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24
jun

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Fuera de los tiempos que poseen su característica propia, quedan en el ciclo anual, 33 ó 34 semanas en que no se celebra ningún aspecto particular del Misterio de Cristo. Con todo, también se celebra en ellas el mismo Misterio de Cristo en su plenitud, especialmente el domingo. Este período se llama tiempo «durante el año». El tiempo «durante el año» comienza el lunes siguiente al domingo que cae después del 6 de enero y se continúa hasta el martes anterior a la Cuaresma, inclusive: comienza nuevamente el lunes después del domingo de Pentecostés y se acaba antes de las primeras vísperas del primer domingo de Adviento. Por esta causa, se usa una serie de formularios para los domingos y ferias de este tiempo, que se encontrarán en el Misal y en la Liturgia de las Horas. (NUAL, núm. 43-44).

El color litúrgico de este tiempo es el verde.

1. Lecturas del Domingo XII

[Año A: Jeremías 20,10-13; Romanos 5,12-15; Mateo 10,26-33]

Apóstol: «Si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud».

Evangelio: « Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo».

2. Meditación

1.- Estamos en una época, en la que todo el mundo pregona sus verdades, sobre todo en las redes sociales. Pocos escuchan las razones de los otros y las tertulias televisivas o radiofónicas, se han convertido en enfrentamientos, no digamos el propio Parlamento, o simplemente cualquier esquina, o los bares. Es un momento también difícil para nuestra tarea de evangelizar, sin embargo, Jesús hoy nos dice: “Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea”. Nos repite varias veces: “No tengáis miedo”. En este ambiente de falta de diálogo y de encuentro, los cristianos tenemos un gran desafío, transmitir los valores del Reino. No podemos echar más leña al fuego y aunque nos critiquen y en ocasiones tengamos la sensación, de que muchos ridiculizan nuestra fe, según ellos “nuestro buenismo”, tendremos que seguir apostando por lo que nos transmitió el Maestro. El Evangelio del Reino, desde el principio provocó en muchos rechazo, sobre todo, de los que están contra la justicia, la fraternidad, la dignidad y los derechos de todas las personas. Hay gentes que no pueden entender, como celebramos el domingo pasado, que todos debemos estar sentados en la misma mesa, compartiendo el pan y la vida.

2.- No se trata de ser héroes, se trata de aportar lo que creemos, no de acomodarlo, a las situaciones o a las personas con las que nos relacionemos. Si, ante el quedar mal o no ser bien mirados, claudicamos, está claro que hemos equivocado el centro de lo que creemos. Quizás, lo que más nos tiene que cuestionar, sea el ser mal mirados por los pequeños y necesitados, los débiles, los humildes, las nuevas generaciones, porque pueden hablarnos de que no estamos siendo fieles a nuestra misión evangélica y hemos abandonado el ser testigos. No debemos confundir tampoco, el defender en la sociedad o a nivel político, sólo nuestros intereses legítimos como Iglesia (clases de religión, la cruz en la declaración de la renta…) y no quedar tan claro, que estamos de parte (de refugiados, inmigrantes, desahuciados, de los que tienen un trabajo precario…). Hay que apostar, por lo que apostó Jesús y con humildad, más allá de nuestros propios intereses, buscar como nos recuerda la Doctrina Social de la Iglesia y muchas instituciones eclesiales (Confer, Cáritas, Justicia y Paz, Manos Unidas…), el bien común.

3.- La última frase del Evangelio de hoy, es seria: “Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y sí uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo”. ¿Qué es ponerse de parte de Jesús ante los hombres? Para nosotros, los que estamos aquí en la Eucaristía, que probablemente, no tenemos grandes altavoces ni espacios mediáticos desde los que crear opinión (los cristianos que los tienen deben asumir una gran responsabilidad). Tendremos que reflexionar, cuando estamos entre los vecinos, la familia, el bar, la plaza, y se habla de la economía, el trabajo, los extranjeros, los refugiados, la corrupción, la religión, la familia… y decir desde la Palabra de Dios, después de una sincera búsqueda, el porqué de nuestro cristianismo, sin miedos. Tenemos un mensaje precioso y cuestionante, sin duda difícil, pero debe ser anunciado cueste lo que cueste: “Por eso, no tengamos miedo; no hay comparación entre nosotros y los gorriones”.

