Lectio dominical

21
may

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

La santa Iglesia conmemora la obra salvífica de Cristo en días determinados del curso del año. Celebra la memoria de la Resurrección del Señor cada semana, en el día llamado domingo; y una vez por año, en  la gran solemnidad de Pascua, esa memoria se une a la de su Pasión [...]. Los Cincuenta días a partir del domingo de la Resurrección hasta el de Pentecostés se celebran en alegría y exultación, como si se tratara de un solo día de fiesta, o mejor, de un “gran domingo”. Son los días en que especialmente se canta el Aleluya. Los ocho primeros días del tiempo pascual constituyen la Octava de Pascua, y se celebran como solemnidades del Señor. La Ascensión del Señor se celebra el cuadragésimo día después de Pascua, a no ser que se traslade al séptimo domingo de Pascua, en los lugares donde no es de precepto. Las ferias después de la Ascensión hasta el sábado antes de Pentecostés, inclusive, son preparatorias a la venida del Espíritu Santo. (NUAL núm. 1. 22.24-26).

El color litúrgico del Tiempo pascual es el blanco.

1. Lecturas del VI Domingo de Pascua

[Año A: Hechos de los Apóstoles 8,5-8.14-17; 1Pedro 3,1.15-18; Juan 14,15-21]

Apóstol: «Glorificad a Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo».

Evangelio: «No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

2. Meditación

1.- Jesús reconoce que hay un mundo adverso y cruel. Son las tinieblas que le han crucificado. Pero, a la vez, existe una comunidad de discípulos que le han sido fieles. A ellos, y solamente a ellos, van dirigidas las palabras de este párrafo evangélico de Juan. El texto ofrece tres declaraciones importantes de Jesús en los momentos previos de su partida a la gloria del Padre. La primera es la promesa de enviar a «otro abogado», distinto él, que cuidará de ellos a lo largo de la historia. Los defenderá del mal que entraña la humanidad y la cultura que lo propaga. En la segunda Jesús revela su unión con el Padre, pero añade que vendrá ese «abogado» para que los discípulos se introduzcan en la corriente de amor que relaciona a Jesús con el Padre; una relación tipificada por la paternidad y filiación. Los discípulos, como hermanos de Jesús, también experimentarán las relaciones filiales con Dios, y viceversa: como hijos de Dios, sabrán lo que es la fraternidad con Jesús. La tercera es amar a Jesús, es cumplir sus mandamientos, y cumplir sus mandamientos sólo es posible con la relación de amor que expresa la filiación y la fraternidad.

2.– Jesús está reunido con sus discípulos; se dirige a su comunidad. Ante su partida inminente, lo primero que les dice es que no se quedarán solos. Les dará su Espíritu que los mantendrá unidos a él y los defenderá de los enemigos de la libertad y del amor. Esos enemigos son las tinieblas del mundo. El Abogado defensor es el «Espíritu de la verdad», pero no es la verdad que expresa la identidad de una cosa, sino la relación de amor que origina la vida, la cuida y la lleva a su plenitud. El Espíritu, pues, es la relación de amor con que el Padre y el Hijo mantiene a los discípulos unidos con Jesús y a Jesús con ellos. No estarán, pues, solos ante el mal.— A continuación les dice Jesús que, para mantenerse unidos al Padre y a él, necesitan cumplir sus mandamientos. Pero los mandamientos no son un código de leyes. Ya lo había advertido Jesús en el Evangelio de Marcos: Amar a Dios y amar al prójimo resume todas las normas que regulan las relaciones humanas y las relaciones con Dios (cf. Marcos 12,28-34). La fe y el amor, o «la fe que actúa en la caridad», como le gusta decir a Pablo (cf. Gálatas 5,6), es lo que hará que la comunidad o los discípulos permanezcan unidos a Jesús y reciban la revelación del Padre.

