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8
abr

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Durante la Semana Santa, la Iglesia celebra los misterios de la salvación realizados por Cristo en los últimos días de su vida, empezando por su entrada mesiánica en Jerusalén. El tiempo de Cuaresma continúa hasta el atardecer del jueves santo, en que comienza el Triduo pascual [...]. La Semana Santa empieza el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, que comprende a la vez el presagio del triunfo real de Cristo y el anuncio de la Pasión. La relación entre los dos aspectos del misterio pascual se ha de evidenciar en la celebración y en la catequesis del día”. (Carta PCFP núm. 27-28).

El color litúrgico de este Domingo es el rojo de los mártires.

1. Lecturas del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

[Año A: Isaías 50,4-7; Filipenses 2,6-11; Mateo 26,14–27,66

Apóstol: «Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.».

Evangelio: «Y el sumo sacerdote le dijo: "Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios." Jesús le respondió: "Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo."  Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo:" Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?" Y ellos contestaron: "Es reo de muerte"».

2. Meditación

1.- Jesús viaja a Jerusalén con sus discípulos para celebrar la Pascua, como tantos peregrinos lo hacen formando largas caravanas. Caminan de Jericó a Jerusalén (cf. Marcos 10,46) pasando por el monte de lo Olivos. Jesús manda a dos discípulos a un pueblo vecino para que recojan un borrico en el que nadie ha montado aún (cf. Marcos 11,1-6par), como signo de la dignidad del que lo va a subir. Si alguien se opone a la acción, en cierto modo lógica, Jesús les dice que es el «Señor» quien lo manda, es decir, el que está sobre todos, al menos sobre sus seguidores. Con ello eleva la orden por encima de cualquier lógica histórica y da contenido al mensaje que se comunica a continuación: el hijo de David va a entrar en Jerusalén para tomar posesión de la ciudad (cf. Mt 21,9). La escena está elaborada a partir de un texto de Zacarías (9,9) como trasfondo: «Alégrate, ciudad de Sión: aclama, Jerusalén; mira a tu rey que está llegando: justo, victorioso, humilde, cabalgando un burro, una cría de burra» (cf. Mateo 21,5). Los discípulos y la gente que le acompaña forman un tapiz sobre el suelo para que pase por encima el rey mesías (cf. 2Reyes 9,12-13). Al gesto de extender sobre el suelo los mantos y las ramas de olivo se une una doble aclamación a Dios. La primera se realiza a través del mensajero que manda: el mesías rey que aparece para instaurar su Reino. La segunda se dirige a Dios mismo en su morada que está en lo más alto. Así se le reconoce toda su gloria. Por último, «entró en Jerusalén y se dirigió al templo. Después de inspeccionarlo todo, como era tarde, volvió con los Doce a Betania» (Marcos 11,11). Jesús echa una mirada hacia un edificio que le pertenece. Es el emblema de la ciudad o la razón de ser de Jerusalén. Indica una inspección que prepara la protesta que hará después, cuando vuelque las mesas de los cambistas para purificar la sede de su Padre (cf. Marcos 11,15-19par).

2.– Jesús entra en Jerusalén como mesías rey según la creencia cristiana. Por medio de su pasión, muerte y resurrección Dios ofrece la salvación a los hombres. No es ningún político ni un militar ensoberbecido de sus triunfos. Lucas lo narra en un tono de inmensa alegría. Los discípulos han contemplado sus milagros y han escuchado su palabra en su recorrido por Palestina. Por eso alaban a Dios a su entrada en Jerusalén, como al inicio de su vida lo hicieron los pastores en Belén (cf. Lucas 19,37; 2,20). Las aclamaciones que recibe Jesús a las puertas de Jerusalén no tienen eco alguno en los que la habitan. Comprobaremos que las autoridades y el pueblo se pondrán en su contra y pedirán su muerte (cf. Marcos 15,11-15par). Lucas lo avisa: «Algunos fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. Replicó: Os digo que, si éstos callan, gritarán las piedras» (Lucas 20,39-40). Pero él entra en son de paz, ya que es un mesías humilde y sencillo, como dice la cita de Zacarías. Es un aviso a la acusación de Caifás en el proceso religioso (cf. Marcos 14,61-62par) y a las voces que se oyen como injurias cuando está clavado en la cruz (cf. 15,32par). No deben existir equívocos sobre la identidad modesta y pacífica del mesías, del sentido que comporta su Reino, como antes le ha sucedido a Pedro (cf. Marcos 8,27-38par), porque el pueblo cree que el mesías posee el poder divino, como su filiación participa de la omnipotencia del Todopoderoso. Mesías, Hijo y Rey serán títulos que se barajarán en los procesos ante el sumo sacerdote y Pilato y constituirán la causa de la condena, y sus contenidos deben estar claros al principio del debate definitivo de Jesús con los responsables religiosos de Israel.