P. Julio César Rioja, cmf [http://ciudadredonda.org]

3. Contemplación

 

Los dos pájaros

Dos pájaros estaban muy felices sobre un mismo sauce. Uno de ellos se apoyaba en una rama en la punta más alta del sauce; el otro estaba más abajo, en unas ramas bajas. Después de un rato, el pájaro que estaba en la rama más alta, por romper el hielo dijo:
- ¡Oh, que bonitas son estas hojas tan verdes!
El pájaro que estaba debajo se lo tomó como una provocación y le contestó de mala manera:
- ¿Pero que estás ciego o qué? ¿No ves que son blancas?
Y el de arriba, muy molesto, contestó:
- ¡Tú si que eres ciego! ¡Son verdes!
Y el otro, desde debajo, con el pico hacia arriba, respondió:
- Te apuesto las plumas de la cola a que son blancas. Tú no entiendes nada, trozo de asno.
El pájaro de arriba notaba que se le encendía la sangre, y sin pensárselo dos veces se precipitó sobre su adversario para darle una lección. El otro no se movió. Cuando estuvieron cerca el uno del otro, con las plumas erizadas por la ira, tuvieron la lealtad de mirar los dos hacia arriba, en la misma dirección, antes de empezar la pelea. El pájaro que había venido de arriba se sorprendió:
- ¡Oh, que extraño! Fíjate que las hojas son blancas!
E invitó a su amigo:- Ven hasta arriba dónde estaba yo antes. Volaron hasta la rama más alta del sauce y esta vez dijeron los dos a la vez:
- ¡Fíjate que las hojas son verdes!
http://hoyquierocontarte.blogspot.com.es

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 25 de junio (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

Este Año, vayas o vengas de Fátima, entra en Guadalupe. ¡Te harás bien!

Categoría : Lectio dominical | Blog
17
jun

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Nuestro Salvador, en la Última Cena, la noche que le traicionaban, instituyó el Sacrificio Eucarístico de su Cuerpo y Sangre, con lo cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el Sacrificio de la Cruz y a confiar a su Esposa, la Iglesia, el Memorial de su Muerte y Resurrección: sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera. Por tanto, la Iglesia, con solícito cuidado, procura que los cristianos no asistan a este misterio de fe como extraños y mudos espectadores, sino que comprendiéndolo bien a través de los ritos y oraciones, participen conscientes, piadosa y activamente en la acción sagrada, sean instruidos con la palabra de Dios, se fortalezcan en la mesa del Cuerpo del Señor, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a sí mismos al ofrecer la hostia inmaculada no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él, se perfeccionen día a día por Cristo mediador en la unión con Dios y entre sí, para que, finalmente, Dios sea todo en todos.

(Sacrosanctum Concilium, núm. 47-48).

El color litúrgico de este domingo es el blanco.

1. Lecturas del Domingo XI: Corpus et sanguis Christi

[Año A: Deuteronomio 8,2-3.14b-16a; 1Corintios 10,16-17; Juan 6,51-58]

Apóstol: «El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan».

Evangelio: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».

2. Meditación

1.– Jesús obra el milagro o signo de la multiplicación de los panes (cf. Juan 6,1-14), y a continuación Juan presenta el discurso del pan de vida, que termina con la Eucaristía.  Jesús dialoga en Cafarnaúm con los galileos, cuyas expectativas del futuro salvador de Israel entrañan la donación al pueblo de los bienes materiales que sustentan la vida. Por eso quieren hacerle rey, lo que le obliga a huir (cf. Juan 6,15). Entonces Jesús cambia de tercio y les ofrece su vida, su sentido de vida,  como alimento. El párrafo propone tres claves para tener en cuenta: 1ªJesús es «el pan vivo bajado del cielo»: la vida de Dios, que es la vida eterna; 2ª «El que coma de este pan vivirá para siempre»: Jesús es el Logos en la historia, es la revelación de Dios en la creación, es la vida divina entre nosotros; 3ª «El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo»: la vida del mundo es la vida de Jesús en su desarrollo concreto en Palestina; sus actitudes básicas, sus hechos humanizadores y, como tales, salvadores, son los que alimentan y sostienen nuestra existencia.

2.– Jesús alimenta la vida humana porque ha vivido y se ha entregado hasta la muerte en cruz por sus hermanos. El servicio, como la máxima expresión del amor del Señor a sus criaturas, lo ha llevado Jesús hasta el extremo y es su señal de identidad y la de sus seguidores en medio de todas las culturas que ha generado la humanidad a lo largo del tiempo. Nosotros, bautizados en su nombre, comiendo su carne y bebiendo su sangre, continuamos la obra salvadora del Señor en Jesús en la medida que generamos vida, la defendemos y la llevamos a su plenitud. Este amor que se entrega hasta el límite de dar la vida, es el que celebramos cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día en todas las partes del mundo. De esta forma los cristianos nunca podremos olvidar, y todos los demás hombres podrán un día comprender que la vida está en dejarse comer por amor, como Jesús.