3.- Decimos que es amor (1º) la atracción mutua que el Señor ha puesto en nuestra naturaleza para que permanezcamos y nos extendamos en la creación. Decimos que es amor humano  (2º) la compensación física, psíquica y espiritual que experimentamos para que se origine la vida y busque su plenitud de ser. Decimos que es amor (3º) la entrega  sin necesidad de una compensación. Es el servicio gratuito y libre que los creyentes ofrecen a los demás para que alcancen su dignidad humana o desarrollen la semilla de bondad que Dios ha sembrado en su corazón. Y dicho servicio lo ha dibujado Jesús con su vida: «Porque el Hijo del hombre no ha venido a esta vida a ser servido sino a servir y dar su vida en rescate por muchos» (Marcos 10,45); «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Juan 15,13).

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com]

3. Contemplación

Huellas en la arena

Una noche soñé que caminaba a lo largo de una playa acompañado por Dios. Durante la caminata, muchas escenas de mi vida fueron proyectándose en la pantalla del cielo.

Según iba pasando cada una de esas escenas, notaba que unas huellas se formaban en la arena. A veces aparecían dos pares de huellas, y en otros momentos solamente aparecía un par de huellas. Esto me preocupó grandemente, porque pude notar que, durante las escenas que reflejaban etapas tristes en mi vida, cuando me hallaba sufriendo de angustia, penas o derrotas, solamente podía ver un par de huellas en la arena.

Entonces le dije a Dios:– “Señor, tú me prometiste que si te seguía, tú caminarías siempre a mi lado. Sin embargo, he notado que durante los momentos más difíciles de mi vida sólo había un par de huellas en la arena. ¿Por qué, Señor, cuando más te necesitaba, no estuviste caminando a mi lado ?” El Señor me respondió: –“Las veces que has visto sólo un par de huellas en la arena, hijo mío, ha sido cuando te he llevado en mis brazos”.

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 21 de mayo (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

¡Es Pascua. Ésta es nuestra fiesta!

Este Año, vayas o vengas de Fátima, entra en Guadalupe. ¡Te harás bien!

Categoría : Lectio dominical | Blog
13
may

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

La santa Iglesia conmemora la obra salvífica de Cristo en días determinados del curso del año. Celebra la memoria de la Resurrección del Señor cada semana, en el día llamado domingo; y una vez por año, en  la gran solemnidad de Pascua, esa memoria se une a la de su Pasión [...]. Los Cincuenta días a partir del domingo de la Resurrección hasta el de Pentecostés se celebran en alegría y exultación, como si se tratara de un solo día de fiesta, o mejor, de un “gran domingo”. Son los días en que especialmente se canta el Aleluya. Los ocho primeros días del tiempo pascual constituyen la Octava de Pascua, y se celebran como solemnidades del Señor. La Ascensión del Señor se celebra el cuadragésimo día después de Pascua, a no ser que se traslade al séptimo domingo de Pascua, en los lugares donde no es de precepto. Las ferias después de la Ascensión hasta el sábado antes de Pentecostés, inclusive, son preparatorias a la venida del Espíritu Santo. (NUAL núm. 1. 22.24-26).

El color litúrgico del Tiempo pascual es el blanco.

1. Lecturas del V Domingo de Pascua

[Año A: Hechos de los Apóstoles 6,1-7; 1Pedro 2,4-9; Juan 14,1-12]

Apóstol: «Acercándoos al Señor, piedra viva rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa para Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción de una casa espiritual para un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo».

Evangelio: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

2. Meditación

 1.- Jesús es la puerta del redil donde se recoge y guarda el ganado, según meditamos el domingo pasado. Jesús es el camino donde se transita con la bondad y la fidelidad al Señor, como él vivió. Es un camino, pues, donde se anda con la obediencia al amor del Padre. Jesús es el medio que Dios utiliza para crearnos: «El es la imagen del Dios invisible, primogénito de toda criatura, porque en él fueron creadas todas las cosas, celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos y Dominaciones, Principados y potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo y todo se mantiene por él» (Colosenses 1,15-17; cf. Juan 1,3.10). Toda la realidad y toda nuestra vida lleva impresa la marca de Jesús: es la voluntad del Señor: «Para nosotros no hay más que un Dios, el Padre, de quien procede todo y para el cual somos nosotros, y un solo Señor, Jesucristo, por quien existe todo y nosotros por medio de él» (1Corintios 8,6). Si esto es así, no nos extrañe que Dios enviara a su Hijo para recrearnos y devolvernos la imagen divina que teníamos cuando salimos de sus manos. Por amor fuimos creados en Cristo; por amor, por gracia hemos sido recreados en Cristo: «Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por nuestros pecados, nos ha hecho revivir en Cristo —estáis salvados por pura gracia—; y nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él» (Efesios 2,4-6).

