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24
feb

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Tiempo de Cuaresma

“El tiempo de Cuaresma es tiempo propicio para afinar los acordes disonantes de nuestra vida cristiana y recibir la siempre nueva, alegre y esperanzadora noticia de la Pascua del Señor. La Iglesia en su maternal sabiduría nos propone prestarle especial atención a todo aquello que pueda enfriar y oxidar nuestro corazón creyente. Las tentaciones a las que estamos expuestos son múltiples. Cada uno de nosotros conoce las dificultades que tiene que enfrentar. Y es triste constatar cómo, frente a las vicisitudes cotidianas, se alzan voces que, aprovechándose del dolor y la incertidumbre, lo único que saben es sembrar desconfianza. Y si el fruto de la fe es la caridad —como le gustaba repetir a la Madre Teresa de Calcuta—, el fruto de la desconfianza es la apatía y la resignación. Desconfianza, apatía y resignación: esos demonios que cauterizan y paralizan el alma del pueblo creyente.

La Cuaresma es tiempo rico para desenmascarar éstas y otras tentaciones y dejar que nuestro corazón vuelva a latir al palpitar del Corazón de Jesús. Toda esta liturgia está impregnada con ese sentir y podríamos decir que se hace eco en tres palabras que se nos ofrecen para volver a «recalentar el corazón creyente»: Detente, mira y vuelve.” (Papa Francisco)

El color litúrgico de este tiempo es el morado.

1. Lecturas del II Domingo de Cuaresma

[Año B: Génesis 22,1-2.9-13.15-18; Romanos 8,31b-34; Marcos 9, 2-10]

Apóstol: «Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?».

Evangelio: «Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: “No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.” Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de “resucitar de entre los muertos”».

2. Meditación

 

«Cristo, después de anunciar su muerte a los discípulos, les mostró en el monte santo el resplandor de su luz, para testimoniar, de acuerdo con la Ley y los Profetas, que, por la pasión, se llega a la gloria de la resurrección”. (Prefacio)

1.– Los discípulos saben que el mesianismo de Jesús no es un camino triunfante avalado por su todopoderosa filiación divina. Poco antes de su transfiguración, en la confesión de Pedro, le dice a los discípulos que el Hijo de hombre tiene que padecer y morir (cf. Mt 16,21). Para reforzar su fe, se lleva a su círculo íntimo a orar al monte. Transfigurado Jesús por la presencia divina, el Padre comunica su identidad y función fundamental a Pedro, Santiago y Juan: es el Hijo amado; es la Palabra que revela la auténtica voluntad del Padre; es el que completa y resume la ley y los profetas. Con él, como ya lo indicó con Juan Bautista (cf. Mt 11,7), comienza un mundo nuevo, una vida nueva.

2.-  Pero el estilo de vida de Jesús es el de un siervo, obediente a Dios, obediente al servicio de los hombres, como antes le reveló el Padre en el Bautismo (cf.  Mt 3,17). Forma de siervo que le lleva al extremo de morir por amor en la cruz: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15,13). Pedro, Juan y Santiago lo van a contemplar muy pronto en la oración del huerto, cuando suda sangre y se rompe interiormente al contemplar la inutilidad de su ministerio y al presentir su camino de cruz (cf. Mc 14,32-42par). Por ello, los discípulos necesitan saber que la cruz no puede esconder, y menos negar, la vocación divina de Jesús, la revelación definitiva de la voluntad salvadora del Señor a todos sus hijos. Y tal experiencia se les presenta con la glorificación de Jesús, aquel que la cruz no podrá con él, porque Dios, desde siempre, le ha sido fiel.

3.-  La pasión y la cruz es un camino que termina en la resurrección. Es la vía que ha recorrido Jesús.  Nuestra vida también entraña las experiencias de felicidad y tristeza, de gloria y de muerte, de gracia y desgracia, etc., en su caminar lento o rápido hacia el encuentro con el Señor. Nuestra existencia no es toda gloria, como si fuéramos ángeles, ni es toda desgracia, como si fuéramos diablos. Nuestra historia es un cúmulo de experiencias buenas y malas, de tabores y de cruces que se entrecruzan continuamente, o por fases y tiempos determinados. Debemos convencernos de que al final está la resurrección; que al final sólo quedará lo que hayamos amado, es decir, la dimensión de Dios hecha realidad en nuestros actos y actitudes (cf. 1Jn 4,16). No necesitamos ni la venganza, ni la violencia, ni el poder para solapar la desesperanza o las frustraciones. Simplemente ser fieles, como Jesús, al Padre, que tiene la última palabra sobre nosotros, y nos lo demuestra, de vez en cuando, en los momentos de felicidad que disfrutamos a lo largo de nuestra vida.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2018]

3. Contemplación

El secreto de la vendedora de flores

La vendedora de flores sonreía; su rostro resplandecía de gozo. Por impulso, le compré flores. — Se ve usted muy feliz está mañana, le dije.

