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[Oficina de Información del Real Monasterio]

Restauración y depósito del Códice de los Caños

                Tras un año de restauración a cargo del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), el pasado 18 de diciembre fue devuelto al Ayuntamiento de Guadalupe el Libro de los Caños del Agua deste Monasterio (220 x 160 x 75 mm., 384 ff.), códice manuscrito del siglo XVI al uso de una de las mejores obras hidráulicas de la España medieval, el Arca del Agua. El sencillo acto de entrega al alcalde, Francisco J. Rodríguez Muñiz —en presencia del concejal que acompañó y firmó los traslados, Paco Moreno Moreno, y otros concejales y vecinos—, lo llevó a término fray Antonio Arévalo Sánchez, director del Archivo y Biblioteca del monasterio, quien se había comprometido ante la Corporación a gestionar la restauración y conservación del citado códice en la Dirección General de Cultura. Con el libro se transmitieron las recomendaciones que dio la restauradora para su custodia, uso y almacenamiento: la humedad relativa, temperatura, iluminación máxima, contaminación atmosférica, mobiliario y manejo.

               Al magnánimo gesto por parte del convento, ha correspondido en pleno la Corporación municipal el pasado jueves 5 de febrero, aprobando que en ningún lugar del municipio pudieran cumplirse mejor las recomendaciones del IPCE que en un museo del Real Monasterio. Aunque aún desconozcamos los términos y condiciones del depósito del códice y del cuadro explicativo que le acompaña (necesitado de restauración), damos ya por cierto que, tras recuperarse una joya como ésta, todos —historiadores, ingenieros, literatos, vecinos y forasteros— disfrutaremos de su contemplación o estudio sin perder ni viciar los títulos de propiedad, que seguirán siendo del Ayuntamiento.  El acuerdo se hizo efectivo el pasado viernes, 27 de febrero, en el patio gótico.

Interior del Arca del agua (s. XIV)

 

El alcalde y miembros de la Corporación municipal en el depósito del códice

           Según los informes elaborados por el IPCE (Nº 31446), el técnico responsable de restaurar la encuadernación fue Isabel Lozano de Gregorio, mientras María Francisca Villares Díaz, extremeña de Alía, lidió con el cuerpo del libro, obteniendo ambas un resultado inmejorable. A lo que ya sabíamos de este códice, las técnicos añaden otros datos, acerca de los materiales, que gustarán al curioso: el cuerpo del libro es de papel de fibras liberianas de distintos espesores y un plano de pergamino, con guardas de papel verjurado hecho a mano con marca de agua Ingres, y se escribió con tintas metaloácidas de varios tipos. Los cuadernillos, de cortes lisos sin decoración, están cosidos a hilo seguido sobre cuatro nervios de cáñamo o lino enlazados a las tapas, cuyas cabezadas van cosidas al lomo; éste es redondo directo con nervios marcados. La encuadernación original, de estilo gótico, llevó broches y medallón, según se deduce de las perforaciones remanentes. Las tapas actuales son de madera (probablemente de roble) cubiertas de piel estampada en frío de hierros o gofrada con motivos florales y geométricos, nervios de cordel y refuerzos de piel. Es posible que la reencuadernación, imitando la original gótica, se hiciese cerca de 1871. Algún tipo de sustancia grasa ha teñido parte de la cubierta.

El códice después de su restauración

 Hojas de pergamino del códice con un croquis del arca y las cañerías de la traída del agua

              Por su interés nos place reproducir lo que dice Lozano de Gregorio de la encuadernación original, aunque sólo conservemos el plano posterior del libro: «La decoración es una estampación en frío sobre piel, probablemente con plancha. De gran riqueza decorativa, con motivos finos y cuidados que ocupan todo el plano conservado. La composición establece cinco rectángulos que enmarcan las cenefas con las esquinas abiertas y rematadas. Hay varios tipos geométricos decorativos muy deteriorados, pero que se han podido reconstruir gracias a la disposición geométrica de los mismos. La cenefa de los dos primeros rectángulos exteriores combina el mismo motivo enlazado en el perímetro exterior paralelamente y, en el siguiente, verticalmente. El segundo motivo combina flores con lo que parecen ruedas cordadas y el último parece un tipo de lazo en ocho cordado. Se remata en un lateral con dos fileteados en V, que coinciden con la ubicación de los nervios.» De la nueva encuadernación, más rústicas que la original, escribe: «Se compone de dos orlas silueteadas con dos filetes y con crucetas en el interior de hierros sueltos, como evidencia las distancias dispares entre ellas. Estas orlas se desarrollan en dos rectángulos concéntricos, entre los cuales se han estampado hierros sueltos. En el rectángulo interior hay un aspa con la misma orla y, entre ellas, dos tipos de hierros: por un lado, las flores y, por otro, un motivo floral más elaborado que volvemos a encontrar aleatoriamente en la periferia del plano delantero y en el lomo. Por último, en el lomo hallamos dos tipos de hierros: el motivo floral ya mencionado y otro nuevo dentro de una silueta trilobulada.»

La variedad de escritura del libro prueba que es obra por varios amanuenses en época distintas

Prueba del deterioro del libro restaurado

Este tipo de escritura es el que predomina en el libro

Lápidas de protección y memoria a la entrada de la sorprendente obra hidráulica: El Arca del Agua

Categoría : Noticias
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