2.- La comunidad. El encuentro entre Dios y cada uno de nosotros se da en la vida e historia de Jesús. Y dicho encuentro hace que la comunidad vaya alentando y ofreciendo a cada uno la posibilidad de que contribuyamos a que la Iglesia reforme el mundo al aportarle la vida del Resucitado. El cristianismo no es un acontecimiento estrictamente personal; la resurrección no nos afecta exclusivamente de una forma individual, sino que es la transformación que Dios hace de la creación entera por medio de su Hijo, el camino por el que andamos Dios y nosotros en la historia, en el cosmos, en el universo. La comunidad, la familia, la Iglesia, es decir, cuando vivimos y crecemos en las relaciones fraternas, nos harán sentirnos resucitados individualmente. Y al contrario, conforme vivamos el hombre nuevo que es Jesús, iremos reforzando la familia y la comunidad cristiana, que son el objeto inmediato de la benevolencia divina.

3.- Los creyentes transitamos por la vida con la identidad de Jesús: obedeciendo a la relación de amor que Dios ha establecido con todos. Los cristianos creemos directamente en Jesús, porque «a Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer» (Juan 1,18). Por eso no es extraño que la comunidad de Juan Evangelista afirme de una forma emocionante: «Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos acerca del Verbo de la vida: pues la Vida se hizo visible, y nosotros hemos visto, damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó» (1Juan 1,1-2). Seguir a Jesús, caminar tras él, pobre y crucificado, como le gustaba decir a San Francisco, es la vocación cristiana. Y es una vocación que no pretende cristianizar sociológicamente las culturas, sino transformar los principios del poder y la ambición en los principios de la libertad, la justicia y el servicio. La bondad divina se transforma en nosotros en los valores que dignifican a la persona.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com]

3. Contemplación

Por qué las luciérnagas están encendidas de noche

Cuentan las viejas historias que, al comienzo de los tiempos, las luciérnagas eran completamente negras, pues así las había creado Dios. Vivían muy felices y en las noches podían defenderse de los sapos porque, al ser oscuras, no las veían.

Una noche se perdió un niño en el bosque, y, a medida que la oscuridad se volvía más y más espesa, se puso a llorar con desconsuelo. La luciérnaga quería ayudarle, pero ¿cómo? “Si al menos tuviera un fósforo para alumbrarle el camino…” Entonces emprendió vuelo hacia el cielo, y, cuando llegó frente al trono de Dios, le suplicó :– Dame un fósforo para alumbrar el camino a un niño que se perdió en el bosque. Y Dios le encendió un fósforo. Pero cuando la luciérnaga lo quiso coger, casi se quema las alas. — No podré ayudar al niño con un fósforo. Está muy caliente y me quemo las alas.

Entonces, Dios se puso a pensar y le dijo a la luciérnaga:– La solución es que tú te conviertas en luz –y tocándole el abdomen, se lo hizo fosforescente. La luciérnaga llegó donde estaba el niño y se puso a volar delante de él. Así, el niño pudo encontrar el camino para regresar a su casa. Desde ese día, las luciérnagas vuelan por las noches, alumbrando como si fueran estrellas con alas, para orientar a todos los niños que andan perdidos. Pero desde entonces la luciérnaga se hizo presa fácil de reptiles y anfibios. Es el riesgo que corren los que desean ayudar a los demás.

 

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 14 de mayo (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

¡Es Pascua. Ésta es nuestra fiesta!

Este Año, vayas o vengas de Fátima, entra en Guadalupe. ¡Te harás bien!