3.- Jesús es un mesías que viene a Jerusalén para comunicar la paz y la salvación, y sus habitantes le contestarán con la muerte. Se presenta con la debilidad externa que declara su imagen no violenta y pacífica que resalta al entrar montado en un asnillo, como suelen ir los responsables de los pueblos cuando van a las ciudades en tiempos de paz para concederles favores y privilegios (cf. Jueces 5,10). No cabalga sobre un caballo dispuesto a entrar en combate o para sitiar y conquistar una ciudad, como acentúa el verso siguiente del profeta que da pie a la narración: «Suprimirá los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén; será suprimido el arco de guerra, y él proclamará la paz a las naciones» (Zacarías 9,10; cf. Isaías 62,11). Lucas apunta que el mensaje de paz dado en Belén cuando nace Jesús es a la tierra (cf. Lucas 2,14); ahora, que visita Jerusalén, la paz pertenece a Dios que está en el cielo, como su gloria. Y la meta de la misión de Jesús es la gloria, donde va a residir para siempre (cf. Juan 13,32-33), y no la muerte en cruz. También la aclamación de los discípulos: «Paz en el cielo, gloria al Altísimo» puede ser una referencia velada a Jerusalén, ansiosa de esa paz que él ofrece con su presencia en estos momentos.

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.es/2017]

3. Contemplación

Victoria es el arte de continuar… hasta la última cuerda

 Paganini fue un impresionante violinista: notas mágicas salían de su violín. Una noche, el público aguardaba. La orquesta fue aplaudida. El director fue ovacionado. Y, cuando la figura de Paganini surgió, el público deliró. Paganini colocó su violín en el hombro. Fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecían tener alas y volar al toque de sus dedos encantados. De pronto, se escucha un sonido extraño. Una de las cuerdas de su violín se ha roto. El director paró. La orquesta paró, pero Paganini, continuó. El maestro y la orquesta, exaltados, vuelven a tocar.

 Antes de que el público se serenara, otro sonido perturbador llama  la atención de los asistentes. Otra cuerda del violín de Paganini se rompe. El director para nuevamente. La orquesta para nuevamente. Como si nada hubiese sucedido, Paganini sigue sacando sonidos de su deficiente violín. El director y la orquesta, impresionados, vuelven a tocar.

 De pronto, el público, atónito, lanza una larguísima exclamación: una tercera cuerda del violín de Paganini se ha roto. El director se paraliza. La orquesta se detiene. La respiración del público se detiene. Pero Paganini continúa. Como un contorsionista musical, sigue arrancando todos los sonidos de la única cuerda de su violín. El público, delirante, rompe el silencio y prorrumpe en gritos de euforia. Paganini alcanza la gloria.  Siempre hay una última cuerda y con ella podrás vibrar tú, y hacer vibrar a los demás. Victoria es el arte de continuar, donde los otros resuelven parar.

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo de Ramos, 9 de abril (11.30 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Domingo de Ramos: 11:00, 11.30 (Bendición de Ramos en el Corralón, procesión y Misa Solemne conventual), 13:00 y 20:00.
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
  4. El Viernes Santo, a las 12:00 del mediodía se reza el ejercicio del Vía Crucis por las calles de la villa.
  5. Confesiones: el miércoles, jueves, viernes y sábado santos, de 11.30 a 12.30

La Pascua está más cerca. ¿Estás preparado?