3. El tesoro que guarda la Iglesia es la Eucaristía. Ella es su centro y culmen de relación con Dios y con todos los hombres. Porque la Eucaristía es Jesús como Palabra del Señor encarnada (cf. Juan 1,14), la que escuchamos como alimento de nuestra vida. La Eucaristía es hacer presente el sentido de vida de Jesús, que da su vida por sus amigos (cf. Juan 15,9-17). Y hacemos memoria de ello y lo celebramos. Unimos a Jesús nuestros gestos, nuestros actos, nuestras actitudes que favorecen la vida de los demás, y, a la vez, en la Eucaristía reconocemos, fortalecemos y pedimos que se siga ampliando nuestro servicio para beneficio de nuestros familiares, de nuestros amigos, de nuestras funciones sociales.- Cuando adoramos al Santísimo, estamos adorando al Señor que no duda en darnos a su Hijo para que vivamos; cuando tenemos la forma consagrada ante nosotros, estamos adorando a Jesús que nos enseñó a vivir y a morir por amor; cuando exponemos la Custodia que contiene el pan consagrado, estamos reconociendo como salido de las manos del Señor el pan y el vino, fruto de la tierra y del trabajo de los hombres.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com]

3. Contemplación

El espantapájaros

(Lea en clave eucarística este relato)

En un pueblo vivía un labrador avaro. Pensó: “Haré un espantapájaros”. Le puso una calabaza de cabeza, dos granos de maíz de ojos, por nariz, una zanahoria y la boca, una hilera de granos de trigo. Le colocó ropas rotas y de corazón, una pera. Un gorrión buscaba alimento y le dijo al espantapájaros: — Déjame coger trigo para mis hijitos — Puedes coger mis dientes que son granos de trigo. Agradecido, el gorrión besó su frente de calabaza.

Una mañana, un conejo le miró y le dijo:– Quiero una zanahoria, tengo hambre. Le ofreció su nariz de zanahoria. Más tarde apareció el gallo cantando junto a él.– Mi gallina no le pondrá más huevos al dueño avaro– Eso no está bien. Coge mis ojos que son de maíz.

 Más tarde el espantapájaros notó que alguien lloraba junto a él. Era un niño. El dueño de la huerta no había querido ayudarle. –Toma, te doy mi cabeza que es una gran calabaza… Un vagabundo se acercó y le dijo:–¿Podrías darme algo? El labrador me ha echado de su casa. –Coge mi vestido, es lo único que puedo ofrecerte. Cuando el labrador vio su espantapájaros, se enfadó y le prendió fuego. En ese momento cayó al suelo su corazón de pera. El labrador, riéndose, se la comió diciendo: — Pues esto me lo como yo. Al morderla, notó un cambio. El espantapájaros le había comunicado su bondad. (Manuel Sánchez Monge, SJ)

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 18 de junio (11.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

Este Año, vayas o vengas de Fátima, entra en Guadalupe. ¡Te harás bien!

Categoría : Lectio dominical | Blog
10
jun

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

La santa Iglesia conmemora la obra salvífica de Cristo en días determinados del curso del año. Celebra la memoria de la Resurrección del Señor cada semana, en el día llamado domingo; y una vez por año, en  la gran solemnidad de Pascua, esa memoria se une a la de su Pasión. Durante el transcurso del año desarrolla todo el Misterio de Cristo y conmemora las fiestas de los Santos. Y en los diferentes tiempos del año litúrgico la Iglesia perfecciona la formación de los fieles mediante piadosos ejercicios corporales y espirituales, enseñanzas, oraciones, penitencias y obras de misericordia, de acuerdo con la disciplina tradicional. Cada día se santifica por las celebraciones litúrgicas del Pueblo de Dios, especialmente mediante el sacrificio eucarístico y el Oficio divino. El día litúrgico va de medianoche a medianoche. Pero la celebración del domingo y de las solemnidades comienza en la tarde del día anterior. Por una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la Resurrección de Cristo, el primer día de la semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual. Por eso el domingo debe considerarse como el día de fiesta primordial. (NUAL núm. 1-4).

El color litúrgico de este domingo es el blanco.

1. Lecturas del Domingo X: Santísima Trinidad

[Año A:Éxodo 34,4b-6.8-9; 2Corintios 13,11-13; Juan 3,16-18]

Apóstol: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros».

Evangelio: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna».

2. Meditación

1.- El Padre. Celebramos el centro de nuestra fe, que no es otro que la identidad de nuestro Dios. No es una cuestión complicada cuando escuchamos lo que Jesús nos dice de Dios. Somos los humanos los que la enredamos cuando intentamos definir a Dios con nuestra razón. Y, naturalmente, no le podemos definir. Veamos cómo experimenta Jesús a Dios, más que enseña. Explica a Nicodemo una relación nueva con Dios, que es una relación muy diferente a la establecida por la Ley o plasmada en los sacrificios en el templo de Jerusalén. Dice Jesús que Dios es un Padre; que Dios es Creador, y lo es por el amor; es su amor lo que le ha hecho salir de sí para crear criaturas felices. Dios es totalmente diferente de la creación, pero la hace a su imagen y semejanza, para que la persona, devolviéndole el amor por el que ha sido creada, pueda mantenerse ligada a su origen amoroso. Dios es el Salvador, salvación que promete en el mismo instante en el que la criatura decide alejarse o enfrentarse a Él. Dios la quiere salvar, porque no puede dejar de amarla. Jesús experimenta a Dios como su Padre, y nos lo da a conocer como nuestro Padre. Pero su Padre y nuestro Padre, que entrega a lo más preciado que tiene ―a Jesús―, exige obediencia a su relación de amor y respeto a la dignidad de su nombre.