Categoría : Lectio dominical | Blog
6
may

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

La santa Iglesia conmemora la obra salvífica de Cristo en días determinados del curso del año. Celebra la memoria de la Resurrección del Señor cada semana, en el día llamado domingo; y una vez por año, en  la gran solemnidad de Pascua, esa memoria se une a la de su Pasión [...]. Los Cincuenta días a partir del domingo de la Resurrección hasta el de Pentecostés se celebran en alegría y exultación, como si se tratara de un solo día de fiesta, o mejor, de un “gran domingo”. Son los días en que especialmente se canta el Aleluya. Los ocho primeros días del tiempo pascual constituyen la Octava de Pascua, y se celebran como solemnidades del Señor. La Ascensión del Señor se celebra el cuadragésimo día después de Pascua, a no ser que se traslade al séptimo domingo de Pascua, en los lugares donde no es de precepto. Las ferias después de la Ascensión hasta el sábado antes de Pentecostés, inclusive, son preparatorias a la venida del Espíritu Santo. (NUAL núm. 1. 22.24-26).

El color litúrgico del Tiempo pascual es el blanco.

1. Lecturas del IV Domingo de Pascua

[Año A: Hechos de los Apóstoles 2,14a.36-41; 1Pedro 2,20-25; Juan 10,1-10]

Apóstol: «Con sus heridas fuisteis curados. Pues andabais errantes como ovejas, pero ahora os habéis convertido al pastor y guardián de vuestras almas».

Evangelio: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

2. Meditación

 

1.- Entre setiembre y octubre se celebra la fiesta de los Tabernáculos. Los hebreos recuerdan durante siete días cuando vivían en tiendas de campaña antes de conquistar la tierra prometida. En este tiempo tenían en el Tabernáculo el candelabro de los siete brazos, los panes de la proposición, y en un sitio más recogido el Arca de la Alianza, que contenía las Tablas de la Ley, la vara de Aarón y el maná (cf. Hebreos 9,4). Durante esta fiesta, Jesús se ofrece como el agua viva, la luz del mundo, el Hijo y Enviado del Padre, y después de enseñar cuál es el itinerario de la fe al ciego de nacimiento, se propone como el buen Pastor. En los capítulos del ciego y de Lázaro (Juan 9.11), Juan presenta las tensiones que hay entre los responsables de la fe hebrea y Jesús. Tal es así, que desvela dos mundos irreconciliables: expulsan al ciego de la Sinagoga, y cuando se queda solo: sin familia, sin conciudadanos, sin Dios, es cuando «ve» a Jesús como Mesías: cree en él. La tensión entre judíos y Jesús se prolonga cuando acuerdan la muerte de Jesús al devolverle la vida a Lázaro, tensión que continúa en el párrafo que acabamos de leer. Jesús es el buen Pastor, como el Señor es Pastor de Israel desde que los sacó de Egipto y los condujo a la Tierra prometida. Y será su Pastor cuando los conduzca de nuevo desde el destierro a Sión (cf. Jeremías 31,10; Isaías 40,10). También será un buen Pastor un descendiente de la casa de David, como personaje único, como único será el rebaño. Y este pastor se diferenciará claramente de los que no cuidan al rebaño, porque son asalariados, y porque él entra por la puerta del aprisco al conocer y ser conocido por las ovejas.

2.- Conocimiento y amor hacia el rebaño es lo que diferencia los buenos de los malos pastores. Es una alusión a los que cuidan la religión de Israel, a los que Jesús, el nuevo tabernáculo, sustituye definitivamente cuando el Señor lo resucita de entre los muertos. Él es el nuevo templo del Señor (cf. Juan 2,19-22), porque ha establecido la auténtica relación de amor fraterno, que es la que revela la religación de amor con el Señor. Pero la vida de Jesús, que en el tiempo de Juan ya se contempla con la pasión y muerte, va más allá de la imagen que entraña el Señor como Pastor en la historia de Israel. Jesús, buen Pastor, da la vida, entrega su vida, no duda en llevar su entrega por sus hermanos hasta la muerte. Es la imagen cabal del Pastor opuesta a los asalariados que abandonan el rebaño ante cualquier peligro; y peor: los que usan el rebaño para beneficio propio; lo contrario al amor. Pero Jesús también es la puerta. Él es el que da paso a las ovejas e impide que entren los ladrones. Jesús ha sido puesto por el Señor como el centro y el medio de las relaciones entre los hermanos y de los hermanos con Dios. No se puede evitar la puerta. Quien salta por la tapia es un ladrón y no encontrará a Dios, que sólo se ofrece en la historia y vida de Jesús. La afirmación de la Carta a los Hebreos es muy significativa: «Así pues, teniendo libertad para entrar en el santuario, en virtud de la sangre de Jesús, contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina, o sea, de su carne… » (Hebreos 10, 19-20).

