidad de ser humildes, como nos aconseja Jesús tantas veces: situémonos en nuestra vida con los talentos, los dones, que nos ha transmitido la familia, la sociedad y nuestro propio esfuerzo. Y pongámoslos al servicio de los hermanos.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

Lección de humildad

En Francia, a fines del siglo XIX, viajaba en tren un señor de cierta edad que en su asiento aprovechaba para rezar el Santo Rosario, sosteniéndolo entre las manos. Al lado, un joven universitario leía concentradamente un libro voluminoso, pero sin dejar de fijar la vista, cada poco, en el Rosario que llevaba el señor. Hasta que, tal vez no pudiéndose aguantar más, el joven le dirigió la palabra, advirtiéndole de los maravillosos avances científicos de la época, los grandes descubrimientos de la ciencia, que ya permitían explicar la creación y los misterios de la vida, sin necesidad de creencias religiosas o mitológicas; y de cómo, en lugar de estar perdiendo el tiempo rezando y creyendo en supercherías bíblicas, podría instruirse a través de libros como los que él iba leyendo, que explicaban todas estas cosas.

El piadoso señor manifestó interés en lo que le decía el muchacho, pero no quería dejar  Rosario sin terminar. Entonces acordaron que el joven le prestaría uno de sus libros, anotándole la dirección para que se lo devolviese.

Un tiempo después, el joven recibió un paquete con el libro que había prestado y la siguiente nota de agradecimiento: “Le agradezco enormemente el haberme prestado este libro que me ha servido mucho, y lo he encontrado muy interesante. Sin embargo, por nada del mundo dejaría de rezar mi Rosario todos los días. Firmado: Doctor Luis Pasteur. Director del Instituto de Investigaciones Científicas de París.

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Moraleja: El mayor placer de una persona inteligente es aparentar ser idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 5 de noviembre (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
Quinto Centenario de la muerte del cardenal Cisneros (1517-2017)
Exposición en la Santa Iglesia Catedral Primada

Cisneros: arquetipo de virtudes, espejo de prelados

Organiza Cabildo Catedral Primada
Colabora Real Monasterio de Guadalupe [7 obras del siglo XV]
Toledo, 8 de noviembre 2017-18 de febrero 2018
 
 

 
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28
oct

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Por una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la Resurrección de Cristo, el primer día de la semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual. Por eso el domingo debe considerarse como el día de fiesta primordial.
Dada la importancia del domingo, sólo tienen prioridad, sobre él, la celebración de las solemnidades y las fiestas del Señor. Pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y Pascua tienen prioridad sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan con esos domingos se trasladan al lunes siguiente, a no ser que coincida con el Domingo de Ramos o el Domingo de la Resurrección del Señor. (NUAL, núm. 4-5).

El color litúrgico de este tiempo es el verde.

Este Domingo cambiamos el horario de misas vespertinas

1. Lecturas del Domingo XXX durante el Año

[Año A: Éxodo 22,20-26 ; Tesalonicenses 1,5c-10; Mateo 22,34-40]

Apóstol: «Vuestra fe en Dios había corrido de boca en boca, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la acogida que nos hicisteis: cómo, abandonando los ídolos, os volvisteis a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro».

Evangelio: «”Maestro, ¿Cuál es el mandamiento principal de la Ley?” Él le dijo: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.” Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas».

