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Así es Dios

Publicado el 21/05/2016

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

 Fuera de los tiempos que poseen su característica propia, quedan en el ciclo anual, 33 ó 34 semanas en que no se celebra ningún aspecto particular del Misterio de Cristo. Con todo, también se celebra en ellas el mismo Misterio de Cristo en su plenitud, especialmente el domingo. Este período se llama Tiempo «durante el año» [o Tiempo Ordinario]. El Tiempo «durante el año» comienza el lunes siguiente al domingo que cae después del 6 de enero y se continúa hasta el martes anterior a la Cuaresma, inclusive: comienza nuevamente el lunes después del domingo de Pentecostés y se acaba antes de las primeras vísperas del primer domingo de Adviento. Por esta causa, se usa una serie de formularios para los domingos y ferias de este tiempo, que se encontrarán en el Misal y en la Liturgia de las Horas. (NUAL. núm. 43-44)

1. Lecturas del Domingo VIII: Dios Uno y Trino

[Año C: Proverbios 8, 22-31; Romanos 5, 1-5; Juan 16, 12-15].

Apóstol: “Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Más aún…, el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado”.

Evangelio: “Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que el Espíritu de la Verdad tomará de lo mío y os lo anunciará”.

2. Meditación

 

1.- El Padre. Celebramos el centro de nuestra fe, que no es otro que la identidad de nuestro Dios. No es una cuestión complicada cuando escuchamos lo que Jesús nos dice de Dios. Somos los humanos los que la enredamos cuando intentamos definir a Dios con nuestra razón. Y, naturalmente, no lo podemos definir. Veamos cómo experimenta Jesús a Dios, más que enseña. Explica que es una relación muy diferente a la establecida por la Ley o plasmada en los sacrificios en el templo de Jerusalén. Dice Jesús que Dios es un Padre; que Dios es Creador, y lo es por el amor; es su amor lo que le ha hecho salir de sí para crear criaturas felices. Dios es totalmente diferente a la creación, pero la hace a su imagen y semejanza, para que la persona, devolviéndole el amor por el que ha sido creada, pueda mantenerse ligada a su origen amoroso. Dios es el salvador, salvación que promete en el mismo instante en el que la criatura decide alejarse o enfrentarse a Él. Dios la quiere salvar, porque no puede dejar de amarla. Jesús experimenta a Dios como su  Padre, y lo da a conocer como nuestro Padre. Pero su Padre y nuestro Padre, que entrega a lo más preciado que tiene ―a Jesús―, exige obediencia a su relación de amor y respeto a la dignidad de su nombre.

2.- El Hijo. Jesús se sabe y se experimenta como Hijo, enviado por el Padre para recuperar a su criatura maniatada por los lazos de la soberbia y del poder, que hace excluir de su vida a los demás y dar la espalda a quien le ha traído a esta vida. El Hijo es el que revela que el Padre es pura relación de amor, y con dicha relación de amor revela también cuál es la situación real de la humanidad: vivir inmersa en una cultura de violencia y de muerte, que es superior a las fuerzas humanas, que la ha esclavizado. La persona, a estas alturas, solo puede vivir pendiente de sí misma y de sus intereses. La cultura del mal, que define a Dios y al hombre desde la violencia, es la que llevó a Jesús a la cruz. Y con el relato de su vida es cuando podemos comprender lo que nos ama Dios. El amor en Dios no es la declaración que hace en un discurso, ni lo que contiene las ideologías, ni las proclamaciones de tantos credos religiosos. Dios amor ofrece lo más preciado de sí para recuperar a los que salieron de la bondad de su corazón. No lo ha podido hacer mejor.

3.- El Espíritu Santo. Para que la creación y recreación, como relación de amor del Padre y del Hijo, no sean hechos del pasado, sino relaciones vivas y permanentes para sus criaturas, nos enviaron a su Espíritu. El Espíritu es cómo Dios nos ama, qué piensa Dios cuando ama, qué hace Dios cuando nos ama, qué decide Dios cuando busca nuestra felicidad. Y ese Espíritu de amor del Padre es el que le ha hecho enviar a su Hijo, es el que ha hermanado a toda creación con él, es el que transforma a cada uno de nosotros en hijos de Él y hermanos entre nosotros. Y esto es muy diferente a como la humanidad se ha construido en sus culturas desde su soberbia, poder, y la violencia y odio que desarrolla. Por eso, hay que nacer de nuevo, como enseña Jesús a Nicodemo, para comprender estas tres relaciones de amor que es nuestro Dios: Padre, Hijo y Espíritu. Hechos, como somos, a imagen y semejanza del Señor, seremos felices cuando orientemos nuestra vida en dicha triple relación que es el Señor; amor que nos hace capaz de crear: crear una familia, de crear puestos de trabajo, de crear espacios donde la tierra dé de comer y los hombres puedan vivir; crear instituciones donde las personas puedan convivir desde el respeto mutuo; etc.; amor que nos hace ser hermanos de los demás: hermanos capaces de reconocer la dignidad humana de los demás, y tratar de recuperar a los que aún no saben su filiación divina, y amor que no se cansa de darse y servir para seguir creando y hermanando.

 Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.es/]

3. Contemplación

¿Hueles eso?

Diana Blessing, todavía bajo los efectos de la anestesia por la cesárea, supo que su hija Tania Lu Blessing había nacido con 12 pulgadas de altura y pesando apenas 714 gramos. El médico les dijo: –“Hay solamente un 10% de posibilidades de que pase la noche; y si lo logra, su futuro será muy cruel: nunca caminará, nunca hablará, será ciega y propensa a contraer toda clase de enfermedades…”.“¡No! ¡No!” fue lo único que Diana podía decir. Surgió una nueva agonía, porque su sistema nervioso estaba en bruto: ni siquiera podían ponerla contra el pecho para ofrecerle la fortaleza de su amor. Lo único que podían hacer era rezar a Dios. Sin embargo, a medida que pasaban las semanas, Tania ganaba unos gramos. A los dos meses sus padres pudieron abrazarla por fin. Y dos meses después, Tania se fue a casa.

Cinco años después, una tarde del verano de 1996, Tania, que no paraba de hablar, le preguntó a su madre: –“¿Hueles eso?”. Olfateando el aire, Diana le respondió: –“Sí, huele a lluvia”. Tania movió la cabeza, se acarició sus delgados hombros con las manos y dijo: –“No, huele a Él. Huele como a Dios cuando apoyas la cabeza en su pecho”. Saltaron las lágrimas de los ojos de Diana mientras Tania, feliz, iba a jugar con otros niños. Las palabras de su hija confirmaron lo que Diana intuía en su corazón: durante aquellos largos días y noches de sus primeros meses de vida, cuando los nervios de la niña eran demasiado sensibles como para que la tocaran, Dios abrazaba a Tania en su pecho y fue el aroma de su amor lo que ella recordaba tan bien.

Fray Francisco Arias Marcelo, ofm [Santa María de Guadalupe-Córdoba] 

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo, 22 de mayo (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe y a ganar la Indulgencia Plenaria del Año Santo y del Jubileo de la Misericordia. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros, cargada de dones espirituales. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, (12:00, Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
El día 5 de septiembre se abrió la Puerta del Perdón y el Año Santo Guadalupense

MUÉSTRANOS A JESÚS

El Arzobispo Primado ha dispuesto que la basílica de Guadalupe sea templo jubilar de la Misericordia

Misericordiosos como el Padre

Categoría : Lectio dominical
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