3. Jesús es el único pastor de su Iglesia, además de su cabeza. Los demás que él ha constituido pastores no lo sustituyen, sino son signos de su presencia. Jesús, aunque esté sentado a la derecha del Padre, no abandona a su rebaño, porque le ha dado su Espíritu. Pero los que él ha hecho pastores, representantes suyos, deben vivir la experiencia de amor divino, que les lleva a dar la vida por el rebaño si es necesario. Es la única manera que hay para que el «rebaño tenga vida, y la tenga en abundancia». Por eso no se puede concebir un pastor egoísta en la Iglesia, que viva del amor de sus ovejas, y se aproveche de ellas para su interés personal marcado por su egoísmo. Son los pastores falsos que saltan por la tapia y no entran por la puerta del amor.- Por otra parte, vivimos en un mundo donde se dan toda clase de ideologías, sentidos de vida, propuestas de felicidad humana fundadas en creencias muy diferentes. Y lo que es peor: tales ofertas de felicidad o de fe son expresiones de nuestra mente, de nuestra imaginación, de nuestra inteligencia, de nuestra buena voluntad. Y hay que entrar por la puerta del corral, es decir, por Jesús que es el único Mediador y Centro de las relaciones con Dios y con los hermanos, porque es «el camino y la verdad y la vida» (Juan 14,6). Él nos da la seguridad de que andamos en el camino correcto, y su revelación del Señor es la que en verdad es y existe: Dios es amor y nos lo ha dado para nuestra salvación (cf. Juan 3,16; 1Juan 4,8.16).

Fray Francisco Martínez Fresneda, OF[http://familiafranciscana.com]

3. Contemplación

 

Los dos enfermos

Dos enfermos graves compartían habitación en un hospital. Uno tenía la cama junto a la ventana. El otro estaba tendido en cama por su enfermedad. Cada tarde, el que estaba junto a la ventana le describía al compañero lo que veía:

–”Hay un parque que tiene en el centro una laguna encantadora. Patos y cisnes juegan en el agua, mientras los niños hacen navegar sus barquitos de juguete. Los novios pasean abrazados, y los deportistas corren sudorosos por la pista que bordea la laguna. Hay también un pequeño bosque de árboles gigantescos que levantaban sus brazos vigorosos hacia el cielo”. Cada día el paisaje era distinto según el paso del tiempo y de las estaciones. Los dos enfermos esperaban ansiosamente esa hora que los aproximaba a la vida: gozaban de desfiles, carrozas, lluvias mansas, arcoiris increíbles, bandadas de pájaros…

Una mañana, la enfermera descubrió que el hombre de la ventana había muerto. Cuando se lo dijeron al amigo, se entristeció y lloró al compañero que le había acercado a la vida. A los pocos días, el enfermo le pidió a la enfermera que lo pusiese en la cama de su amigo, junto a la ventana. Cuando el enfermo quedó solo, se apoyó sobre sus codos y se levantó para disfrutar el paisaje que describía su amigo. Pero sólo vio una pared gris, completamente vacía. Cuando preguntó a la enfermera cómo era posible que el compañero viese esas cosas maravillosas, ésta le respondió:– “Él no pudo ver ni la pared pues era ciego. Posiblemente imaginó todo para animarle a usted”. (P. Alberto García)

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 7 de mayo (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

¡Es Pascua. Ésta es nuestra fiesta!

 

Categoría : Lectio dominical | Blog

Hit Counter provided by Sign Holder