2. Meditación

1.- Un escriba se acerca a Jesús y le pregunta sobre el mandamiento más grande de la ley con el sentido del mandamiento que está por encima de todos. Jesús responde con la oración de la Shemá, que se recita dos veces al día, oración que le recuerda al israelita que Dios está por encima de todas las tareas que ocupan el día y que debe amar al prójimo como a sí mismo. Jesús acentúa que no es cuestión de distinguir entre mandamientos y preceptos más importantes y menos importantes, sino de señalar el que manifiesta la única voluntad de Dios más allá de todo el conjunto de la Ley, pero que, a la vez, la funda y la justifica como principio fundamental. Se refiere al mandamiento que Israel recuerda mañana y tarde:  Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón … (Deuteronomio 6,4-5); Amarás al prójimo como a ti mismo (Levítico 19,18).
2.– La Escritura no compara el amor a Dios y el amor al prójimo, porque, entre otras cosas, Israel distancia al máximo la incidencia y el valor de Dios para su vida y la presencia de sus prójimos o próximos, los demás judíos y los extranjeros asimilados por la convivencia social, aunque todos pertenezcan al pueblo de Dios (cf. Levítico 19,34; Deuteronomio 10,19). Por eso el amor al prójimo se dispone como un precepto más entre otros muchos en el código de santidad (cf. Lev 19,3-37). Sin embargo, Jesús los une en la línea de condensar el Decálogo o de legislar teniéndolos presentes: a Dios se dirigen los tres primeros mandamientos, el resto al prójimo, que ya está en la tradición judía y en el contexto de Jesús. La unión que establece Jesús constituye valorar a Dios y valorar al prójimo como principios que dan unidad a los demás mandamientos y preceptos. De ahí su importancia y fundamento. Por último, la relación entre los dos mandamientos supone concretar el criterio de verificación de uno y otro. El amor de Dios será auténtico si se ama al prójimo, y viceversa.

3.– Lucas cambia la exigencia de perfección de los discípulos que dice Mateo por la exigencia de la misericordia, que refleja la actitud de Dios que deben reproducir los creyentes: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6,36). El tercer evangelista explica cómo debe ser la actuación de los discípulos. Ellos han de responder con amor al mal que reciben de los demás. Los discípulos deben hacer el bien, bendecir y orar ante la enemistad, el odio, la maldición y el maltrato de los hombres (cf. Lc 6,27-28). Y lo simboliza en el comportamiento del samaritano con el herido o medio muerto que se encuentra abandonado en el camino (cf.  Lc 10,29-37). El programa evangélico que Jesús establece y que tiene su origen en Dios supone interiorizar por medio de la plegaria el amor a todos; en este aspecto se contesta al mal con el bien y se desacelera el poder de la violencia, la persona se ofrece sin límites el servicio del amor, no reduciéndolo al ámbito sectario de la raza, la amistad y la familia; por último, invita Jesús, si es necesario, a ofrecer la vida por los demás (cf. Juan 15,13). Se pasa de amar al prójimo como a sí mismo al don de sí mismo a todos, en el que se contempla el sacrificio extremo que envuelve el amor: «Quien se aferre a la vida la perderá, quien la pierda por mí la encontrará» (Marcos 8,35par). Es la única manera de adquirir el estatuto de ser hijos de Dios, porque, con esta actitud, se alcanza la auténtica dimensión divina que entraña el amor universal: «… y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los desagradecidos y los perversos» (Lucas 6,35; cf. Mateo 5,45).

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

¿Dónde está Dios?

El ermitaño, en oración oyó claramente la voz de Dios. Le invitaba a acudir a un encuentro especial con Él. La cita era para el atardecer del día siguiente, en la cima de una montaña lejana. Temprano se puso de camino; necesitaba toda la jornada para llegar al monte y escalarlo. Ante todo, quería llegar puntual a la importante entrevista.

Atravesando un valle, se encontró a varios campesinos ocupados en intentar controlar y apagar un incendio declarado en el bosque cercano, que amenazaba las cosechas y hasta las propias casas de los habitantes. Reclamaron su ayuda porque todos los brazos eran pocos. Sintió la angustia de la situación y el no poder detenerse a ayudarles. No debía llegar tarde a la cita y, menos aún, faltar a ella. Así que con una oración para que el Señor les socorriera, apresuró el paso, ya que había que dar un rodeo a causa del fuego.

Tras ardua ascensión, llegó a la cima de la montaña, jadeante por la fatiga y la emoción. El sol comenzaba su ocaso; llegaba puntual, por lo que dio gracias al cielo en su corazón. Anhelante esperó, esperó y esperó, mirando en todas las direcciones. El Señor no aparecía por ninguna parte. Por fin descubrió, sobre una roca, algo escrito. Leyó: – Dispénsame, estoy ocupado ayudando a los que sofocan el incendio. Entonces comprendió dónde debía encontrarse con Dios. [Vidal Ayala]

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 29 de octubre (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

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