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1
abr

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El tiempo de Cuaresma está ordenado a la preparación de la celebración de la Pascua. En efecto, la liturgia cuaresmal dispones a la celebración del Misterio Pascual, tanto a los catecúmenos [candidatos al Bautismo, Confirmación y Eucaristía: sacramentos de la Iniciación cristiana o sacramentos pascuales], haciéndolos pasar por los diversos grados de la Iniciación cristiana, como a los fieles, que recuerdan el Bautismo y hacen penitencia. El tiempo de Cuaresma va desde el Miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor, exclusive. Desde el principio de la Cuaresma hasta Vigilia Pascual no se dice Aleluya. El miércoles que da principio a la Cuaresma, que es en todas partes día de ayuno [y abstinencia], se imponen las cenizas. Los domingos de este tiempo se llaman: primer, segundo, tercer, cuarto quinto, domingo de Cuaresma. El sexto domingo, con el que principia la Semana Santa se llama “Domingo de Ramos de la Pasión del Señor”. (NUAL núm. 27-30).

El color litúrgico de Cuaresma es el morado.

1. Lecturas del V Domingo de Cuaresma

[Año A: Ezequiel 37,12-14; Romanos 8,8-11; Juan 11,3-7.17.20-27.33b-45

Apóstol: «Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros».

Evangelio: «Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará." Marta respondió: "Sé que resucitará en la resurrección del último día." Jesús le dice: "Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?" Ella le contestó: "Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.».

2. Meditación

1.- Jesús inicia el viaje a Jerusalén con sus discípulos, donde será crucificado (Juan 7,1-8). En esto le llega la noticia de la gravedad de su amigo Lázaro. Y su muerte la va a convertir en la revelación de la verdadera Vida. Jesús tarda dos días en ir a Betania, el tiempo suficiente para que Lázaro muera y provocar el signo de su resurrección. Un signo que se engrandece con el reproche de la familia, amigos y vecinos de Lázaro y la descomposición de su cuerpo. Estamos de nuevo observando el doble plano que expone el Evangelista: el agua de la samaritana y la vista del ciego de nacimiento; con Lázaro: su vida corporal y su vida espiritual o de resurrección. Jesús ora al Padre, el origen de la vida y de la salvación. Y desde Él resucita a Lázaro ante la admiración de todos. Como la samaritana, los vecinos de Samaría, el ciego de nacimiento, y los que han contemplado la salida del sepulcro de Lázaro, creen en Jesús como Mesías. Y otros determinan su muerte, precisamente la muerte del que es y representa la Vida (cf. Juan 12,10-11).

2.- La muerte y descomposición del cuerpo de Lázaro es el sacramento del pecado, que aleja a los hombres de Dios y, por consiguiente, los distancian de quien es el dador de toda vida. El pecado es el que origina la muerte, al enfrentar a los humanos y trazar una historia de violencia y destrucción por doquier. Jesús, «la resurrección y la vida», ha venido para que «tengamos vida y la tengamos en abundancia» (Juan 10,10). Y esta vida comienza aquí y ahora, no hay que esperar al final de los tiempos cuando el Señor clausure la historia, como cree Marta. Jesús le enseña a Marta y nos comunica a nosotros que la vida la trae él, él es la relación del amor misericordioso de Dios. Por eso no sólo está cuando Dios crea todas las cosas: todo lo ha hecho por él (cf. Colosense 1,15-16), sino también cuando las recrea perdonando los pecados, curando a los enfermos, dando de comer y señalando los caminos donde debemos encontrarnos los hombres.

3.- Dios, como lo revela Jesús, es vida: da la vida al universo, a las plantas, a los animales, a los hombres, a los espíritus. Y la defiende porque forma parte de su ser. Por eso sufre cuando cualquier criatura existente padece y muere. Es lo que simboliza el llanto de Jesús. Ello nos invita a tres tareas fundamentales: la primera es crear y transmitir la vida con la institución y defensa de la familia en la que nacen los hijos. Además tenemos que crear los medios para defender la vida, como son el pan, el agua, la formación, la salud, y establecer las dimensiones de justicia y libertad para que esa vida sea realmente humana. Y la vida también son los campos, el mar, la atmósfera, el universo, los pájaros, las plantas, los animales. La segunda es recrear la vida allá donde se ha muerto, o está herida, o no ha crecido porque se le impide o no ha sabido o no se le ha enseñado desarrollarse. La tercera es aprender y saber llorar cuando la vida se nos escapa o la muerte rompe relaciones de amor que hemos vivido: unos padres, unos amigos, unos niños o jóvenes.