¡Claro!, exclamó. Sobran los motivos.

Aquella mujer vestía tan pobremente y se veía tan frágil, que su actitud me intrigó.– Sobrelleva sus problemas admirablemente, la elogié.

Ella me explicó entonces:– Cuando crucificaron a Cristo, el Viernes Santo, fue el día más triste de la historia. Y tres días después, Él resucitó. Por eso, yo he aprendido a esperar tres días siempre que algo me aflige. Las cosas siempre se arreglan de una u otra manera en ese tiempo.

Seguía sonriendo al despedirse de mí. Sus palabras me vienen a la mente cada vez que estoy en dificultades: “Hay que esperar tres días”.  Ernesto García Lechuga

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 25 de febrero (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
  4. Todos los viernes de Cuaresma, después de la misa vespertina, se reza el Viacrucis

 Son cinco números al año y almanaque de pared (tamaño folio, portadas y 40 páginas en papel satinado a todo color): 19 €. Suscríbase ahora mismo en  guadalupe.mcs1916@gmail.com o Revista Guadalupe  Real Monasterio s/n  10140 GUADALUPE (Cáceres)

Categoría : Lectio dominical | Noticias | Blog
17
feb

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Tiempo de Cuaresma

“El tiempo de Cuaresma es tiempo propicio para afinar los acordes disonantes de nuestra vida cristiana y recibir la siempre nueva, alegre y esperanzadora noticia de la Pascua del Señor. La Iglesia en su maternal sabiduría nos propone prestarle especial atención a todo aquello que pueda enfriar y oxidar nuestro corazón creyente. Las tentaciones a las que estamos expuestos son múltiples. Cada uno de nosotros conoce las dificultades que tiene que enfrentar. Y es triste constatar cómo, frente a las vicisitudes cotidianas, se alzan voces que, aprovechándose del dolor y la incertidumbre, lo único que saben es sembrar desconfianza. Y si el fruto de la fe es la caridad —como le gustaba repetir a la Madre Teresa de Calcuta—, el fruto de la desconfianza es la apatía y la resignación. Desconfianza, apatía y resignación: esos demonios que cauterizan y paralizan el alma del pueblo creyente.

La Cuaresma es tiempo rico para desenmascarar éstas y otras tentaciones y dejar que nuestro corazón vuelva a latir al palpitar del Corazón de Jesús. Toda esta liturgia está impregnada con ese sentir y podríamos decir que se hace eco en tres palabras que se nos ofrecen para volver a «recalentar el corazón creyente»: Detente, mira y vuelve.” (Papa Francisco)

El color litúrgico de este tiempo es el morado.

1. Lecturas del I Domingo de Cuaresma

[Año B: Génesis 9,8-15; 1Pedro 3,18-22; Marcos 1,12-15]

Apóstol: «Cristo murió por los pecados una vez para siempre… En tiempos de Noé unos pocos se salvaron cruzando las aguas. Aquello fue un símbolo del bautismo que actualmente os salva: que no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Jesucristo».

Evangelio: «El Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás… Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio».

2. Meditación

 

1.– El Espíritu de la vida y de la fuerza de Dios derramado sobre Jesús en su bautismo le conduce al desierto, que, para Israel, es el lugar del encuentro con Dios y con el diablo. En esta dimensión figurativa y teológica de las tentaciones, la estancia de Jesús se fija en cuarenta días, que es un número simbólico que refiere una situación estable de paz, o también, si se cifra en años, es igual a una generación, es decir, el tiempo en que una persona o un pueblo se hace, en este caso los años que caminó Israel hasta alcanzar la tierra prometida. Aplicado a Jesús, estos días indican la duración de su inmediata actividad pública —hasta su resurrección—, en la que se revela progresivamente su verdadera identidad de Hijo de Dios. Satanás, el adversario del hombre o el espíritu del mal desafía a Jesús. Y lo desafía para que abandone la misión que Dios le ha encomendado como Hijo de iniciar el Reino en forma de hombre, de siervo, sin poderes excepcionales para defenderse o imponerse a los demás.

2.- Satanás es el que se opone a Dios para esclavizar a los hombres. Aquí prueba a Jesús, lo desafía, como cuando Pedro le invita a no seguir el camino de sufrimiento que lleva consigo su misión mesiánica: «¡Retírate, Satanás! Piensas al modo humano, no según Dios» (Mc 8,33). La tentación significa padecer una situación agobiante e incierta que incita a la rebeldía, además de la seducción para hacer el mal, rompiendo de esta manera la unión amorosa con Dios. En la vida de Jesús puede relacionarse con las invitaciones que los hombres le presentan para que deje el camino de servicio y sacrificio señalado por Dios para cumplir su misión, o simplemente un ataque a la experiencia personal de su filiación. Y esto es real en Jesús, como en cada uno de nosotros, cuando se nos invita o ataca para que rompamos las relaciones familiares, laborales, sociales, o religiosas. La tentación no es la crisis que se sufre en el crecimiento y cambios sociales humanos, sino la quiebra de los valores que sostienen nuestra vida.