2.- El Hijo. Jesús se sabe y se experimenta como Hijo, enviado por el Padre para recuperar a su criatura maniatada por los lazos de la soberbia y del poder, que le hacen excluir de su vida a los demás y dar la espalda a quien le ha traído a esta vida. El Hijo es el que revela que el Padre es pura relación de amor, y con dicha relación de amor revela también cuál es la situación real de la humanidad: vivir inmersa en una cultura de violencia y de muerte, que es superior a las fuerzas humanas, que la ha esclavizado. La persona a estas alturas sólo puede vivir pendiente de sí misma y de sus intereses. La cultura del mal, que define a Dios y al hombre desde la violencia, es la que llevó a Jesús a la cruz. Y con el relato de su vida es cuando podemos comprender lo que nos ama Dios. El amor en Dios no es la declaración que hace en un discurso, ni lo que contiene las ideologías, ni las proclamaciones de tantos credos religiosos. Dios amor ofrece lo más preciado de sí para recuperar a los que salieron de la bondad de su corazón. No lo ha podido hacer mejor.

3.- El Espíritu Santo. Para que la creación y recreación, como relación de amor del Padre y del Hijo, no sean hechos del pasado, sino relaciones vivas y permanentes para sus criaturas, el Padre y el Hijo nos enviaron su Espíritu. El Espíritu es cómo Dios nos ama, qué piensa Dios cuando ama, qué hace Dios cuando nos ama, qué decide Dios cuando busca nuestra felicidad. Y ese Espíritu de amor del Padre es el que le ha hecho enviar a su Hijo, es el que ha hermanado a toda la creación con él, es el que transforma a cada uno de nosotros en hijos de Él y hermanos entre nosotros. Y esto es muy diferente a cómo la humanidad se ha construido en sus culturas desde su soberbia, su poder, y la violencia y odio que desarrolla. Por eso hay que nacer de nuevo, como enseña Jesús a Nicodemo, para comprender estas tres relaciones de amor que es nuestro Dios: Padre, Hijo y Espíritu. Hechos, como somos, a imagen y semejanza del Señor, seremos felices cuando orientemos nuestra vida en dicha triple relación que es el Señor: amor que nos hace capaces de crear: de crear una familia, de crear puestos de trabajo, de crear espacios donde la tierra dé de comer y los hombres puedan vivir; de crear instituciones donde las personas puedan convivir desde el respeto mutuo; etc.; amor que nos hace ser hermanos de los demás: hermanos capaces de reconocer la dignidad humana de los demás, y de tratar de recuperar a los que aún no saben su filiación divina y amor que no se cansa de darse y de servir para seguir creando y hermanando.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com]

3. Contemplación

¿Dios en tu pequeña cabeza?

Una tarde, paseaba San Agustín por las rubias playas de Hipona, agitado por el afán de comprender el misterio de la Santísima Trinidad.– “¿Cómo será posible que Dios sea uno y tres personas al mismo tiempo?” Su cabeza ardía de ideas y de dudas, y no tenía ojos para ver el mar ni oídos para escuchar las mansas olas que alargaban sus besos hasta la punta de sus sandalias.

De pronto, vio que un niño corría con una concha marina  llena de agua y la arrojaba en un pocito que había hecho en la arena con sus propias manos. El sabio se paró a observar al niño. Tenía el pelo negro y rizado, chapoteaba feliz en el agua, llenaba su concha y corría entusiasmado a echarla en el pocito, que se iba llenando muy lentamente,  porque la arena se chupaba el agua.

San Agustín se acercó al niño cuando estaba arrojando el agua sobre el pozo.– ¿Qué estás haciendo, pequeño?– Estoy echando toda el agua del mar en este hueco.– Pero eso es imposible –saltó el sabio Agustín con una sonrisa tierna y condescendiente. El mar es muy grande, mide kilómetros y kilómetros y es también muy profundo. ¿Cómo piensas que vas a meter una cosa tan grande en un pocito tan chico?

- Eso es cierto –le dijo el niño mirándole con picardía-, pero más pequeña es tu cabeza y quieres meter en ella a Dios que es infinito.

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo de la Santísima Trinidad, 11 de junio (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

Este Año, vayas o vengas de Fátima, entra en Guadalupe. ¡Te harás bien!

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