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.es/2017]

3. Contemplación

La maestra que quería mucho

Un profesor universitario envió a sus alumnos de sociología a las villas miseria de Baltimore para estudiar doscientos casos de varones adolescentes en situación de riesgo. Les pidió que escribieran una previsión del futuro de cada uno. En todos los casos, los investigadores escribieron: “No tienen ninguna posibilidad de éxito”.

Veinticinco años más tarde, otro profesor de sociología encontró el estudio anterior y decidió continuarlo. Envió a sus alumnos a que investigaran qué había sido de aquellos muchachos con tan pocas posibilidades de éxito. Exceptuando a veinte de ellos, que se habían ido de allí o habían muerto, los estudiantes descubrieron que los restantes habían logrado tener éxito como abogados, médicos y hombres de negocios.

El profesor, pasmado, decidió entrevistarlos.– ¿Cómo explica usted su éxito? –les fue preguntando. En todos los casos, la respuesta, cargada de sentimientos, fue:– Hubo una maestra especial… La maestra todavía vivía, de modo que la buscó y le preguntó a la anciana, todavía lúcida mujer, qué fórmula mágica había usado para que esos muchachos hubieran superado la situación tan problemática en que vivían y triunfaran en la vida. Los ojos de la maestra brillaron y sus labios esbozaron una grata sonrisa: – En realidad, fue muy simple –dijo. Todos esos muchachos eran extraordinarios y los quería mucho.

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo, 2 de abril (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
  4. Durante los viernes de Cuaresma, celebrada la misa vespertina, se reza el ejercicio del Vía Crucis.

La Pascua está cerca. Ponte en camino

Categoría : Lectio dominical | Blog
25
mar

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El tiempo de Cuaresma está ordenado a la preparación de la celebración de la Pascua. En efecto, la liturgia cuaresmal dispones a la celebración del Misterio Pascual, tanto a los catecúmenos [candidatos al Bautismo, Confirmación y Eucaristía: sacramentos de la Iniciación cristiana o sacramentos pascuales], haciéndolos pasar por los diversos grados de la Iniciación cristiana, como a los fieles, que recuerdan el Bautismo y hacen penitencia. El tiempo de Cuaresma va desde el Miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor, exclusive. Desde el principio de la Cuaresma hasta Vigilia Pascual no se dice Aleluya. El miércoles que da principio a la Cuaresma, que es en todas partes día de ayuno [y abstinencia], se imponen las cenizas. Los domingos de este tiempo se llaman: primer, segundo, tercer, cuarto quinto, domingo de Cuaresma. El sexto domingo, con el que principia la Semana Santa se llama “Domingo de Ramos de la Pasión del Señor”. (NUAL núm. 27-30).

El color litúrgico de Cuaresma es el morado.

1. Lecturas del IV Domingo de Cuaresma

[Año A: 1Samuel (16,1b.6-7.10-13a; Efesios (5,8-14); Juan (9,1.6-9.13-17.34-38)].

Apóstol: «En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz –toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz–, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas [...]. Por eso dice: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.»».

Evangelio: «En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: “Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)”. Él fue, se lavó, y volvió con vista».