3.- Jesús no cae en la tentación, porque es fiel al Señor por medio de su vida y oración. Nosotros también percibimos a lo largo de nuestra vida las tentaciones de evadirnos de nuestras responsabilidades familiares, sociales y religiosas. También nos sentimos tentados de ser el centro de todos los corros y de imponernos a la fuerza a los demás. Y Jesús nos enseña que el único camino para alcanzar nuestra dignidad humana y la única posibilidad de hacer el bien a todos es compartir los dones y las gracias que nos ha regalado la cultura, la familia y nuestro esfuerzo personal. Jesús es el ejemplo a seguir. Marcos concluye con una frase que indica la paz del paraíso prometido por Dios: «Vivía con las fieras y los ángeles le servían» (1,13). Los animales no son ahora enemigos en busca de su presa, sino los que nos acompañan en el camino de la vida. Y los ángeles que le sirven recuerdan la apertura de los cielos por la permanente relación de fidelidad de Dios hacia Jesús, al que mantiene unido a Él a lo largo de todo su ministerio público. Y también recuerdan a los que colaboran con el Hijo del hombre para reunir a sus elegidos; son aquellos que han estado junto a él y le han ayudado a su misión. El mundo terreno —los animales— y celeste —los ángeles— nos acompañan en nuestro lento caminar por la vida.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

La venta de Satanás

 Tiempo atrás, Satanás realizó una venta pública con grandes ofertas. Allí estaban, separados en pequeños grupos, todas sus brillantes baratijas. Tenía herramientas que ayudaban a romper, a malograr. También había lentes para aumentar la propia importancia, y que si mirabas por el otro lado, podías usarlos para disminuir a los demás o incluso a uno mismo.

Contra la pared estaba la usual variedad de complementos de jardinería con la garantía de hacer crecer la soberbia: el rastrillo del desprecio, la azada de los celos para cavar un abismo entre uno y el prójimo, las herramientas del chisme y la calumnia, del egoísmo y la apatía. Todos estos utensilios eran agradables a la vista y venían llenos de promesas y garantías de prosperidad. Los precios, claro está, no eran muy baratos; pero no había que preocuparse, tenía grandes facilidades de pago para todos los clientes: “¡Llévelo a casa; úselo, no se preocupe, ya lo pagará más tarde!” era la frase favorita del Diablo.

El visitante reparó en dos herramientas desconocidas y muy desgastadas, de pie en una esquina. Y sin ser ni cercanamente tan atractivas como los otros objetos, le pareció raro que estas dos herramientas tuvieran un precio más elevado que las demás. Cuando preguntó por qué era esto, Satanás sólo sonrió y dijo:

“Bueno, eso es porque yo las uso muchísimo. Si no tuvieran tan mala apariencia, la gente las vería como son realmente”. El Diablo señaló las herramientas diciendo:– “Mira, ésa es la propia inseguridad y la otra es la desesperanza: ¡Te aseguro que funcionan siempre muy bien!”.

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 18 de febrero (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
  4. Todos los viernes de Cuaresma, después de la misa vespertina, se reza el Viacrucis

 Son cinco números al año y almanaque de pared (tamaño folio, portadas y 40 páginas en papel satinado a todo color): 19 €. Suscríbase ahora mismo en  guadalupe.mcs1916@gmail.com o Revista Guadalupe  Real Monasterio s/n  10140 GUADALUPE (Cáceres)

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3
feb

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Tiempo Ordinario (también “Tiempo entre el año” o “Tiempo durante el año”). En el año litúrgico, se llama tiempo ordinario al tiempo que no coincide ni con la Pascua y su Cuaresma, ni con la Navidad y su Adviento. Son treinta y cuatro semanas en el transcurso del año, en las que no se celebra ningún aspecto particular del Misterio de Cristo. Es el tiempo más largo, cuando la comunidad de bautizados es llamada a profundizar en el  Misterio pascual y a vivirlo en el desarrollo de la vida de todos los días. Por eso las lecturas bíblicas de las misas son de gran importancia para la formación cristiana de la comunidad. Esas lecturas no se hacen para cumplir con un ceremonial, sino para conocer y meditar el mensaje de salvación apropiado a todas las circunstancias de la vida.

El color litúrgico de este tiempo es el verde.

1. Lecturas del V Domingo del Tiempo Ordinario

[Año B: Job 7,1-4.6-7; 1Corintios 9,16-19.22-23; Marcos 1,29-39]

Ley: «El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio, sus días son los de un jornalero; Como el esclavo, suspira por la sombra, como el jornalero, aguarda el salario».

Evangelio: «Cuando se puso el sol… curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: “Todo el mundo te busca.” Él les respondió: “Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido”. Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios».

2. Meditación

1.-  El evangelio de hoy contiene la curación de la suegra de Pedro y la de muchos enfermos y endemoniados, la oración de Jesús y la necesidad de la itinerancia por la urgencia de  proclamar el reino. La liberación del poseído en la sinagoga, que leímos el domingo pasado, se prolonga en la puerta de la casa de Pedro. Gabriel comunica su mensaje a Zacarías en el templo; a María, en su casa de Nazaret. Jesús pasa del espacio en el que se lee y medita la Palabra, la sinagoga, a la casa, donde residen la mayoría de los humanos. Jesús se abre adonde viven sus paisanos, según le ha revelado el Señor en su bautismo: camina proclamando el Reino en forma de siervo: la persona humilde que se pone a disposición de la gente. Por más que sea aclamado, incluso propuesto para ser rey, la oración le permite estar religado al Señor y a la misión que le ha encomendado. Por eso Jesús no se queda con sus paisanos para recibir su agradecimiento,  sino que va a los pueblos vecinos para ofrecer a todos la presencia amorosa de Dios.

2.- La suegra de Pedro es curada. Se levanta y se pone a servir a los recién llegados. La recuperación de la salud no es sólo recobrar las constantes físicas y biológicas que nos hacen vivir, sino restablecer las fuerzas para servir, porque la vida tiene sentido cuando se pone a disposición de los demás.— Jesús cura a todos los enfermos que le traen a casa o se quedan en la puerta. Hay que anotar lo siguiente: Es sábado y cura a los de dentro y a los de fuera de la vivienda de Pedro. Toda la realidad, el espacio y el tiempo se pone al servicio de la relación bondadosa del Señor. No hay descanso o parones en el tiempo, ni espacios restringidos para relacionarse con Dios: en toda la creación y en todo tiempo es posible recibir los beneficios de la relación divina: cuando la suegra de Pedro sirve y cuando Jesús sana y libera del mal en la calle.

3.- Los cristianos seguimos a Jesús; por consiguiente, no podemos vivir para defender exclusivamente nuestros intereses y asegurarnos nuestras actividades. Como la suegra de Simón, nos formamos para servir; vivimos para servir; el horizonte de nuestra vida es establecer relaciones en que pueda constituirse el «nosotros», como nueva familia de Dios, fundada en compartir la bondad, no los intereses mutuos que nos defiendan de los enemigos que pululan por doquier. Como Jesús, no debemos tener miedo de salir a la calle para hacer el bien como símbolo de que Dios existe cuando ama por medio de nuestro servicio.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

Aquella sonrisa suya en los labios

Esto no es un relato ni un cuento; de lo que voy a referir soy testigo:

Había un franciscano cuyo mayor deseo era agradar a Dios y a la Virgen. Era inteligente, sabio, amable y causaba gran impacto entre las gentes por su autenticidad y coherencia. Pasaba largas horas haciendo oración y siempre estaba dispuesto a acoger a quienes viniesen a él.

 La vida quiso que una enfermedad congénita le fuese privando de autonomía: primero andaba descoordinado, después parecían sus andares de borracho. Un día, andando por la ciudad, al cruzar la calle, un taxi tuvo que frenar para no cogerlo. El taxista, enfadado por la maniobra que había tenido que hacer, le soltó:

– ¡A ver si miramos por donde vamos, borracho!

El buen fraile agachó la cabeza y, supongo que avergonzado de tener que oír semejante barbaridad, prosiguió su marcha. Posteriormente, tuvo que usar la silla de ruedas para desplazarse o para que le desplazaran. La gente veía así más clara la imagen del santo, del hombre de Dios, y acudían más a visitarle y a buscar respuesta a sus interrogantes y problemas.

¡Una persona tan joven, con tanta valía y en una silla de ruedas…! Humanamente, era para vivir amargado el resto de sus días. Pero había en él algo inexplicable que sorprendía a propios y extraños: esa sonrisa suya siempre en los labios. Era sorprendente la respuesta que daba a todos cuantos se interesaban por su salud:

– ¿Qué tal estás?

– Bien, muy bien – y siempre con esa sonrisa suya en los labios.

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 4 de febrero (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

 Son cinco números al año y almanaque de pared (tamaño folio, portadas y 40 páginas en papel satinado a todo color): 19 €. Suscríbase ahora mismo en  guadalupe.mcs1916@gmail.com o Revista Guadalupe  Real Monasterio s/n  10140 GUADALUPE (Cáceres) 

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