2. Meditación

1.-  En el relato del ciego de nacimiento intervienen estos personajes: el ciego, sus padres y parientes, sus vecinos, los fariseos y Jesús, que inicia y cierra la narración. Aparecen las convicciones de la religión israelita: toda enfermedad o defecto corporal o psíquico corresponde a un pecado previo. Luego la ceguera es fruto de un pecado, bien del ciego, bien de sus padres. La curación, en este caso, es un don gratuito que proviene de Jesús, que le devuelve la vista sin petición previa del enfermo.  Otro nervio del relato es hacer el bien en el descanso sabático, como hemos comprobado en Marcos (2,23-3,6). La ley maniata la bondad humana y la divina, y encima, al decir de Pablo, descubre el pecado humano sin darle fuerza para salir de él (cf. Romanos 7). Esa ley es la que deja solo al ciego: sin familia, sin vecinos, sin religión. Todos le abandonan y lo aíslan en nombre del Dios de la Alianza del Sinaí. Pero apartado de las instituciones religiosas, familiares y sociales, es cuando encuentra al verdadero Jesús, al Mesías. Él le da la capacidad del ver de la fe, de la trascendencia. Y, arrodillándose, le reconoce y adora.

2.- El relato, como el de la samaritana del domingo pasado, termina en la revelación de Jesús como Mesías y en el reconocimiento del ciego de su identidad y función salvadora. Es necesaria la gracia divina para comprender a Jesús, como son indispensables los ojos de la fe para experimentar que «quien me ve a mí, ve al Padre» o «el  que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Quien me ve a mí, ve al que me ha enviado» (Juan 14,9; 12,44-45); porque, en definitiva, es en el Señor donde se origina toda salvación humana. La confesión de que Jesús es el enviado del Señor entraña todo un proceso creyente, de ver y observar los signos que ofrece y el sentido que le da a su vida, y  que conducen al descubrimiento de su filiación divina, de su dimensión trascendente.  Es necesario que nuestra fe experimente la dimensión filial de Jesús; de lo contrario quedaría como uno de tantos prohombres que han pasado por la historia cuyos ejemplos y doctrinas son superados por profetas posteriores.

3.- Muchas veces somos escrupulosos en el cumplimiento de los preceptos divinos y eclesiásticos y no vemos a Dios presente en la vida y necesidades de nuestros prójimos (cf. Mateos 25). Debemos advertir que los “justos” no reconocen la intervención salvadora del Señor por medio de Jesús. Son guías ciegos que llevan el rebaño el abismo (cf. Mateo 15,14). Sucede que pasamos la vida pensando sólo en nuestros problemas, en nuestras necesidades, mirándonos el ombligo, por lo que somos incapaces de levantar la cabeza y observar a la gente con que nos cruzamos y las cruces que llevan. Sin embargo, Jesús es la luz del mundo, que  ilumina el camino que debemos recorrer para encontrarnos definitivamente con el Señor y los hermanos. Él alumbra nuestro orgullo y nuestras actitudes egoístas o altruistas y nos hace ver las necesidades de nuestra familia, de nuestros amigos, de la gente con la que nos cruzamos todos los días. Es el que da luz al valor de cada cosa, de casa persona, de las instituciones sociales y políticas, etc., en definitiva, al introducirnos en su vida, y hacer que las veamos con sus ojos, nos hace ver a Dios, a los demás y a la creación de una forma diferente, esperanzada, salvadora.

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.es/2017]

3. Contemplación

Cómo distinguir el día de la noche

El Maestro enseñaba cada día y pacientemente a sus discípulos. Sus enseñanzas perseguían por encima de todo, el que sus seguidores supiesen mirar, ver y percibir la profundidad de las cosas. Un día, preguntó a sus discípulos: – ¿Quién de vosotros sabría decirme cómo se puede distinguir el momento en que termina la noche y empieza el día?

– Yo diría, contestó el primero- que, cuando viendo un animal de lejos, uno no sabe distinguir si es oveja o perro. –No, le contestó el rabí. –Podría empezar el día, dijo otro, cuando viendo de lejos un árbol no se puede decir si es una higuera o un manzano.– Tampoco, insistió el rabí.

Entonces, preguntaron los discípulos, ¿Cómo podemos saber cuándo termina la noche y empieza el día? – Cuando mirando el rostro de un hombre cualquiera ves que es tu hermano, contestó con solemnidad el rabí. Porque si no logramos ver esto, cualquiera que sea la hora del día será siempre de noche.

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo, 26 de marzo (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
  4. Durante los viernes de Cuaresma, celebrada la misa vespertina, se reza el ejercicio del Vía Crucis.

La Pascua está cerca. Ponte en camino

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